Miles de piedras y de besos



Nuestro amigo Salva Pendón además de médico de familia tiene una faceta de poeta urbano que echa para atrás. Nunca ha escondido esta otra arma que no duda en esgrimir cara a cara con sus pacientes: él es así, y ante todos se muestra tal y como es.

En su blog Miles de piedras pequeñas nos muestra su lado humano, canalla a veces, dulce otras, amigo siempre. Vivencias de madrugada, a cara de perro, con la bata ya arrugada y con alguna gota de sangre, pero siempre con un lugar para compartir una sonrisa o una lágrima.
Ahora se ha atrevido a escribir un libro, que se llama como su blog, y está autoeditado en Bubok. Si queréis una muestra de él, la podéis ver aquí. Imprescindible su lectura para todo médico o residente que se precie: todos veremos en él reflejados algún pasaje de nuestra vida profesional.
Para seguir este chico de cerca. Un lujo conocerlo. Ya le queda menos para ser inmortal…
Gracias…

Pocoyo y las manchas de Elly: quédate en cama y rodéate de tus amigos


El mensaje siempre ha sido: «estás malito, tienes que ir al médico». De tanto escucharlo de pequeñitos termina grabándose en la mente para siempre, y todo el mundo va al médico ante el más mínimo síntoma, aunque sea conocido y se sepa lo que hay detrás de él.
En esto de los mensajes que uno recibe mucha responsabilidad lo tienen los dibujitos animados que todos hemos visto en la infancia. No sé cómo serán las generaciones del mañana, pero al menos ver este capítulo del archiconocido Pocoyo me sirve de esperanza.
El mensaje: «estás malito, quédate en la cama a descansar y rodéate de tus mejores amigos» (Pocoyo no tiene familia, claro…).
No es un mal comienzo.

De la mala educación


Dos cortos extraídos de la interesante factoría «sala de proyección» que ilustran 1) la importancia del papel del ambiente familiar como modulador de los comportamientos adultos y 2) el ansia que el conocimiento de esto conlleva: el condicionamiento operante mal entendido, origen de la ansiedad por corregir y dirigir la educación de los niños en función de nuestros propios deseos, expectativas y frustraciones.
Mamás Y Papás – Mummies & Daddies (2008)The best video clips are right here


Moobing en France Telecom: no pasa nada


En France Telecom parece que tienen problemas con los empleados. Los curritos de la compañía están sintiéndose un poco mal porque sus jefes les exprimen más de la cuenta. Algunos incluso se suicidan en presencia de sus propios compañeros… «Cosas de la privatización de los servicios públicos y de la globalización del mercado, usted sabe de lo que le hablo», parece decir Sarkozy en la foto (extraída de «infobae.com«).
Pero no pasa nada: la empresa ha tomado medidas. Como tienen dinero (en plena crisis han obtenido 2559 millones de euros en beneficios en el primer semestre de 2009), no importa tapar agujeros a golpe de talonario. Se han estirado y han contratado médicos y psicólogos con fines terapéuticos.
Me quedo más tranquilo que se les haya contratado con fines terapéuticos… Si no llegan a poner la coletilla hubiera pensado que era para asistir médicamente los suicidios, ya se sabe, para darle seriedad al proceso. Pero no, hombre, no seamos mal pensados, el fin es terapéutico. O sea, medicar. Un poquito de Prozac y Trankimazin y p´alante. Siempre es mejor drogar a los insurgentes a inadaptados que mejorar las condiciones de trabajo.

Se recibe de lo que se da


¡Sonrisas para todos!

(Gracias a los miembros del grupo Comunicación y Salud de Galicia por hacernos llegar esta maravilla)


