Objetivos del milenio, tan lejos, tan cerca


Los objetivos del milenio fueron enunciados por la OMS en el año 2000. De trata de un ambicioso plan que marcaba unas metas relacionadas con aspectos básicos, derechos fundamentales, en materia de salud, que quizá a nosotros nos parezcan elementales, como reducir la mortalidad infantil y materna, pero que hace apenas 50 años era perfectamente aplicables a nosotros y parecían inalcanzables.

Una de las críticas que siempre reciben pronunciamientos tan pomposos como vacíos por parte de organismos supranacionales en los que casi nadie cree es que los esfuerzos que los países dedican a este tipo de objetivos siempre es insuficiente, con lo que las metas se ven carentes de sentido en cuanto te detienes a ver si se están cumpliendo. ¿Estamos o no ahora en esta situación? ¿Estamos de nuevo ante un informe que es papel mojado? ¿Se están cumpliendo?

Pues veamos. La OMS acaba de publicar un informe donde se analizan resultados preliminares. En su página web nos informan que:

  • Fewer children are dying. Annual global deaths of children under five years of age fell to 8.1 million in 2009 from 12.4 million in 1990.
  • Fewer children are underweight. The percentage of underweight children under five years old is estimated to have dropped from 25% in 1990 to 16% in 2010.
  • More women get skilled help during childbirth. The proportion of births attended by a skilled health worker has increased globally, however, in the WHO Africa and South-East Asia regions fewer than 50% of all births were attended.
  • Fewer people are contracting HIV. New HIV infections have declined by 17% globally from 2001–2009.
  • Tuberculosis treatment is more successful. Existing cases of TB are declining, along with deaths among HIV-negative TB cases.
  • More people have safe drinking-water, but not enough have toilets. The world is on track to achieve the MDG target on access to safe drinking-water but more needs to be done to achieve the sanitation target.

Parece que la cosa ha mejorado algo. Pero detengámonos en un punto concreto: el de la mortalidad materna. La revista The Lancet publicó el año pasado un artículo en el que se detenía en este punto crítico que es un buen indicador de las condiciones de vida y de salud de la población de un país.

Y sí, parece ser que la tendencia globalmente es, al menos, esperanzadora.

Pero si nos ponemos a analizar país por país, resulta que hay mucha, demasiada concentración de la mortalidad en algunos lugares del planeta: sólo seis países representaron más del 50% de la mortalidad materna, como son la India, Nigeria, Pakistán, Etiopía, la República Democrática del Congo y Afganistán, siendo este último el que más tasa concentra del mundo. Resulta que a más fertilidad y menor PIB, mayor mortalidad materna. Y lo peor: sólo 23 países están en camino de lograr una disminución del 75% en 2015, meta del milenio en este indicador. Países como China, que estaban en el furgón de cola, son los que más logros están obteniendo.


Como casi siempre con este tipo de informes, uno se queda con un regusto agridulce. A uno le gustaría ver este mapa en pocos años con más colores azulitos, y no parece algo tan difícil de alcanzar (si lo hicimos nosotros…). Pero las desigualdades entre países ricos y pobres no parece que vayan a decrecer.


La mejor vacuna contra el cáncer


Joaquín Araujo:

Los bosques constituyen “una vacuna en sí misma para muchas enfermedades”

Descontaminan el aire y el agua de metales pesados, contribuyen a la renovación del oxígeno y constituyen una lucha contra el agujero de la capa de ozono. Además de proporcionar alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes naturales.

Cuidar el medioambiente podría ser pues mejor forma de evitar enfermedades que las propias vacunas, y de alguna manera evitar luctuosas cifras como éstas, pero se ve que “vende” más un titular como éste y todo lo que la noticia conlleva y promete:

Vacunas contra todas las enfermedades serán posibles gracias a Patarroyo


Medicamentos secuestrados


Tráiler del documental ‘El medicament, un dret segrestat’, producido por Farmamundi, en el que se aborda el problema del acceso a los medicamentos esenciales en los países empobrecidos.

El acceso a los medicamentos es un derecho universal. A pesar de ello, un tercio de la población mundial no tiene acceso a medicamentos esenciales debido a la forma en que esta constituido el sistema de investigación y desarrollo, regulación y comercialización de medicamentos. El documental recoge una serie de entrevistas realizadas a importantes personalidades del ámbito de la salud que ponen de manifiesto la corrupción de dicho sistema.

Testimonios recogidos en Sierra Leona dónde el alto precio de los medicamentos ha generado un mercado negro, Suiza (Asamblea OMS 2010), Colombia (caso Kaletra) y España evidencian claramente que el acceso a los medicamentos es actualmente un derecho secuestrado.


La verdadera epidemia de la sociedad actual es…


…ni la gripe,

…ni la crisis económica,

…ni el desempleo,

…ni el cambio climático.

La verdadera epidemia de la sociedad actual es

la obsolescencia programada.

Y que afecta no sólo a los bienes de consumo

ni sólo a los servicios,

sino también a las ideas y proyectos.

Todo parece programado para durar poco

y someterse a las reglas del mercado y del consumo.

Todo…


La brecha digital, a vista de satélite


Un ingeniero canadiense que trabaja en una famosa red social se ha entretenido en plasmar en un mapa del mundo la intensidad del uso de las redes sociales. Et voilà!, éste es el resultado:

Las zonas con menor densidad de redes sociales tal vez sean las más despobladas, pero también las más pobres. La brecha digital en sus diferentes formatos (entre pobres y ricos, entre gente con estudios e ilustrados, entre jóvenes y mayores), no sólo sigue siendo un problema, sino que cada vez es más amplia.


Un respiro…


…y a seguir.

Puerto del Boyar, Grazalema, Cádiz.


Salud pública en el siglo XXI


Un simple gesto como es lavarse la cara a dos manos llenas de agua potable y fresca es algo tan cotidiano que nos parece un derecho irrenunciable. Uno piensa que no disponer de agua corriente potable en las casas es algo imposible en un país desarrollado como el nuestro. Se espera que ésto sólo ocurra en países con problemas estructurales, como los del África subsahariana, o coyunturales, como ahora Pakistán tras las inundaciones.

¿Cómo se les quedaría el cuerpo si les digo que en una pedanía de Badajoz por los grifos de los hogares no corría agua potable hasta esta misma semana?

¿Quién, a estas alturas, piensa que ésto no es un problema de derechos fundamentales? ¿O de salud pública? ¿Quién cree que en nuestro país no existen las desigualdades, o que éstas no generan graves problemas? ¿Invertimos en AVEs por aquí y aeropuertos por allá o atendemos a las necesidades básicas de la población? ¿Importa más el ciudadano de clase media de una ciudad que el agricultor de una pedanía perdida entre los campos de Badajoz?