¿Vitamina D en todos los niños y adolescentes, desde el nacimiento?


El uso en neonatos y lactantes de la vitamina D como método de prevención del raquitismo es una controversia ya clásica en la pediatría contemporánea, que enciende debates acalorados. Pero, ¿porqué es un tema polémico? En caso de duda, consulte con su buscador favorito. Revisemos la evidencia científica (Excelencia clínica, término de búsqueda “vitamina D”).

Encontramos una revisión sistemática publicada en 2008 que incluye 4 ensayos clínicos, de los que dos dan un resultado favorable al uso preventivo de la vitamina D y otros dos no permitieron extraer ninguna conclusión (ni favorable ni desfavorable). A pesar de que, como vemos, el aval científico no es unánime, los expertos apoyan su uso en determinados “grupos de riesgo”, lactantes de piel oscura o que toman lactancia materna exclusiva inclusive. Y lo hacen en base a datos extraídos de otros estudios, de tipo experimental, ecológico y observacional, con lo que la base empírica es débil. Aún así, la recomendación la exponen de una manera firme, como podemos ver en esta guía de la Academia estadounidense de Pediatría:

Because there are limited natural dietary sources of vitamin D and adequate sunshine exposure for the cutaneous synthesis of vitamin D is not easily determined for a given individual and may increase the risk of skin cancer, the recommendations to ensure adequate vitamin D status have been revised to include all infants, including those who are exclusively breastfed and older children and adolescents. It is now recommended that all infants and children, including adolescents, have a minimum daily intake of 400 IU of vitamin D beginning soon after birth.

En España, por aquello de que una de nuestras señas de identidad, el sol mediterráneo, nos ilumina gran parte de los días del año, no nos tomábamos hasta hace poco, afortunadamente, esta recomendación al pie de la letra. Pero la hegemónica cultura científica del otro lado del charco se impone una vez más, de manera que algunas guías española recomiendan su uso en determinadas circunstancias. Esto, unido a la concepción de que “como es una vitamina no hace daño” y de que “más vale prevenir que curar”, hace que muchos pediatras lo recomienden de forma generalizada a los padres. Y que muchos padres lo demanden.

Ahora bien. El raquitismo no es una cuestión sólo de déficit de vitamina D. Hay otros factores causales, como la propia deficiencia de calcio o factores genéticos. Y, como no, existe una indudable influencia cultural (indumentaria y diversos estilos de vida) y nutricional (como el consumo de determinados alimentos que interfieren en la absorción del calcio), elementos ambos que podrían explicar las diferencias tan brutales en los resultados de los ensayos clínicos realizados en zonas del planeta muy distantes entre sí. Además, aportar suplementos de vitamina D a nivel poblacional no parece estar disminuyendo los casos de raquitismo en los países occidentales, sino más bien al contrario, siendo este aumento a costa de niños procedentes de países donde las condiciones de vida, sobre todo nutricionales, son peores. Una vez más, se confirma que no siempre las recomendaciones son aplicables de unos países a otros, y que las opiniones de “los expertos” sólo atienden a factores corregibles con fármacos o suplementos (en definitiva, con productos que se consumen) en vez de los sociales o culturales, cuya importancia nunca es suficientemente reconocida.

La batalla de la vitamina D no acaba ahí.  Algunos estudios epidemiológicos vinculan la escasez de esta vitamina con ciertos tipos de cáncer y determinadas enfermedades autoinmunes (como la esclerosis múltiple, diabetes tipo 1 y artritis reumatoide). Los mensajes de fomento del miedo son habituales en los medios de comunicación (Mil millones de personas sin vitamina D), y muchos médicos, sobre todo endocrinos, creen haber encontrado el remedio para todas esas y muchas más enfermedades, por lo que van diciendo por ahí a todo el mundo poco más o menos que¡tonto el que no tome vitamina D! Por supuesto, una vez más sin ninguna evidencia científica.

