Bocados y pecados de la universidad


Señor presidente de la confederación nacional de decanos de facultades de medicina, Dr. García-Estañ:

Según he podido leer en una revista, parece usted tener claro que con los 6 años de facultad es suficiente para que el licenciado pueda trabajar como médico. Pero no como cualquier médico, no, sino para ejercer de médico de familia.

Olvidémonos de lo que dice el real decreto 1753/1998 (¡qué hartura revisar mil veces el decreto más incumplido de la historia de la democracia!): eso de que para desempeñar las plazas de Medicina de Familia en centros o servicios, propios, integrados o concertados, del Sistema Nacional de Salud será requisito imprescindible poseer el título de Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

Asumamos que la propuesta de usted fuese válida. Asumamos que un médico formado en cualquier universidad española saliera con las competencias básicas para poder ser médico general, que están definidas internacionalmente:

O con las que propone la Comisión Nacional de la Especialidad de la Medicina Familiar y Comunitaria.

Si esto fuese así, no tendría sentido la especialización en medicina de familia, tal vez. Fuera unidades docentes, copadas por “desertores” que no tendrían más remedio que volver a “la batalla del día a día”. Fuera utilizar a los residentes de medicina de familia como mano de obra en la puerta de los hospitales. Fuera hacerle, como usted bien apunta, el juego a las academias de preparación del examen MIR. Por una vez, las facultades de medicina formarían médicos, y no prototipos o proyectos de médico que no saben historiar ni coger siquiera un fonendo, y que no han visto pacientes salvo en las reposiciones de la serie “House”.

Pero, entre nosotros, Joaquín. Todos sabemos que la facultad no forma médicos con visión generalista. Médicos capacitados y sensibilizados con lo que la práctica del médico de familia supone. Médicos conscientes de que tratan con (y no a) personas, que no números o cosas inanimadas. Médicos que sepan actuar como los verdaderos agentes y gestores de la salud de los pacientes a su cargo. Médicos que conozcan los recursos de que dispone la comunidad donde está insertado el centro de salud, para ser luego capaz de trabajar, junto con los demás sectores como uno más, al servicio de las personas. Médicos que sepan ver que una simple gripe puede suponer un acontecimiento vital estresante para una familia que esté al borde de un abismo, y que actúe en consecuencia. Médicos que sepan manejar a su favor el tiempo, y no que traten de driblar su presencia con un PET-TAC o con una análisis genético. Médicos que sepan salirse de los libros, de los manuales, de los artículos científicos, de los ordenadores y de Internet, cuando haya que hacerlo, para mirar a los ojos del que está a su lado. Médicos competentes, resolutivos, comprometidos con el servicio público, autónomos, responsables. Médicos generalistas de verdad. La base por la que todos los médicos del sistema debieran pasar.

El día que de las facultades de medicina salgan médicos así, señor García-Estañ, volveremos a hablar, si quiere, de olvidarnos del periodo de especialización en medicina de familia. Mientras tanto, déjenos la especialidad tranquilita. Creo que los médicos de familia sabemos perfectamente formar a más médicos de familia, ya sea en el grado (donde ustedes no quieren que entremos) como en el posgrado o en la formación sanitaria especializada. Mucho tiene que mejorar la universidad antes de querer pescar en ríos ajenos, Sr. Garía-Estañ.

Saludos


12 comentarios on “Bocados y pecados de la universidad”

  1. gerineldo dice:

    Simplemente una entrada espectacular

  2. J. Abenza dice:

    Qué pena que las entrevistas se queden sólo en titulares. He tenido a García-Stañ como profesor, como catedrático, como compañero de trabajo en distintas comisiones y como Decano. Este hombre es un gran apasionado por la Atención Primaria y así lo plasma en la docencia de pregrado. Sé de buena tinta que esta idea de formar “licenciados = médicos generalistas” no le atrae demasiado tal cual está el panorama formativo (mucha teoría, poca práctica).

