Centros de salud como cajas del carrefour


Ayer, como ustedes saben, se puso en marcha una iniciativa en Cataluña para que en los centros de salud se informe del precio de los medicamentos incluidos en la receta.

Si hasta ahora el modelo de receta suponía en la práctica dar un ticket-descuento al paciente para que lo canjeara en la farmacia por los medicamentos prescritos, ahora pasamos a otra situación: se entregarán albaranes. Tantos medicamentos, tanto debe usted pagar y tanto otro paga ya usted (y casi todos los demás mortales) indirectamente a través de los impuestos.

Con esta medida, los centros de salud se parecerán un poquito más a un mercadona…

Mientras tanto, este ciudadano pide a las autoridades que se apliquen el cuento, y que, puestos a ser transparentes y racionales, nos informen debidamente de qué patrimonio tienen y lo que cobran tanto directa como indirectamente de las arcas del estado, así como el precio que me va a costar cada una de las decisiones que toman en el día a día. Asímismo, también tengo derecho a saber qué empresas y en qué conceptos reciben subvenciones públicas.

Y hablando de medicamentos, también me pregunto (y me gustaría que alguien me aclarara) qué porcentaje del precio de esos medicamentos que ahora meteremos en esos albaranes se lo lleva la farmacia, cuánto el estado en forma de impuestos, cuánto las distribuidoras de medicamentos, cuánto ha invertido la industria farmacéutica en su promoción-marketing-sobornos, etc.

Con la apuesta por la prescripción por principio uno iba buscando huir de las dinámicas del mercado. Abstraerse de las reglas de la oferta y la demanda, de los imperativos de la economía. Pero ahora nos meten de lleno, de nuevo, en el fango.

Transparencia sólo a medias no deja de ser una opacidad un poco más lustrosa.

(Foto: Sunshine supermarket, por H. I. L. T.)


10 comentarios on “Centros de salud como cajas del carrefour”

  1. […] This post was mentioned on Twitter by juanjo, Clara Benedicto, Maria Jose, Francisco J Guerrero, Enrique Gavilán and others. Enrique Gavilán said: Centros de salud como cajas del carrefour http://wp.me/pD3FL-17A […]

  2. […] he leído en el Blog de mi compañero Dr. Enrique Gavilán el Artículo Centros de salud como cajas del carrefour, dónde nos relata la nueva iniciativa de la CCAA de Cataluña que no es más que exponer el precio […]

  3. Cabría una medida más limpia y consistente, que deje al descubierto desembolsos y márgenes de ganancia: ¡dar obligatoriamente factura en las farmacias! ¿No?

    • Me contesto a mí mismo: la bolsita con los medicamentos debiera ir acompañada de la factura correspondiente. Alguno comprobaría que su gasto en farmacia es mayor que la pensión que recibe. Es más, quizás hasta convendría que se firmase lo que se lleva (control fraude). Lo demás es generar + burrocracia y + gasto añadido (sin valor o rentabilidad).

      • Enrique Gavilán dice:

        Jose Manuel,
        Efectivamente, trasvasar la responsabilidad de entregar el comprobante de gasto al médico de familia, aunque sea algo automático, no añade mucho valor a lo que hacemos, sí le pone precio, pero es algo diferente.
        Si donde se expenden los medicamentos es en la farmacia, es donde se debe entregar el albarán, junto con la bolsita de medicamentos, como bien apuntas.
        Pero no creo que la medida de entregar el albarán en las consultas suponga mucha burocracia y gasto añadido; el problema es que mete directamente dentro de la consulta clínica elementos de control de gasto (que no de eficiencia). No nos debieran haber pringao en este tema…
        Saludos

  4. JAS dice:

    Un buen enfoque…
    No creo que la medida sirva para otra cosa más que para aumentar el gasto, por tener un precio en sí misma.
    Como persona que lleva unos 30 años cotizando, sin haber cobrado -hasta hoy- nada a cambio: es probable que el día que me den un albarán de esos me alegre infinitamente (pensaré que de algún modo recupero una parte infinitesimal de lo que he invertido).
    Saludos!