No contentos con este nuevo frente medicalizador, los médicos dispuestos a considerar al niño sano sanísimo como un ser prepatológico o quizá con el fin de generar niños perfectos y superinteligentes, pretenden hacernos ver con falacias y creencias pseudocientíficas que no sólo hay que aportar sine die suplementos de vitamina D, sino también de calcio, yodo, flúor y, porqué no, estatinas.

No hay ya grupo poblacional o rango de edad que se escape del ansia de medicalizar todos los aspectos de la vida y de la muerte.


¿Qué valor tiene la vida de un paciente que se va a morir?


El cáncer de pulmón no microcítico es una de las formas más agresivas de cáncer. Su pronóstico es un tanto sombrío, ya que cuando está avanzado el paciente no suele llegar a los dos años, siendo su calidad de vida lamentablemente mala.

Más malas noticias: no tiene cura, me temo. Se han probado, sin mucho éxito, la radioterapia, así como distintos tipos de quimioterápicos (cisplatino, carboplatino, paclitaxel, docetaxel…). En los últimos años se están ensayando nuevos quimioterápicos, como el gefitinib, erlotinib y lapatinib. Del primero ya se han publicados varios ensayos clínicos comparados con otras pautas (carboplatino + paclitaxel y docetaxel sólo) y con placebo

Analicemos brevemente el balance beneficios/riesgos-costes. Los resultados vienen a decirnos que el retraso en la llegada de “lo inevitable” es de sólo de 1 a 3 meses respecto a la terapia activa (7 meses comparado con placebo), añadiendo un 5-40% de incremento en la calidad de vida (distintas medidas de la misma) y con un menor porcentaje de eventos adversos clínicamente relevantes (efectos neurotróficos y neutropenia sintomática) respecto a las terapias activas. El coste del tratamiento (3 semanas) de gefitinib casi duplica el de las más antiguas (1431 € y 695-857 €, respectivamente).

¿Merece la pena? ¿Añaden algo los nuevos tratamientos respecto a los más conocidos? No es fácil responder a la pregunta. No hay patrones estándar para decidir si un nuevo medicamento es coste-efectivo (¿quién pone el límite a partir del cual no se financia un medicamento para una enfermedad mortal?). Cuanto menos para sopesar si humanamente es aceptable o no alargar la vida en esas condiciones.

Entonces, ¿qué hacer? Lo que nos dice el sentido común es que sea el paciente, dentro de su contexto familiar y social, y conjuntamente con los médicos que le atienden, el que decida qué hacer con lo que le queda de vida. Pero ya sabemos que a veces el sentido común no es el más común de los sentidos…


Perlas de conocimiento


Malcolm Shepherd Knowles es considerado uno de los padres de lo que se conoce como “aprendizaje de adultos”, idea que rompió en añicos el esquema tradicional de aprendizaje basado en la transmisión vertical de conocimientos (el que todos hemos sufrido en la enseñanza secundaria y de grado). Se comenzaba a hablar del poder de lo informal frente a lo académico, del rol facilitador del tutor alejado del poder superior del profesor, del aprendizaje autodirigido en oposición al modelo de aulas masificadas. El mundo laboral manda y marca las necesidades y los tiempos de formación: todos sabemos que el Harrison no nos resuelve cómo tratar la diabetes de María o cómo afrontar los problemas por los que Juan viene un día sí y otro no a la consulta. Un médico adulto no necesita libros de texto ni manuales porque ni le dan respuesta a todos los problemas ni tiene tiempo de “repasarlos”.

Ahora bien. Para poder autogestionarse la propia formación hace falta seguir un cierto método (aunque para que tenga más garantías de éxito debe ser algo que se haga de forma intuitiva y no estructurada). Pero además, necesariamente hay que disponer de recursos adaptados a este modelo. Hasta hace bien poco, era el propio profesional el que buscaba, incansablemente, de una forma casi esteparia y en sufrida soledad, los ingredientes y aplicaba su propia receta para cocinar su plato de lentejas y así no tener que pagar un alto precio por cocina precocinada sosa y nutricionalmente poco inútil.

