El prescriptor y la industria farmacéutica: ¿amistades peligrosas?


Al hilo del “Código Español de Buenas Prácticas de Promoción de Medicamentos y de Interrelación de la Industria Farmacéutica con los Profesionales Sanitarios“, Farmaindustria ha elaborado una especie de curso con supuestos prácticos, a modo de preguntas de un test que se responden de una forma muy amena, sobre las formas de relacionarse la industria farmacéutica con los profesionales sanitarios. Y es que parece que los laboratorios andan un tanto “preocupados” por su imagen. Como si esto fuera únicamente una cuestión de imagen.
Vale la pena dedicar 10 minutos a hacer el test. Incluye preguntas curiosas, como ésta:

Un laboratorio competidor dispone de un palco en el Santiago Bernabeu para sus directivos. Últimamente, coincidiendo con lanzamientos de sus nuevos productos, adviertes que están invitando a médicos. ¿Es aceptable?
Posibles respuestas: Sí, porque el palco se paga aunque no se utilice; Sí, en caso de que se trate de un acto social asociado a una reunión científica; Sí, porque en principio no hay ninguna promoción de medicamentos asociada; No.
La respuesta, lógicamente, es NO. ¿Argumento? Según el curso, remitiéndose al código citado, únicamente podrían ofrecerse obsequios relacionados con la práctica de la medicina o de la farmacia a los profesionales sanitarios. Adicionalmente, la hospitalidad ofrecida por una compañía en ningún momento puede incluir la organización o patrocinio de eventos de entretenimiento (deportivos, de ocio…).
Díganme, señores: ¿Un paraguas o un juego de destornilladores tiene que ver con la práctica profesional? ¿Un espectáculo taurino podría considerarse un evento de entretenimiento o no? Siento la malicia, de veras…
Pero quisiera ahondar en el tema, porque ¿podríamos considerar que los obsequios del tipo un pendrive o un manual de cirugía menor son algo similar a los trajes de Camps? En ambos casos están relacionados con su práctica profesional… Puf, perdón, otra malicia, no puede ser…
Y ¿qué pasa con otras prácticas como ofrecer 3X1 en las oficinas de farmacia para vender mi producto en detrimento de la competencia?
Recordemos en este punto lo que dice el código. ¿Qué prácticas no “permite” el Código en materia de “incentivos” (página 8):

Ojo. Si algo que no se “permite” aún así se hiciera, ¿qué debiera suceder? A no ser, claro, que nada de esto se haga y que el código se respete al 100%, en cuyo caso no debiera suceder nada, ¿no?
¿Y los viajes sin fines científicos o para la asistencia de eventos pseudocientíficos? ¿Qué dice el código ante ésto? (pag 9):

No sé si el viaje que hice durante R3 a Praga 3 días a gastos pagos para asistir a una charla de dos horas sobre disfunción endotelial en vuelo charter cargado de médicos de familia podría considerarse que cumpliera con estos requisitos. Aunque, de nuevo, tergiverso, ya que esto tuvo lugar hace ya 6 años, no estaba vigente aún este código. Esto ahora no se “permite”…

La financiación de un profesional sanitario para asistir a un congreso. Esto enlaza con el estudio churrero que hicimos hace unos días (recordad: 1200 € como mínimo te costaría un congreso nacional de medicina de familia/general si te lo costearas de tu bolsillo). Da que hablar este tema. Independientemente de la forma de pago de ese congreso, que es lo que plantea esta pregunta del curso, ¿porqué ha de ser la industria la que pague? ¿Porqué no paga tu empresa (sea esta el SES o el SESCAM o el Hospital de Fuenlabrada o la Clínica Ruber)? ¿O debe ser el interesado el que se lo pague de su propio bolsillo? ¿A dónde va esa formación recibida? ¿Porqué esos precios? ¿Quién gana en este ciclo de negocios en que se ha convertido la formación de los profesionales sanitarios?

Si comparamos nuestros congresos con los de Traductores, por ejemplo, que además de tener tarifas más reducidas (175 € la inscripción más cara) tienen como sedes las instituciones públicas como las universidades, más económicas que los lujosos hoteles o palacios de congresos, hayaríamos muchas respuestas (aunque, en honor a la verdad, el programa de muchos de nuestros congresos es más amplio y de mejor calidad, y eso cuesta dinero, y, ampliando un poco la mirada, hay que considerar la reactivación económica del sector servicios de la ciudad alojante de un congreso biomédico, lo cual no está nada mal en tiempos de crisis económica).
Ahondando en este tema de las relaciones de la industria con los profesionales sanitarios. Si existieran prácticas irregulares por parte de la industria, ¿sería algo espontáneo puesto en juego por representantes o visitadores ávidos de cobrar incentivos o sería una estrategia clara de la compañía en cuestión para la que trabaja este visitador para captar clientes? Me remito ahora a publicaciones científicas de reconocida solvencia como Plos Medicine (publicación que cumple 5 años, según nos recuerda la Plataforma “No Gracias”). En un número de 2007, dos autores (uno de ellos había sido representante de Lilly; el artículo referido es un resumen del testimonio que realizó en calidad de testigo, a favor de la defensa, en un juicio contra un estado de EEUU que promulgó una ley que prohibe la venta de datos procedentes de la prescripción) analizan la estrategia que las compañías farmacéuticas imponen a los delegados en lo referente a la relación que deben mantener con los prescriptores. Curiosamente, el estudio está pagado con fondos de la industria en virtud de un acuerdo judicial con Pfizer a cuenta de una campaña fraudulenta del Neurontín. Sólo un extracto del citado artículo, que no tiene desperdicio:

¿Podrá la lógica del mercado farmacéutico imponerse a las declaraciones de intenciones? ¿Podrán las compañías farmacéuticas, los farmacéuticos de oficinas de farmacia, los médicos, los políticos, los gestores, las sociedades científicas, colegios profesionales y los pacientes y sus asociaciones aceptar y cumplir de una vez por todas los preceptos del código de buenas prácticas? Mantener unos márgenes limpios de buenas prácticas en la promoción de los medicamentos, ¿es una cuestión de ética o de estética? ¿Es la relación entre el profesional sanitario y la industria farmacéutica una “amistad peligrosa”? Demasiadas preguntas, quizá.
En este tema, como en muchos otros, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra (yo, al ser un pecador, ¡me la guardo en la mano!).

ÚLTIMA HORA.
Agradezco a Luis César Arranz el envío de esta noticia surgida hace más de tres años pero que viene muy al pelo de lo que hablamos:

Los laboratorios no financiarán congresos médicos en la nieve ( El Periódico de Aragón – 26/01/2006 ).




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