    • Enrique Gavilán dice:

      Está claro que estas medidas pueden tener una doble lectura, y la cara B es la que muy bien describes. Probablemente por eso al final son iniciativas que no hacen más que reforzar el consumo de los que menos lo necesitan y penalizar el de los que sí los necesitan, lo cual contribuye en definitiva a fortalecer la ley de cuidados inversos: dar más y mejor asistencia y cobertura sanitaria a los que menos la necesitan.
      Un abrazo

  5. FernandoG dice:

    Entiendo que el paciente se puede enterar de cuanto cuestan las cosas, poniéndo el precio, en vez de un simple código de barras, en la factura de la farmacía simbólica, en la receta que le entregamos, e incluso remitiéndole mensual o semestralmente el precio de los medicamentos gastados.
    Pero el caso es que para se llegue a eso, nosotros se los hemos tenido que recetar…
    Y el paciente no nos dice que porqué nos hemos tenido que gastar 40 euros para su tensión al més, cuando igual con un medicamento de nueve euros hubiésemos obtenido los mismos resultados..
    O porqué en el hospital le hicieron de todo y le pidieron de todo, tac, rnm, colangio, etc, y no hablaron con él ni media hora y al final todo fueron palos de ciego de los que le encima le hacemos responsable.
    Y porqué p onemos una cruz en la casilla de analítica de reconocimiento y le hacen todo, cuando lo que queremos ver es el colesterol que es lo que estamos controlando y lo único que tenía mal, o la glicosilada……..
    Pero el caso es que no sabemos que pedir unos iones, innecesariamente, porque no nos cuenta ninguna sintomatologia, y no está tomando diuiréticos ni tiene la tensión alta, pues cuesta su dinerillo..
    Creo en definitiva que los culpables del gasto, antes del paciente, somos nosotros.
    Y sin embargo si actuamos cicatéramente en enviar al hospital, le damos vueltas, en pedir una consulta, no vaya a ser que nos pasemos en las que dicen que podemos pedir, y no cobremos la productividad al final.
    Yo siempre he dicho a mis residentes, siempre, que en caso de duda, de enviar a urgencias, de solicitar algo, la mas cojonuda.. hacerlo.
    Yo estoy cansado de oir el comentario de reproche del médico de hospital…. ¿pero como su médico no le envio antes..? y sin embargo me encanta oir el de hizo bién su médico en enviarle…
    Y al mismo tiempo, y como decía antes, en informes sobre todo de Medicina Interna te cansas de leerlos con datos de todo tipo, hormonas que ni conoces, valores de cosas que las leiste una vez en la carrera… todo normal, y sin embargo al paciente no le han hecho historia, no le han preguntado, han pedido la bateria de pruebas, que nunca mejor dicho es matar moscas a cañonazos muchas veces.
    Un saludo

    • Enrique Gavilán dice:

      Fernando,
      La cosa la veo sencilla: una cosa es que como profesionales seamos y busquemos la eficiencia, concepto que incluye el valor de lo que hacemos, y otra que nos metan en la batalla del coste económico de nuestra actividad, independientemente de los resultados clínicos. Una cosa es el valor y otra el coste. Una cosa es la eficiencia y otra economizar.
      Nos han metido en una batalla que no es nuestra. Nos han metido, o nos hemos dejado meter. Concuerdo con tu idea, Fernando, pero casi nadie parece estar descontento con la medida, e incluso muchos la aplauden.
      Un saludo

  6. Carmen dice:

    ¿Porque alguien nos dijo que la responsabilidad del gasto farmacéutico era nuestro y nos lo creímos?
    La mayoría de nuestro gasto farmacéutico es inducido.
    Los pacientes van al especialista (familia no se considera como tal) vuelven a nuestra consulta con una medicación prescrita que nosotros tenemos que seguir prescribiendo hasta la próxima revisión o indefinidamente, y alguien decidió que el buen hacer del medico de familia consiste en cambiarle la medicación por la mas barata .
    Si nuestras múltiples gerencias consideran que existen medicamentos igual de eficaces y mas baratos que nos impidan a todos prescribirlos.
    Me parece intolerable que mi trabajo quede reducido a eso, y que encima me premien y me consideren mejor si me dedico a semejante jilipollez, creando en los pacientes la sensación de que yo soy una pesetera a consta de su salud (ya que todos saben lo de los incentivos), o haciéndoles pensar que el “especialista” se esta beneficiando de alguna manera de mandarle un medicamento caro cuando existe uno mas barato e igualmente eficaz.


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