Una nueva e interesanta idea que podría entroncar precisamente en todo esto del aprendizaje de adultos es el de knoles (contracción de units of knowledge y que podemos traducir como unidades de conocimiento). Pequeñas “perlas” de información, breves, concretas y bien delimitadas. Al grano. Y de calidad.

¿Cómo (entiendo yo que se podrían) ligar ambos conceptos? Olvidémonos de que Knol es un proyecto de google y que presenta muchas dudas. Centrémonos en el concepto de “unidad de conocimiento”. Parto de la práctica clínica. Doña Engracia me plantea, sin ella saberlo, un reto clínico: saber si ante una clínica insidiosa de astenia, aumento de peso, fragilidad de uñas y sequedad de piel, tengo que pedir de entrada una ecografía tiroidea aún en ausencia de bocio. Probablemente, si no sé en ese momento qué hacer, no puedo resolver la duda sobre la marcha y tengo que posponer la decisión para el día siguiente. Pero al llegar a casa tengo que ponerme las pilas y buscar la solución. Probablemente, después de mucho buscar, encontraría la solución. Para algo sirven las habilidades de búsqueda de respuestas clínicas. Y para algo pueden servir las “llamadas tecnologías de la información”. Si ya no nos bastaba con la “web 2.0” ahora tendremos en breve la 3.0.

Trago saliva y ya acabo. En teoría la “web 3.0” se caracterizará por, entre otras cosas, permitirte construir tus propios accesos y fuentes de información. Personalizar la web, dicen los expertos. Maximizar la búsqueda de la respuesta (Utilidad = Relevancia * Validez / Esfuerzo). Poder acceder preferentemente a conocimiento filtrado y de las fuentes más válidas y fiables. Y, de paso, que dicha información se presente en forma de unidades procedentes de bancos de knoles de calidad que se adapten a lo que voy buscando.

¿Ciencia ficción? El tiempo dirá.

Lo curioso de todo esto es que comenzamos con Knowles y acabamos con Knoles. ¿Será casualidad?


Internet me deprime


Hay multitud de páginas web (de la web 1.0) que hablan sobre la salud. O sobre parcelas de ésta. El recelo que los médicos de carne y hueso sentimos hacia este tipo de “sustitutos” del médico podría verse desde fuera como una actitud reaccionaria, como miedo a perder nuestro estatus o a nuestra posición de intermediador entre el sistema sanitario y el paciente.

Bueno… puede que algo de eso haya. Aunque reducirlo sólo a eso es una simplificación suprema. Todos sabemos que hay un exceso de información en la red (infoxicación, que dicen algunos), que no toda es veraz, que hay mucho vivo (6º acepción del término en la RAE) con interés por captar la atención de los que andan perdidos en la red o por los que quieren controlarla. Si la ventaja de Internet es que la información es abierta, disponible las 24 horas del día y desde casi cualquier punto del planeta, precisamente esa ventaja puede convertirse en un peligro. ¿Cómo?

Imaginaos una página de información a pacientes con depresión (bajón, en muchos países latinoamericanos). Olvidemos cosas tan poco decorosas como la ocultación de un manifiesto ánimo de lucro bajo la apariencia de una fundación sin ánimo de lucro como la que os hemos puesto como ejemplo. Centrémonos en lo que en sí es la página web y sus contenidos divulgativos: videos para guiar al autodiagnóstico (ver más adelante), talleres para aprendizaje, información sobre causas, consecuencias, formas de diagnóstico y alternativas de tratamiento, foro de pacientes, etc.

Puede que colaboren a informar, no lo dudo. Pero la correlación “más información más salud”, alimentada por aquellos que controlan la comunicación en salud y que pretender hacernos ver sus potenciales efectos terapéuticos, no siempre es lineal y positiva. Más bien, a veces es negativa: más información = menos salud. Al menos en depresión parece ser así. ¿Las causas que se apuntan? Está claro: la rumiación, que no es más que verse el ombligo día y noche, sentir miedo al ver lo que uno tiene dentro y estar todo el día pendiente de sí mismo y de las señales que te envía el cuerpo.