    Su lucha para lograr introducir a la MFyC como asignatura obligatoria en el plan de Grado fue encomiable, enfrentándose a catedráticos de renombre. Y lo sé bien, de primera mano, porque yo participé en esa comisión de elaboración del plan de Grado (y en la comisión de Calidad) durante casi dos años. Nuestros objetivos, a parte de éste en concreto, pasaban por aumentar la calidad y la cantidad de formación práctica, de la adquisición de habilidades, y de mostrar al estudiante (futuro médico) que el enfoque biopsicoscoial es imprescindible cuando se trata “con” personas (frase ésta de tu texto que yo suelo usar mucho, y la aprendí de él).

    Saludos.

    • Enrique Gavilán dice:

      Jesús,
      García Estañ puede que sea una persona de principios maravillosos, no lo dudo. Y que en la facultad de Murcia hiciera bandera por la medicina de familia, tampoco tengo porqué dudarlo. Pero él representa a una institución llena de personas digamos “un tanto conservadoras”, que no sólo no quieren compartir su propia tarta sino que husmean en pasteles ajenos. Hasta ahora el conjunto de los decanos lo que han demostrado es muy poca sensibilidad hacia la medicina de familia y la AP. Con estas declaraciones, lo siento, García-Estañ denota un escaso conocimiento de lo que la práctica clínica en MFyC supone.
      Asumir que la universidad es la que debe formar a los médicos generalistas “que no desean la especialización” en estos momentos es una temeridad. Supondría volver 30 años atrás, al modelo de ambulata con médicos autómatas y burócratas (aunque estamos volviendo por otras vías distintas a este viejo modelo, también es cierto). Primero reformemos a la universidad, que además de un enfoque práctico debe primar la evaluación formativa, debe enseñar a aprender, salir a la calle y entrar a las casas. Dejemos que los estudiantes aprendan también de tutores clínicos médicos de familia, y no como mucho sólo en prácticas voluntarias en centros de salud o en asignaturas de libre configuración “de relleno”. Dinamitemos los compartimentos-asignaturas, que no explican los fenómenos de la realidad de las personas que tienen problemas de salud, y abordemos dichos problemas desde el principio bajo una óptica integral, multidisiciplinar y holística. Olvidémonos de los exámenes y veamos cómo se comporta el alumno en un entorno clínico (o extraclínico) real, y capacitemos al alumno para que haga y no para que, simplemente, esté. Tratemos a los alumnos como adultos y a los pacientes como personas.
      Y luego, repito, cuando la universidad demuestre a la sociedad que forma médicos así, luego hablamos. Porque si así fuera, fíjate, Jesús, lo que te digo, yo estaría dispuesto a renunciar a la titulación de especialista, que no la quiero para nada, porque lo que me importa es para lo que se supone que ese título capacita. Pero, claro, sólo así lo haría. Si me siento médico de familia (o de visión generalista, como quieran ustedes llamarlo) no es precisamente por la universidad, sino por lo que me han demostrado los médicos de familia que, afortunadamente, han sido formal o informalmente mis tutores.
      Claro, que ni en la formación sanitaria especializada se forman médicos con esta perspectiva…
      Saludos

  3. J. Abenza dice:

    Rectifico: dije “pregrado” en lugar de “preclínicas”.

  4. FernandoG dice:

    No sé por donde va la cosa..
    Pero tengo un presentimiento…
    Como son necesarias más facultades para formar médicos y el sistema público no puede.. pues no sé porque tenemos que impedir la iniciativa privada cree universidades privadas..
    Como el MIR ha sido un fracaso, pues las especialidades las pueden facilitar las universidades, que pasarían a ser un master, a precio de oro, por supuesto, Entre ellas la medicina de familia, puede ser “cualquiera” que haya acabado la carrera, y de paso impedimos que vengan estudiantes de fuera y les formemos como especialistas a costa del erario público..
    La cuadratura del círculo está hecha..
    ¿ Me equivoco..?