El imperio de la opinión Vs la jerarquía del argumento


Las noches de verano, tibias y largas, dan, cuando se puede, para conversar y reflexionar en voz alta. Reencontrarse en esas circunstancias a un amigo del alma después de muchos, demasiados, meses, más aún.
Entre copa y copa, el punto álgido de la conversación llegó cuando criticábamos el exceso de crédito que se concede actualmente a la opinión, que como tal llega antes que la reflexión y por tanto parece estar ganando la carrera en cuanto a que es más veloz. De ahí que estemos viviendo una edad de oro de la opinión, y la época de vacas flacas para el argumento.
Pero, claro, no todas las opiniones son válidas. No lo son porque no provienen, generalmente, de un proceso cognitivo de reflexión, ni se contrasta con las experiencias previas, sino que son un acto casi reflejo: la opinión se vomita. No tarda nada en salir de nuestra cabeza después de haber sentido la necesidad de hacerlo como consecuencia de alguna percepción sensorial. Así, utilizamos la palabra «opinión», en contra incluso de la acepción que recoje la RAE:
Dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable.
Puesto que un «juicio» sólo se puede hacer tras analizar pruebas y antecedentes (a no ser que sea sumarísimo), lo cual lleva su tiempo, una vez más, el pueblo calla la boca con lo cotidiano a los eruditos que ocupan sillones con letras…
Otra cosa distinta es el concepto de «argumento». La RAE aquí no falla: lo cataloga como un
Razonamiento que se emplea para probar o demostrar una proposición.
Tampoco todos los argumentos son válidos, pero suelen ser más certeros si el camino del razonamiento o de le reflexión que las conducen se dirigen al sitio adecuado… (Imprescindible un buen tutor, pues, que guíe a la rama emergente a que se mantenga erguida).
La validez es más fácil ser alcanzada con un buen argumento; el opinador que no falla, o tiene información privilegiada o es en sí él todo un privilegiado…
En los últimos años proliferan los foros y espacios que buscan interactividad, aprovechando el auge de las nuevas tecnologías. Que si «mande un sms con la palabra noria+opinión al 5555», o «comenta esta noticia», o «deja tu comentario a este post». La cultura de la inmediatez predominante nos incita a leer o ver a tiempo real lo que está ocurriendo en la otra punta del planeta, y sobre la marcha lanzar nuestra primera impresión. Y algunos incluso nos quieren hacer ver que estos mecanismos fomentan la democracia… Desde luego, pocas palabras tan pervertidas hay en el diccionario como la palabra democracia (puede que sólo la palabra paz y libertad la superen).
Pero, como todo, estas posibilidades de interacción que nos permiten las tecnologías de la comunicación no son en sí un fin, sino un medio, en este caso de expresión. La cuestión es cómo utilizarlo: para opinar o para argumentar. Algunas veces deberíamos aprender no ya a poner en marcha al maravillosa técnica de contar hasta 10 antes de hablar, sino el darle vueltas y vueltas a la idea en nuestro interior, incluso durante días o semanas si hiciera falta, antes de expresarla.
¿Mantendríamos la paciencia hasta alcanzar la madurez de lo pensado?
PD: ahora que lo pienso, porqué y cuándo y quién acuñaría la expresión «segunda opinión médica».
(Imagen extraída del blog «Dividiendo entre cero«)

Dentaduras y sildenafilo para la crisis


Toni Garrido, que no deja de meterse en asuntos propios y ajenos, nos cuenta la historia de algunos de los que pasarán dentro de nada al sector de excluidos del sistema de salud en EEUU: los despedidos de General Motors.

¿La solución a la crisis, nos preguntamos?: Dentaduras postizas y Viagra.
Claro. Instinto de supervivencia, como no.

(Imagen extraída del blog «El dedo en la llaga«).


El Principito, las fuentes y la capacidad de crítica


Es curioso como un hecho aparentemente tribial puede ser, en ocasiones, motivo de reflexión.

El sábado pasado se casó mi hermano por lo civil. Me pidió que leyera algo en la ceremonia, y recurrí a Google (una vez más) para buscar un poema que apoyara el discurso. Encontré un extracto de «El Principito» que me gustó mucho y pensé que era el idóneo. Pero mi mujer, que me había estado ayudando a buscar poemas y que se ha leído la obra unas cuantas veces más que yo, cayó en la cuenta de que el texto no era como ella recordaba del original. Efectivamente, cuando lo cotejamos resultaba que era un refrito con las mejores jugadas del libro.

Y pensé que habitualmente somos más reflexivos y más cautos a la hora de analizar lo que hacemos cuando se trata de una cuestión importante, pero que relajamos el músculo ante retos menos trascendentes. Y concluí que a lo mejor el problema es de actitudes, y no de habilidades.

Moraleja 1: Por muy bello que sea el lago, en caso de sed, mejor beber de la fuente.

Moraleja 2: La capacidad de crítica no sólo es una herramienta para conseguir unos fines, ni sólo una habilidad que se aprende: es una actitud ante la vida.

