¿Cómo conseguir que los estudios publicados por la industria farmacéutica cumpla unos mínimos éticos aceptables?


Recientemente, las revistas científicas han unificado un documento en el que los autores de estudios deben declarar posibles conflictos de interés en la publicación de datos. Dichos potenciales conflictos de interés incluyen no sólo participar de las patentes o stock options de la compañía que pone el capital, sino cosas tan aparentemente nimias como regalos u honorarios docentes.
Dando un paso más a favor de la transparencia, la revista British Medical Journal (BMJ) ha publicado un protocolo donde se marcan cuáles serían las buenas prácticas en la publicación en revistas y comunicación en congresos de datos de estudios financiados. Se marca el papel de los autores, incluso de los “escritores profesionales”, pero también de los financiadores, en la elaboración de los artículos y comunicaciones.
Y es que el tema está de radiante actualidad, porque de un tiempo a esta parte no dejamos de oir cosas que no nos gustaría oir
Aún así, mucha gente que considera que los conflictos de intereses, aún habiéndolos explicitado, son inaceptables de por si. Al menos eso parece desprenderse de esta encuesta realizada por el BMJ: la mayoría de la gente que participó (ver también abajo) ha respondido que no es aceptable la existencia de conflictos de interes cuando una compañía farmacéutica realiza un ensayo clínico con uno de sus fármacos. El debate entre los que piensan que y los que no está servido.
¿Qué piensas tu? Deja tu opinión en la encuesta (en la barra lateral d este blog).

(Imagen extraída de la Plataforma SINC– Servicio de Información y Noticias Científicas)

Los congresos médicos, inyección en tiempos de crisis


El éxito (o fracaso) de un congreso científico se mide generalmente en cifras. No sé cuantos asistentes, tantos talleres, X por ciento de asistentes a los talleres, etc. Menos habitual (o al menos menos habitual es verlo en los medios) es hacer balances en cualitativo: titulares como “el congreso que marcó tendencias en…”, o “el debate sobre tal cuestión, llevado a cabo en el congreso de la SEtal, llega a los centros de salud”, son menos frecuentes. Las cifras siempre han gustado más…
Y si esto es así para los de cualquier especialidad médica, más aún para una como la medicina de familia, cuya cuota de mercado, limitada aunque creciente y amplia, se debe repartir entre tres sociedades científicas (SEMFYC, SEMERGEN y SEMG). Entonces, como si se tratara de los recuentos de los asistentes a una manifestación, vienen las disputas: que si al mío han venido 5000 personas, que si al mío 5500, que si el mío no se queda atrás, etc. Y se hacen fotos y notas de prensa que fielmente los medios recogen, ilustrando las cifras siempre redondas y preciosas.
Ahora, al baile de cifras se le une uno curioso: el mío ha generado ingresos en la ciudad de acogida por valor de 8.5 millones de euros. Lógicamente, a una ciudad se le hacen los ojos chiribitas con estas noticias y se frotan las manos. Tanto, que son capaces de hacer de esto una noticia en la que se jactan de que esto supone una inyección económica en tiempos de crisis. Tanto, que ponen a sus funcionarios municipales a hacer números para
1) analizar la cantidad de puestos de trabajo (temporales) que generan en hoteles, agencias de viajes, restaurantes, empresas de cátering, traductores, azafatas y tiendas de regalos, entre otros.
2) calcular el gasto medio por asistente (unos dicen que unos 500 euros/día, otros 200).
Un argumento más (al que desde luego no me sumo) para mantener el negocio (uy, perdón!, quise decir “modelo”) de congresos médicos…
(Imagen extraída del blog “El escuadrón de la verdad“).

Lo que cuesta ir a un congreso


Nos ha picado la curiosidad. Todos pensamos que es terriblemente costoso ir a un congreso, en términos exclusivamente económicos (para qué contar lo difícil que es encontrar sustituto, ese esforzado compañero que no tiene necesidades formativas porque para eso ha acabado hace poco la residencia, y, total, ya llegará a ser titular, mientras tanto es de recibo que se sacrifique y se quede a cubrir los puestos de los titulares cuando van, con todo el derecho del mundo, a formarse a los congresos, ni tampoco entraremos en lo que hay que luchar para que en la gerencia te concedan el permiso y no acumulen la consulta al de al lado o al menos le paguen el acúmulo). Nosotros hemos calculado lo que le cuesta al bolsillo ir a un congreso. La pela, vamos.