    • Enrique Gavilán dice:

      Sólo el tiempo lo dirá, Fernando. Lo que está claro es que estas declaraciones van en la línea de querer morder la manzana de la formación sanitaria especializada.
      La universidad aún tiene mucho que avanzar si quiere convencernos de que 6 años de carrera sirven mucho más que para tener un título.
      Saludos

  5. Joaquín García-Estañ dice:

    Tal vez sea un conservador, creo que no, pero desde luego nunca he dicho que con 6 años sea suficiente. Lo que sí he dicho y espero poder aclararlo extensamente pronto es que la troncalidad y el grado deben converger y que la figura de médico generalista, que no se tomó en consideración en España en su momento, podría ser una figura a explorar. Y a la directiva europea me remito, 6 años de facultad y 3 años de formación especializada. Esto es lo que he dicho. Sean ustedes amables y no se crean al 100% lo que sale en los papeles.

    Saludos

    • Enrique Gavilán dice:

      Profesor,
      Gracias por contestar.
      No creo haber dicho que sea una cuestión de número de años de formación aquí o allí. Me da igual el reparto de la tarta, profesor. Lo importante, lo que me interesa, es que el médico que trabaje para el SNS tenga unas competencias básicas y sobre todo sepa lo que significa, en el plano teórico y también en el práctico, la AP y la MFyC. Tanto si se va a dedicar a trabajar en AP o en un hospital. No veo porqué no pueda ser así, si todo el mundo coincide que la AP es la base del sistema (aunque puede ser que todo el mundo asuma este discurso políticamente correcto sobre el papel, siendo luego papel mojado a la hora de la verdad).
      Si esto se consigue en la facultad, perfecto, si lo es en la formación sanitaria especializada, pues también bien. Pero dada la circunstancia actual, difícilmente la universidad puede formar médicos con visión generalista si el 95% de los contenidos del curriculum universitario están compartimentados, tienen una distribución vertical y jerarquizada, falta la visión integradora y longitudinal de la asistencia sanitaria, carecen de un abordaje práctico y de resolución de problemas reales, y se obvia todo lo contextual, lo no-medico, lo familiar y comunitario y se basa primordialmente en la técnica y la tecnología y mucho menos en lo humano y lo relacional, por poner sólo algunos ejemplos.
      Repito: no es una cuestión de quién y cuánto tiempo. Es una cuestión de qué y de cómo.
      Gracias por entrar en este nido y disculpe si no le he parecido amable con mi atrevimiento.

  6. J. Abenza dice:

    Me alegra que García-Stañ haya participado en este post. Por otro lado, Enrique, tu argumento sobre la necesidad de la especialidad para vertebrar tanto el enfoque biopsicosocial como las intervenciones comunitarias, por no hablar del gate-keeping y de la asistencia longitudinal, lo comparto al 100%. Mi apreciación era sólo hacia las declaraciones (los titulares) pero no contra la línea argumental que expones en el post. Tanto es así que, en un post del blog de García-Stañ, un médico de familia defendía que los licenciados fueran “médicos generalistas” y yo argumenté en contra de esa idea usando palabras hermanas de las tuyas, y aún así no lo pude convencer.

    Saludos.

  7. Enrique Gavilán dice:

    Suele ser habitual culpar al periodista cuando el contenido de la información no nos place. Yo mismo lo hago a menudo. O cuando el titular contradice o descontextualiza el contenido de las declaraciones. También es habitual excusarse diciendo que no se ha explicado lo suficiente una propuesta, y que el periodista ha obviado lo esencial. Lógicamente no hay que juzgar en base a esto a unos u otros. Tampoco lo mío ha sido una investigación periodística, dios me libre jugar a lo que no sé. No trato de ser descortés con unos ni con el otro, por favor, que nadie me malinterprete.
    Que conste que a mi también me ha pasado. Te llevas sofocones cuando ves que te critican en base a lo que sale en prensa. Tampoco pasa nada. De todo se aprende, aunque de estas cosas más bien a base de palos.
    Conviene reflexionar si es algo evitable, si podemos relacionarnos con la prensa de manera que nos sintamos reflejados en las declaraciones publicadas en un medio de comunicación, o si por el contrario debemos evitar el contacto con los medios (como forma extrema de evitar estas cosas), etc.
    Cuando hablas con periodistas lo habitual es que sucedan estas cosas. El trabajo del periodista tampoco es fácil, hay pocos profesionales que conozcan la profesión y el mundo de la salud a fondo, y la inmediatez que se le exige a la comunicación hace que lo habitual sea que el titular no se corresponda 100% con el resto de la noticia, y que ésta, a su vez, a veces no se correlacione con el tema hablado.
    Y, por supuesto, me alegra que el Dr. García Estañ haya bajado a esta arena, no suele ser habitual, y es un detalle que le digna.
    Abrazos a ambos

