Disfunción sexual. Con el amor no se juega



Noticia que me sobresalta:

La mitad de los extremeños padecen disfunción eréctil

¿Seré yo uno de los agraciados? ¿Cara o cruz?

Aunque luego caigo que no soy extremeño, sino andaluz. Busco en internet y encuentro, para mi desazón, que la cosa sigue siendo preocupante: 4 de cada 10 andaluces sufre este mal. Pero da igual de qué región de España sea, porque todos estamos infectados (increíble el eco que se hacen los diarios de este tipo de noticias…). Debe ser una pandemia, ¡horror!
Después de sobreponerme, intento buscar algo más de información al respecto. Y resulta que encuentro esta nota de prensa multicolor, con múltiples logos de organizaciones sin ánimo de lucro (excepto una, adivinen cuál) participantes: la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA), el Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud (CIPS), y la Asociación Española para la Promoción Integral de la Salud Sexual (APISS). Nota de prensa alojada, por casualidad, no crean, en la página web de Lilly, fabricante de Cialis.
La maquinaria mental comienza a moverse. No trascienden muchos detalles metodológicos del estudio, así que no podemos hacer una lectura crítica. Aunque sí que surgen dudas. Son pacientes atendidos en consultas de Atención Primaria, pero ¿qué tipo de pacientes? ¿Cómo los seleccionaron, al azar o de forma intencionada? ¿Con qué cuestionario midieron si los pacientes tenían disfunción sexual (¡por favor, decidme que no fue éste!)? ¿Corrigieron los rsultados por edad (ya que no es lo mismo para un hombre de 85 años que para uno de 30, digo yo)?¿Se tuvo en cuenta la medicación (ya que dicen que algunos medicamentos producen problemas de erección…)?
Intento buscar algo sobre los investigadores. En el comunicado de prensa dicen formar parte de otra asociación, en este caso la Asociación para la investigación de Disfunciones Sexuales en Atención Primaria (AIDS-AP). Uno de los investigadores, Lorenzo Giaro, es su presidente. Ya hace unos años se mostraron igualmente muy preocupados por las mujeres, al publicar un estudio de validación de un instrumento para valorar la conocidísima disfunción sexual femenina. Los resultados del estudio con el que utilizaron este cuestionario me imagino que serían los que presentaron en el congreso mundial de otra conocidísima no-enfermedad, la menopausia: ¡ligar ambos ejemplos paradigmáticos de hasta donde llegan las argucias del marketing farmacéutico es todo un acierto!
Más tranquilo aún me quedo cuando compruebo que el «miedo al gatillazo» ya fue explotado años antes
Un favor pediría yo: dejad a los miembros y a las miembras tranquil@s… Con el amor no se juega.

(Imagen de la moneda extraída del blog «Soy un curioso!» ; la del gatillazo, de la web de Forumclinic)

Análisis tridimensional de la pandemia de gripe A


Los argentinos, generalmente (sólo los licenciados y doctores, los de clase media-alta; los que padecen de malnutrición, que son muchos, lamentablemente bastante tienen con sobrevivir), se caracterizan por hacer análisis sesudos de todo lo que se mueve. En muchas ocasiones con mucha palabrería (perdón, verborrea, queda mejor), pero la mayoría de las veces te quedas con la boca abierta por la capacidad de análisis que manejan. Y por una cuestión que me parece fundamental: contemplan casi siempre el contexto y las repercisiones sociales, y el trasfondo político y económico, en cuyo poder suele estar la clave de muchos fenómenos sociales.

Un ejemplo: La pandemia de la gripe A. Caemos en la tentación de analizar el problema de una manera reduccionista, casi siempre ligado a la especialidad de cada cual: yo desde el punto de vista sanitario, el sociólogo desde el prisma social, el político desde la vertiente de ganancia de popularidad o de votos (no siempre…), etc. Sin embargo, algunas veces nos topamos con que alguien te analiza un fenómeno sanitario como éste desde tres vertientes no excluyentes: lo sociocultural, lo clínico-epidemiológico y lo político-económico. Y te lo relatan de una manera sutilmente crítica con el tratamiento peridístico (aunque todos «pasamos revista» con este tema) y con la repercusión mediática y social de la pandemia.