(Imagen extraída del blog «Mi propio laberinto«).

El "viruhá"


Mucho se espacula sobre el origen del virus de la gripe A. Incluso hay hipótesis conspirativas de que el virus procede de algún perverso científico a las órdenes de Roche o GSK, con la venia de la OMS. Pero el Director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, apunta a otro lado: La principal responsabilidad de esta grave amenaza sanitaria reside en la industrialización delirante de la producción pecuaria.

(Imagen extraída del blog «La tribu de la Malinche«).

Suele este periodista realizar análisis en clave político-económico que buscan la raiz del problema, que casi siempre suele ser el ansia del mercado por expandirse en un mundo liberalizado sin fronteras. En este caso no se queda atrás, y señala incluso a empresas concretas, cuyas prácticas de producción en cadena de carne de cerdo tienen consecuencias medioambientales, políticas, laborales y de salud en el entorno donde radican los megacriaderos de cerdos.

Sin embargo, comete, como todo periodista que se aventura en un tema que no domina, gazapos. En este caso, al tratarse de un tema de salud, mezcla la velocidad con el tocino:

En marzo de 2003, la revista Science había advertido de que la gripe porcina estaba evolucionando en fase rápida a causa del aumento del tamaño de los criaderos industriales y del uso generalizado de antibióticos y vacunas.

En realidad, el artículo citado, de un tal Bernice Wuethrich, sí que atribuye la aparición de nuevos tipos de virus al hacinamiento de los cerdos en las megagranjas, pero no, como es lógico, al uso de antibióticos. Curiosamente, hace unas semanas escuchaba en la radio el programa de Toni Garrido una entrevista a otro periodista, colaborador de RTVE, Vicente Romero, que esgrimía una teoría sorprendentemente similar a la de Ramonet, cometiendo incluso el mismo error de echarle la culpa de la gripe nueva a los antibióticos que usan los empresarios-granjeros para engordar el ganado porcino.

¿Qué cosas dice el artículo de Science? Puespara comenzar vaticinaba de esta manera lo que ahora puede haber sucedido con la gripe nueva:

Changes on the farm may be fostering the evolution of the swine flu virus—and if a dangerous new strain crosses back into humans, it could have deadly consequences.

Atribuye este artículo los cambios en las cepas víricas causantes de estragos entre los cerdos a manipulaciones en el entorno de las granjas: the environment has recently changed dramatically in two ways: herd size and vaccination practices.
(…)
Widespread vaccination may actually be selecting for new viral types. If vaccination develops populations with uniform immunity to certain virus genotypes, say H1N1 and H3N2, then other viral mutants would be favored. Webby suggests that the combination of avian polymerase genes generating errors in the genetic sequence and immunologic pressure from vaccination may be selecting for unique variants. However, he adds that “the benefits of vaccination far outweigh this side effect.”

Ahí queda la hipótesis. De ser cierta, mucho habría que reorientar los criterios de intervención en aras de la salud pública por parte de la OMS.

Por cierto. Os preguntaréis porqué este post se titula El «viruhá». La explicación es simple: Así se pronuncia el nombre el virus recientemente pandémico en mi idioma materno, el malagueño.

Rima con bruja piruja, ¿verdad?

(Imagen extraída del blog «La dorada cola del dragón«).

Fundación de la anestesia


El carnaval de Venecia duraba cuatro meses, cuando duraba poco.

De todas partes venían saltimbanquis, músicos, teatreros, titiriteros, putas, magos, adivinos y mercaderes que ofrecían el filtro del amor, la pócima de la fortuna y el elixir de la larga vida.

Y de todas partes venían los sacamuelas y los sufrientes de la boca que santa Apolonia no había podido curar. Ellos llegaban en un grito hasta los portales de San Marcos, donde los sacamuelas esperaban, tenaza en mano, acompañados por sus anestesistas.

Los anestasistas no dormían a los pacientes: los divertían. No les daban adormidera, ni mandrágora, ni opio; les daben chistes y piruetas. Y tan milagrosas eran sus gracias, que el dolor se olvidaba de doler.

Los anestesistas eran monos y enanos, vestidos de carnaval.

Eduardo Galeano. Espejos. Una historia casi universal. 2008; Madrid. Siglo XXI.
Grabado de la Suite Los Saltimbanquis, de Picasso.