  8. Joaquín García-Estañ dice:

    Que conste que no echo las culpas a nadie, a veces es culpa nuestra que no explicamos bien las cosas. Lo que dije, al menos esto sí es lo que pienso, es que en España no se puede trabajar después de obtener el título de Medicina legalmente y que para trabajar legalmente hay que especializarse. Y también dije que en su momento España optó por que los tres años de especialización requerida por la Directiva Europea fueran los correspondientes a la especialidad de familia, de verdad y de nuevo como el Dr. Abenza sabe, muy querida por mí (y eso que soy fisiólogo).
    Todo esto dicho en el contexto de la pretendida falta de médicos, o más bien, de falta de especialistas, intentando quitar el énfasis del numerus clausus de entrada a Medicina para pasarlo al numerus clausus del MIR, pues las Facultades no formamos pediatras ni médicos de AP sino licenciados, que han de especializarse. En este contexto fue donde dejé caer la idea, y dije a medio-largo plazo, de que la futura troncalidad (mucha de cuya formación transversal ya la hacemos nosotros) y los Grados de Medicina deberían converger. Por ejemplo, la mayoría de Facultades van a tener un 6º eminentemente práctico, llamado de rotatorio, que podría ser el primero de troncalidad. En eso nos gustaría trabajar y créanme, no sólo a las facultades, a algunas autoridades (dejémoslo ahí) también les gusta la idea. Y en ese mismo contexto, fue donde hablé de que no hay médicos generalistas, cosa que la directiva europea pemite. Y que tal vez merece la pena explorar la situación. Ni más ni menos. De sobra sé la formación que damos en las Facultades, pero ¿es culpa sólo nuestra? tal vez la formación especializada deba mirar al grado y hacer que los futuros médicos-especialistas puedan recibir una mejor formación cambiando la prueba MIR (no el sistema MIR, sólo la prueba), que hasta la fecha, nos ha mediatizado completamente. Más luego.

    Saludos

  9. Juan Quintana dice:

    Me animo a escribir pues parte de la culpa del inicio de este debate me es atribuible.
    Como bien se decía en el texto de la noticia de Redacción Médica “sabe la polémica que puede generar esta propuesta entre la especialidad de Medicina de Familia”.
    No es para menos, pues se propone alguna salida en la sanidad pública para quien no quiera especializarse; y eso suena a la situación pre95, con MESTOS y la doble vía de trabajo en AP vía MIR y vía no-MIR, con todos los problemas que esa situación ha conllevado durante tantos años (baremación de oposiciones, médicos de primera y médicos de segunda, rivalidad y falta de cohesión dentro del propio colectivo médico).
    La directiva europea exige una especialidad para trabajar en el sistema sanitario público y en España, como en tantos otros países, ese papel lo ejerce la especialidad de MFyC, como ya se ha comentado.
    Quizá es la hora de que la Medicina de Familia entre con paso firme y decidido en las enseñanzas de la universidad, que deje de ser la gran desconocida para los alumnos, que dejemos de oir a los alumnos que rotan voluntariamente por los centros de salud “no me imaginaba que era esto, son las primeras prácticas que disfruto y en las que me hacen caso”. Quizá así los más de 6400 licenciados anuales coparían todas las plazas ofertadas en el MIR y no sería noticia el número de foráneos.
    Y quien aun quiera no realizar un especialidad, porque desea dedicarse a la actividad privada, a la investigación de laboratorio, a la docencia, a la cooperación en ONGs, al reconocimiento de aptitudes y chequeos y tantas y tantas otras salidas no sujetas a la directiva europea, que lo haga. Hoy por hoy, el licenciado que no se especializa, si no es muy específico, es porque no quiere o ha tenido muy mala suerte.
    De acuerdo con explorar posibilidades. En contra de volver a tener dos vías de acceso a Atención Primaria.

    Juan Quintana
    Médico de Familia. Alicante.


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