Eso con la web 1.0. ¿Pasaría lo mismo con la web 2.0? ¿Tienen las redes sociales virtuales efecto terapéutico per se? A la web 2.0 se le ha otorgado gratuitamente dos vitolas de mucha enjundia: el generar conocimiento colectivo y el tener valor terapéutico. Ni uno ni lo otro lo han demostrado aún, es pura teoría. Hasta se han escrito tesis doctorales sobre ello. Parece ser, se apunta, preliminarmente se ha visto… incluso puede que haya evidencias sobre su utilidad… Parece que el elemento fundamental es la interacción entre personas. Pero no nos olvidemos que nada mejor que la interacción de verdad, la de carne y hueso. La que les falta a nuestras personas mayores, por ejemplo, que se terminan muriendo solas en casa porque nadie les echa en falta. Esos no saben lo que es la web, internet ni lo 2.0.


Tiras para el control del azúcar: otro mito que cae


“Toda la vida se ha hecho así” es una sección de la revista AMF que se dedica, básicamente, a desmontar mitos. Como el uso de los corticoides con Vitamina B12 en inyección intramuscular en la lumbociatalgia, o que no hay que beber más líquidos para favorecer la expulsión de las litiasis urinarias. Aunque personalmente creo que la revista en general no tiene desperdicio y que es una de las mejores ideas editoriales que se han puesto en práctica en nuestro país en los últimos años, de todas ellas la sección más interesante es precisamente ésta.

En el último número se han ocupado de revisar hasta qué punto el uso de tiras reactivas para autocontrol por los pacientes diabéticos tipo 2 mejora o no el control metabólico. Qué cosa eso de hacerse este tipo de preguntas… No puede ser más oportuna la revisión, puesto que algunas comunidades autónomas han restringido el uso de las mismas, lo cual ha motivado una airada reacción de los lobbys de pacientes diabéticos, que piden abiertamente “libertad” para que los médicos se las receten. También nos recuerda FENIN, la federación española de empresas de tecnología sanitaria, lo satisfechos que están los diabéticos con las maquinitas de control del azúcar…

¿Qué dice la revisión? Concluye rotundamente:

  • Que para el caso de los pacientes en tratamiento no farmacológico no está justificada.
  • Que para los diabéticos tipo 2 en tratamiento con antidiabéticos orales sólo está indicado en casos muy excepcionales.
  • Que para determinados diabéticos tipo 2 en tratamiento con insulina podría haber un beneficio: para los casos de cambios recientes en el tratamiento, disminuir el temor a las hipoglucemias (que no las bajadas en sí del azúcar) o ver el efecto en determinadas ocasiones de las comidas o del ejercicio.

El autocontrol no mejora el control metabólico pero sí aumenta la adherencia al tratamiento. Los estudios farmacoeconómicos no avalan su uso (dado el gran impacto económico). Por tanto, no parece para nada adecuada la generalización de la recomendación de su uso en todos los pacientes diabéticos, sino sólo en determinadas circunstancias, sobre todo de los pacientes en tratamiento con insulina.

Total, que no hace falta pincharse tres veces al día… dejarse la yema de los dedos como un coladero no sólo no sirve para controlar la diabetes, sino que favorece un estado de hiperpreocupación y de sensibilización extrema que psicopatológicamente no es muy sano que digamos. Al margen del impacto que tiene en las malsanas cuentas sanitarias…

Los endocrinos de Valencia, una de las comunidades donde se ha restringido el acceso a las tiras (ojo, restringido, no eliminado), elaboraron un informe con recomendaciones similares. Pronto reaccionaron las enfermeras y las educadoras de diabéticos de esta comunidad ante este informe, aludiendo a las evidencias en favor del uso de las tiras reactivas. La presión es tan alta por parte de las empresas tecnológicas, los lobbys profesionales y de asociaciones de pacientes, que los endocrinos han tenido que emitir una nota justificando su decisión.

Con todos los respetos, y sin acritud, pregunto: ¿Será que la evidencia científica no es la misma para todos? ¿Porqué lo llaman libertad cuando quieren decir libertinaje?