El estudio lo podríamos titular:

Análisis de los costes directos originados por la asistencia a un congreso de ámbito nacional de medicina de familia en 2009“. Demasiado serio… ¿Qué tal “¿Nos vamos de congreso? No puedo, estamos a fin de mes…”? o “¿Nos vamos de congreso? No puedo, no conozco ningún visitador que me lo pague“.

Objetivos del estudio:

Calcular el coste que un congresista debería desembolsar si quiere ir a un congreso sin que su gerencia o la industria se lo pague.

Métodos:

Pongamos reglas: un congreso de ámbito nacional de cualquiera de “las tres sociedades de primaria”; contabilizaremos la tarifa de inscripción a precio de socio más económica (excluido tarifa de residente) que incluya comidas “de trabajo” (curioso eufemismo) + 3 noches (todos estos congresos duran 3 días con sus interminables noches, ya sabemos…) en una habitación doble de uso individual de un hotel de 3 estrellas, el más económico del circuito oficial (partimos de la base que te lo pagas de tu bolsillo, si es un laborata ya nuestra ética nos impide bajar de 4 estrellas) + pongamos 300 € de desplazamiento (por poner algo) + manutención (el desayuno generalmente está incluido en el hotel, entonces serían 3 cenas, ya que los 3 almuerzos estarían incluidos, como hemos dicho, en el precio de inscripción al congreso, a 12 euros el menú, por igual razonamiento que en el caso del hotel, porque nos lo pagamos del bolsillo, si es un laborata el que nos invita, cae la mariscada de 80 euros con albarinho aparte, claro!).

Como fuente de los datos, consultamos la informacion oficial de las webs de las sociedades implicadas.

El estudio arroja los siguientes resultados:

semFYC Barcelona:
Inscripción 420€ + noche de hotel 117 € (* 3 noches) + desplazamiento (dijimos 300€) + manutención (para todos igual: 36 euros por las 3 cenas). TOTAL: 1107 €.

SEMERGEN Zaragoza:
Inscripción 465€ + noche de hotel 110 € (*3 noches) + desplazemiento + manutención: 1131 €.

SEMG Oviedo:
Inscripción 540€ + noche de hotel 65€ (* 3 noches) + desplazamiento + manutención: 1071€.

La p, a ojo de mal cubero, fue de 0.84.

Discusión:
El debate, ya que todos cuestan chispa más o menos lo mismo, no es cuál de las anteriores sociedades ofrece más por menos. La cuestión de fonfo es: ¿Quién está dispuesto a asumir este coste? ¿Qué modelo de congresos queremos? ¿Es sostenible mantener independencia hacia la industria farmacéutica? ¿Ganará el año que viene de nuevo la liga el Barça?

La respuesta: cada cual que oiga el viento que le sople e interprete lo que quiera.

Congreso de Hospitales



Durante toda la semana que viene, los grandes y pequeños hospitales de este país tienen una cita en Cáceres. Se trata de un congreso que desde esta tierra se le está dando una relevancia inusitada, anuncios en prensa y carteles en la calle incluidos. Y es que no es para menos: de los 44 miembros del comité organizador y de los 37 del científico, 19 y 13, respectivamente, son directivos, gerentes o técnicos del SES o a la consejería de sanidad y dependencia de extremadura… Entre los miembros de los comités y los invitados a las mesas y ponencias ya tienen garantizada una asistencia mínima nada despreciable.

Ironías aparte, destacamos un par de mesas:

  • “Innovación en la gestión de las personas ante la escasez de los profesionales”, de la cual esperemos que emita recomendaciones para dar un giro en la política de recursos humanos para humanizarla, valga la redundancia.
  • También promete, por el título y sus contenidos, la mesa “pequeñas cosas/grandes detalles”. En ella se hablará de la preciosa experiencia de la finca las mariposas (una agrupación de casas rurales situada en el valle del ambroz, en el norte de cáceres, pensada, preparada y adaptada para personas que han pasado o están pasando algún tipo de enfermedad, período de convalecencia, tienen algún tipo de minusvalía y necesitan recuperarse en un entorno natural). También nos recordarán que los abrazos curan, y se invitará a la reflexión sobre cómo devolver el protagonismo a la mujer en el parto y posparto. Ojalá los congresos fueran enteritos de cosas tan bonitas y enriquecedoras.

Preciosos temas para un congreso plagado de grandes temas y enmarcado en un lema más integral que las galletas digestive.