Yo quiero ser médico de pueblo


Todos los que alguna vez hemos sentido vocación de médicos y al mismo tiempo nos interesa retratar la realidad (a veces gratificante, a veces dura) desde el día a día de nuestro trabajo, vemos en la serie de fotografías que Eugene Smith, uno de los mejores reporteros de la legendaria agencia Magnum, tituló Country doctor (médico rural), un vivo calco de nuestra imagen romática e idílica de lo que significa la medicina.

Desde la infancia hasta la vejez, de camino al domicilio de un paciente o explicando los detalles de una radiografía, atendiendo un parto o aliviando el sufrimiento de un moribundo. La imagen del médico de cabecera de pueblo de toda la vida.

Pero esa imagen tan romántica está en peligro de extinción. La masificación de la sanidad, las listas de espera, la tecnificación excesiva, el hospitalcentrismo desmedido, la supremacía de la cultura “urbanita”, la superespecialización médica, la desertificación profesional del medio rural, la hipermedicalización de la vida y la crisis de la atención primaria están condenando al medico de cabecera de pueblo al olvido o a la marginalidad profesional. O al menos eso es lo que nos quieren hacer ver

Pero no, no nos confundamos. Muchos queremos ser médicos de pueblo. Yo soy uno de ellos. Y con orgullo lo digo. Las imágenes de Eugene no volverán a fotografiarse más de la manera que él lo hizo (ni falta que hace), pero ser médico de cabecera sigue siendo hacer y sentir todo eso. Hay cosas que nunca deben cambiar.


El circo de la vida


Carles Balcels, fotógrafo freelance enamorado de su cámara, de la naturaleza y de su pareja, nos da a conocer su estupenda página web donde podemos encontrar maravillas como éstas:

Gracies, Carles, gracies, Carmina.


Matisse y Pound por Cartier-Bresson


Hace unos años disfruté en una exposición de Cartier-Bresson de retratos como los que abajo reproduzco.

Aunque nos dicen que la cara es el espejo del alma y que una imagen vale más que mil palabras, ¡qué difícil es plasmar el alma en una foto y qué fácil lo hace mi tocayo!

Más fotos en la web del MOMA.


Azoteas en Teherán


Ganadora del premio World Press Photo 2010. Trasfondo de la foto en este artículo de El País.

Más fotos del certamen en la web oficial.


La belleza de la desesperación


La belleza de la desesperación. Desesperación delante y detrás del objetivo.

Kabul, Emergency’s Hospital. Noor, 15 years old, dramatically wounded by the burst of an anti-personnel mine, which caused him the loss of a arm and a leg.

De la serie “Afganistán“, del fotógrafo italiano Francesco Cocco, primer premio del certamen Luis Valtueña que celebra Médicos del Mundo.


Boca


Hace unas semanas, buscando fotos para mi galería, entresaqué una de mi segundo viaje a Argentina. Era la fachada de una vivienda del barrio porteño de Boca, famoso por ser sede del Boca Juniors donde nació profesionalmente Dieguito (Maradona).
Caí en la cuenta (recordé) que en la portada de la casa retratada  había una placa conmemorativa que reza:

En este solar boquense nació el poeta argentino Francisco Juan Poliza (1894-1971)

¿Y quién es ese Francisco J. Poliza? Busco en google y encuentro que era una persona muy apegada al barrio de Boca, uno de los más conocidos y visitados de Buenos Aires por el colorido de sus casas, pero que esconde muchas miserias, desempleo, marginación y drogas. Curiosa paradoja de la que ninguna sociedad puede sustraerse.
El él es esta maravilla de poema, en recuerdo de un pintor boquense:
“(…)
En todos los colores sustanciados,
en tu recuerdo fiel,
en tu sombra purísima
donde la luz, amor purificado
en amor, es amor que resucita.
(…)
Te hacemos la promesa, no olvidarte
y sin melancolía:
a tu amor, en tu amor es profecía,
será nuestra la Luz, parte por parte.”
A Fortunato Lacámera, de Francisco Juan Poliza, 28 defebrero de 1951.

Sirva esto de pequeño homenaje a este hombre.


La ciudad del jerte bajo la nieve