La cultura hegemónica en la ciencia


Cuando en las universidades se habla de los sesgos de la investigación científica todavía se refieren a los más clásicos, el de medición y los de selección. El desarrollo de programas de lectura crítica de publicaciones, como el propuesto por CASPe, se ha basado en la detección de estos sesgos.

Sin embargo, a estos errores sistemáticos hay que sumar algunos más sobre los que en los últimos años se ha investigado. Agrupándolos artificiosamente podríamos llamarlos “nuevos sesgos” de la investigación científica. Hace unos días, vía Luis Lozano, me llegó esta maravillosa revisión narrativa llamada precisamente “Reporting bias in medical research“, publicada en la revista Trials (“Ensayos Clínicos”), en la que se analizan y ponen ejemplos recientes de nuevos sesgos.

Uno de ellos podría ser el sesgo del lenguaje. Lo definen los autores como la publicación de investigaciones en un lenguaje concreto, dependiendo de la naturaleza y sentido de los resultados.

Sin embargo, en una revista andaluza de Medicina de Familia dan un paso más allá, saliéndose del campo estrictamente médico, para proponer que los sesgos de lenguaje no sólo dependen de la orientación que se quiera dar a los resultados, sino también del contexto hegemónico de la ciencia. Así, los autores, entre los que están dos viejos conocidos, Paqui Muñoz y Juan Manuel Espinosa, muy acertadamente, concluyen que:

El lenguaje científico actual presenta aspectos mejorables en cuanto a uso estereotipado y discriminatorio de las personas y grupos que presentan determinadas características y condiciones (androcentrismo y sexismo, definición por la enfermedad, presentación sesgada de las personas con discapacidad, enfermedad mental, pertenecientes a grupos sociales); consideración pasiva de las personas; centrado en la enfermedad; poco divulgable; con dominio del enfoque positivista cuantitativo, hospitalocéntrico,  jerárquico y de hegemonía anglosajona.

Genial artículo que merece mayor difusión.

En definitiva, el lenguaje científico actual es sólo reflejo de la sociedad, con todas sus virtudes y sus vicios. Casi que se me ocurre decir, para acabar, que el lenguaje científico actual requiere una urgente renovación…


CQC: Calidad, eQuidad, Cohesión, ¿Caiga Quien Caiga?


Seguimos con la crónica de lo que ha dado de sí el consejo de sabios de uno de los sistemas sanitarios mejores del mundo mundial: El sistema nacional de salud español.

Han hecho públicas al final del día de hoy las medidas para garantizar la sostenibilidad y cohesión del Sistema Nacional de Salud. Iniciativas que, suponemos, en aras de la sostenibilidad del sistema, pondrán en marcha Caiga Quien Caiga (aunque sea la propia Farmaindustria o el ya ex-consejero Guemes). Todo sea por la Calidad, la eQuidad y la Cohesión de que hacemos gala, sin duda.

Todo muy bien detallado. Pero, a ver, que me lo expliquen mejor, ¿quién le pone el cascabel al gato?