El rol de los grandes lobbys alimentarios (la empresa Smithfield Foods Inc, la productora de carne porcina más importante del mundo, de cuyo papel en el origen de la pandemia no está aclarado y del cual no se habla nada en absoluto), Donald Rumsfield como factor de confusión (Uno de los principales accionistas y ex presidente del laboratorio Gilead Sciencies, que vende los derechos de fabricación y comercialización del Tamiflu a la empresa Roche), la alarma sanitaria(saturación de los servicios ambulatorios y de internación), el aislamiento social parejo al miedo «al otro» (Bocas cerradas que se esconden tras bufandas, que inhiben bostezos bajo la forma de una mueca, miradas desconfiadas y llenas de miedo son ahora la fotografía del espacio urbano), automedicación indebida (La compra de antibióticos, antigripales y la búsqueda desenfrenada de Tamiflu), consumismo basado en la cultura del miedo (universalización del barbijo -Mascarilla de tela para cubir boca y nariz-, del uso de alcohol y hasta aparecieron los pañuelitos Dr. Ginés), la relatividad en la relación entre la epidemiología y la noticia periodística (seguirán en silencio las otras epidemias existentes en la Argentina, algunas de las cuales matan más que la gripe porc… perdón A (H1N1). Nos referimos a la tuberculosis, el Chagas, la lehismaniasis, los accidentes viales y los accidentes de trabajo, los homicidios y las adicciones)…

Pura ciencia poética armada de crítica y ausente de prejuicios. Vale la pena leerlo.
Gracias a Fer, por habernos pasado esta joya. Abrazos
(Imagen de unos escolares con barbijo, extraída del diario argentino «Día a día«)

Si no lo ves claro, puede ser DMAO. O simplemente que no vives en este mundo


Si ves borroso o empiezas a ver líneas torcidas, no esperes a ver la mancha negra. Consulta al oftalmólogo experto en retina. Podría estar sufriendo degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

María B., al día siguiente, en el consultorio del pueblo, a la vuelta de comprar el pescado: Que sí, que lo oí ayer en la tele, así que deme el volante al médico ese que es experto en «D+O«.
(Imagen extraída del blog «Ojos de Ceuta«).

Marketing emocionalmente inteligente: be brave


Hace unos días recibí un e-mail de un amigo con un video sobre una campaña de marketing que está llevando a cabo Pzifer en Canadá. El video tiene unos contenidos con una alta carga de emociones, de esas que se han dado a llamar «inteligentes». Además, tanto el tono como el mensaje como la escenografía del video sintonizan con la ola de «esperanza» (?) que Obama y su gabinete de asesores de imagen y comunicación quieren transmitir: ¡cómo se parece el eslogan «be brave» de este video con el «yes we can«…!

Pero esa joya tiene más piedras preciosas. En la página web, titulada «more than medication», de donde procede el video, entre otras cosas aconsejan también a los pacientes cómo comunicarse con los médicos. Algo que muchos de los residentes de medicina de familia de la unidad docente donde trabajo demandan (concretamente, valoran mucho los cursos de comunicación asistencial y de relación médico-paciente, pero también se cuestionan si no deberíamos formar o informar a los pacientes de cómo comunicarse mejor con los profesionales… más razón que un santo tienen estos chicos, que todos los días nos dan lecciones a los que gestionamos la docencia especializada!).

Pues bien, en la web, de todos ellos, el consejo que más gracia me hace es el siguiente:

Make a list. Have tons of questions? Write them down. It’s easy to forget what’s on your mind when sitting face-to-face with a professional.

Traducido al ámbito de formación de especialistas: no sólo formar al médico a que explore de forma activa las expectativas y la agenda del paciente, sino también animar y asesorar al paciente a que sea capaz de transmitir al médico sus necesidades, prioridades y expectativas.

No está mal, pero podremos soportarlo? Queremos esto? Puede el sistema soportar esto? Puede que sí, puede que no. Desde luego, personalmente creo que contribuye a fortalecer la relación entre el profesional sanitario y el paciente, y que ayuda a empoderar al paciente, pero si vamos más allá podría derivar en otra cosa distinta, que sería el doctor shoping!

Un abrazo,

enrique