Innovaobsesión educativa


A finales de los 90 del pasado siglo, el desarrollo de Internet y los prototipos de dispositivos multimedia revolucionaron el panorama de la educación médica. Y no digamos nada de la polvareda que está levantando en la comunidad educativa la “era del dospuntocerismo”. En teoría, todos estos instrumentos nos iban a ayudar, entre otras muchas cosas, a desarrollar nuestras inteligencias, no ya sólo la lógica y la lingüística, las únicas que secularmente se enseñan en las escuelas, institutos y universidades, sino también la creatividad artística, la inteligencia espacial, la quinésica y expresividad corporal, la naturalística, la inter y la intrapersonal (las llamadas “inteligencias múltiples” del psicólogo estadounidense Howard Gardner).

Pero como otras muchas herramientas que prometieron la redención de todos nuestros pecados, con el tiempo no han demostrado nada del otro mundo. ¿Porqué? ¿Acaso no son herramientas útiles? Sí lo son, pero las usamos mal. Les pedimos demasiado, quizá. Según sostenía Gardner en un capítulo del clásico The Digital Classroom ya en el 2000 (antes de la explosión del fenómeno 2.0), esta falta de resultados es consecuencia de una especie de obsesión por la innovación por la innovación, basada en la falsa creencia de que el medio es suficiente para conseguir los fines, y que conlleva a un descuido en los contenidos educativos; en definitiva, que a pesar de la tecnología, las cosas se siguen haciendo igual que antes (de mal, en la mayoría de los casos).

La tecnología no es buena ni mala en sí misma, ni debe dictar los objetivos educacionales. Antes de abrazar ninguna nueva tecnología, tenemos que aclarar y enunciar nuestros objetivos formativos y demostrar de qué manera un medio tecnológico puede ayudarnos a conseguirlos, enunciaba Gardner.

El citado artículo acaba con una cita impagable: Claramente, el matrimonio entre educación y tecnología podría consumarse. Pero sólo será un matrimonio feliz si los encargados de la formación tienen claro qué es lo que quieren conseguir de sus estudiantes y vigilan que la innovación esté al servicio de esos fines. De lo contrario, como ha pasado con otras tecnologías, las nuevas pueden acabar generando apatía, alienación o convertirse en una mera forma de consumismo.

Apliquémonos el cuento en las unidades docentes de formación sanitaria especializada, universidades, programas de formación continuada, etc. Que si no nos vamos a quedar vacíos de tanto fracaso y ciegos de tanto destello tecnológico.

(Post dedicado a Antonio García Ruiz, profesor de Farma de mi Málaga natal, al que debo la viñeta)


One Comment on “Innovaobsesión educativa”

  1. Paki. dice:

    Hola paisano, estoy totalente de acuerdo con tu post.

    Sin duda la tecnología nos ayuda pero no tenemos que olvidar de que en sanidad tenemos delante una persona , muy bien historiada, con todo lo que se requiere realizado, muy controlada respecto a citas, recetas, tratamientos etc…pero desconocida …. si le hemos mirado a la cara – pues estamos muy ocupados ” metiendo datos” ya puede irse contenta.

    Saludos.Y ,hasta otra.

    Paki.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s