  • Si el gato, se llamara “usuario“: No, mire, usted debe entender que es corresponsable de su salud y tienen que implicarse en el compromiso de hacer un buen uso del sistema, y bla bla bla…
  • Si el gato se llamara “profesional“: Oiga, usted tienen que seguir cooperando dado que gran parte del gasto sanitario depende de su criterio y sus actuaciones clínicas. No lo olvide. Nosotros, por si acaso, se lo recordaremos, varias veces al día, si es necesario.
  • Si el gato se llamara “industria farmacéutica“: Estoooo, en fin, vamos, que…, quería decirle que, vamos que…. a ver si ponen los medicamentos un pelín más baratos, un pelín sólo, y… bueno, … si ustedes pudieran, podrían, no sé, se me ocurre, en fin… podrían ustedes condonarnos la deuda? Es que no llegamos a fin de mes, oiga… no tengo casi ni para pagar a mis trabajadores, usted me entiende, ¡verdad?
  • Si el gato se llamara “gestor sanitario“: Sí, hombre, tú eres de mi confianza, que yo sé que no me la vas a jugar… claro, que si los números no me cuadran, qué decirte, no hay nadie imprescindible en esta vida, tu ya sabes cómo funciona ésto… En fin, tú trata de poner los números donde yo los pueda ver, que estén limpios, lustrosos, aunque los tengas que retocar un poco para que queden monos, pero lo importante es que la foto salga bien, tu me entiendes, ¿no?
  • Si el gato se llamara “autoridades sanitaria“: Pues hombre, qué me voy a decir yo a mi mismo, pues me dicen los técnicos que digamos que hemos de asegurar un sistema de calidad, equitativo y cohesionado que incorpore prestaciones solamente en base a la evidencia científica al coste más eficiente posible. Yo eso de la evidencia no sé muy bien de qué va, pero los asesores deben saber de eso, para eso se les paga. Yo, en tiempos de crisis, me dejo llevar. Si la cosa de la evidencia no sale bien, pues se le despide y no pasa nada, a seguir palante, o si no, ¡nos vamos con Guemes, que la privada siempre nos querrá, digo yo!

Cosas de esta Hispania nuestra, supongo.


¿Equinácea para la gripe?


Gracias a la desastrosa gestión a nivel mundial de la pandemia de gripe A, mucha gente ha perdido la poca credibilidad que para ellos tenía la llamada “medicina convencional”. Así que los productos naturales para supuestamente combatir y prevenir la gripe han proliferado. Algunas de las compañías que comercializan productos naturales son propiamente laboratorios farmacéuticos, como es el caso de Aquilea-Uriach.

Precisamente de este laboratorio veo el otro día una revista de divulgación, o más bien debo decir folleto publicitario, en una oficina de farmacia (¿o quise decir más bien “supermercado de medicinas”?) de mi ciudad, un anuncio que fue motivo de un post anterior.

Nos centramos en la pregunta del anuncio: ¿Equinácea para prevenir la gripe?

Como en la página web del laboratorio te ofrecen la posibilidad de mandarte bibliografía, me puse en contacto con ellos hace unos días. Dado que no contestan, me voy a preguntarle al PubMed, a la librería Cochrane y al Tripdatabase. Pero no encuentro nada sobre efectos clínicos (repito, clínicos: que mejoren sintomatología, que acorten tiempo de duración, etc.) que digan que sea mejor que placebo o que los fármacos usualmente utilizados para estos problemas para tratar o prevenir la GRIPE.

Reculo un poco hacia atrás en mi estrategia de búsqueda y me dispongo a ver si hay algo más genérico, digamos “infecciones respiratorias altas”. Ahí sí que parece haber algo, básicamente en catarros comunes diagnosticados o bien por clínica o por serología (rinovirus). La que parece ser más amplia y mejor diseñada es una revisión sistemática publicada en la Cochrane, que concluye:

The majority of trials investigated whether taking Echinacea preparations after the onset of cold symptoms shortens the duration or decreases the severity of symptoms, compared with placebo. It seems that some preparations based on the herb of Echinacea purpurea might be effective for this purpose in adults, while there is no clear evidence that other preparations are effective or that children benefit.

Hay otra en Lancet Infectious Diseases:

Treatment with echinacea significantly reduced cold incidence (pooled OR 0.42, 95% CI: 0.25, 0.71; based on 9 studies) and duration (pooled WMD -1.44 days, 95% CI: -2.24, -0.64; based on 7 studies).

Hay otras revisionesmetanálisis además de los dos citados. Todos ellos sumarizan los datos procedentes de muy pocos estudios clínicos, que, en general, son de baja o muy baja calidad.

En definitiva, siguiendo el esquema GRADE, hay una recomendación débil a favor de la equinacea en el tratamiento del resfriado común en cuanto a reducción de la cantidad e intensidad de síntomas, siendo la calidad de la evidencia que sustenta esta recomendación baja.

Respondemos pues ahora a la pregunta: ¿Equinácea para prevenir la gripe?

Pues lo siendo, señores, pero NO.

No nos confundamos. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Que se haya hecho mal con lo de la gripe y que haya gente que haya sacado tajada de esto no significa que ahora haya que tratarse una gripe con algo que no haya demostrado nada a ese respecto, por el simple hecho de hacerlo. Medicalización es tanto una cosa como la otra…

Saludos,


¿Presiones basadas en la evidencia?


Lobby: Grupo de personas que intentan influir en las decisiones del poder ejecutivo o legislativo en favor de determinados intereses.

Wikipedia.

Leo en Medcenter:

“Los cardiólogos del Reino Unido y grupos de pacientes con arritmias están haciendo una solicitud al National Institute for Health and Clinical Excellence (NICE) del Reino Unido para tratar de persuadir al organismo que permita al National Health Service (NHS) la prescripción del nuevo fármaco antiarrítmico dronedarona para el tratamiento de la fibrilación auricular (FA).

El NICE, organismo que determina cómo se puede prescribir un fármaco con financiación del gobierno del Reino Unido, emitió una directriz preliminar sobre la dronedarona el 24 de diciembre de 2009, afirmando que no recomendaba el empleo del fármaco para tratar la FA porque “es menos eficaz y sus coste es bastante más elevado que el de los fármacos disponibles”. Se estima que la dronedarona tiene un coste aproximado de 2,25 libras esterlinas por día en comparación con casi 0,05 libras esterlinas para la amiodarona.

(…)

Más de 100 médicos han firmado una carta abierta dirigida a NICE declarando que consideran que el fármaco debería estar disponible para la prescripción por el NHS.

(…)

Asimismo, se ha redactado una moción inicial en el Parlamento y hasta ahora la han firmado24 miembros del parlamento.

(…)

Estas actividades han sido coordinadas por grupos de pacientes con arritmias y profesionales, la Atrial Fibrillation Association (AFA) y Heart Rhythm UK.

(…)

Uno de los cardiólogos que participó en la campaña y que dirigió la palabra en la Cámara de los Comunes fue el especialista en arritmias Dr. John Camm (St. George´s Hospital Medical School, Londres, Reino Unido).

(…)

El Dr. Camm observó que la dronedarona se ha estudiado en el ensayo más extenso que se haya realizado sobre un fármaco antiarrítmico en el tratamiento de la FA – el estudio ATHENA que incorporó a 4500 pacientes – el cual, según aseveró, demostró “resultados muy favorables”, con una reducción del riesgo relativo del 24% frente al placebo en la variable principal compuesta consistente en tiempo transcurrido hasta la primera hospitalización cardiovascular y mortalidad por todas las causas (RR 0.81[0.75-0.88], RAR 7.5%, NNT 13 [10-21]*) . Añadió que otros estudios a más pequeña escala (ADONIS y EURIDIS) han demostrado una eficacia moderada de la dronedarona frente al placebo en el tiempo transcurrido hasta la primera recidiva de la FA, en tanto que el estudio DIONYSUS demostró que la dronedarona puede no haber tenido la misma eficacia que la amiodarona para prevenir la FA recidivante pero al parecer produjo menos efectos adversos. **

(…)

El Dr. Camm ha prestado sus servicios como asesor y conferencista a Sanofi-Aventis.***”

* NOTA 1: Los datos entre paréntesis son míos, extraídos de los datos originales.

** NOTA 2: puestos a basarnos en la evidencia, hay un estudio en el que el fármaco en cuestión demostró, en pacientes con insuficiencia cardíaca previa, aumentar la mortalidad total (RR 2.13 [1.09-4.13], AAR 4.3%, NND 23 [13-169]). El estudio tuvo que pararse precozmente por dicho motivo.

*** NOTA 3: Sanofi-Aventis es el laboratorio que comercializa la droneradona.


Gripe, equinacea y las dichosas “defensas”


Anuncio aparecido en la revista de divulgación “Aquilea, tu revista, naturalmente”, nº 35, año 2010, que se entrega gratuitamente en las oficinas de farmacia de nuestro país.

En breves días analizaremos este anuncio con tranquilidad.