La Relación Médico-Paciente, Patrimonio de la Humanidad


La Asociación Catalana de Enfermedades Neuromusculares (ASEM-Catalunya) celebra en los próximos días su segunda semana de enfermedades neuromusculares. Su programa lo componen actividades donde se hablará de la sexualidad (actividad social importantísima para este tipo de pacientes, generalmente jóvenes), autonomía, la influencia de los medios de comunicación en la salud y la relación médico-paciente como aliado terapéutico para afrontar este tipo de enfermedades cuyas alternativas de tratamiento suelen ser escasas y casi siempre más paliativas que otra cosa.

En esta última mesa tendré el honor de participar. Será en el Edificio Sabadell de la Diputación de Barcelona. Esperamos veros por ahí. Os paso la presentación.

No dejéis de ver, por favor, la última diapositiva. En ella lanzo una propuesta: que la relación médico-paciente (y por extensión toda relación clínica, entre todo tipo de profesionales sanitarios y el paciente y su familia) sea considerada Patrimonio inmaterial de la Humanidad.

¿Cómo? No os sorprendáis. La ancestral dieta mediterránea está propuesta ya para estar incluida en el listado de la UNESCO. Y tan ancestral o más que la dieta mediterránea es la relación médico paciente.

Según la Unesco, un bien cultural puede estar en disposición de ser Patrimonio Cultural Inmaterial si:

  1. se transmite de generación en generación;
  2. es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia;
  3. infunde a las comunidades y los grupos un sentimiento de identidad y de continuidad;
  4. promueve el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana;
  5. es compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes;
  6. cumple los imperativos de respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de desarrollo sostenible.

La relación médico-paciente cumple, al menos, tres o cuatro de estos requisitos…

¿Lo intentamos? ¿Quién se apunta? Va en serio…

Si esto sirviera para recuperar el espíritu que encierra una de las relaciones más complejas, profundas y emocionantes que pueda existir entre las personas, bienvenido sea, ¿nos os parece?

(Iniciativa inspirada en el artículo de Juan Gérvas titulado “Corporal” y publicado en “El Mirador” de Acta Sanitaria)


Se recibe de lo que se da


¡Sonrisas para todos!

(Gracias a los miembros del grupo Comunicación y Salud de Galicia por hacernos llegar esta maravilla)


La importancia del mensaje


Corto ganador del festival de cortos auspiciado por Cannes (Short Film Corner) el año pasado, dirigido por el mexicano Alonso Álvarez Barreda. (más info)

Dicen que se plagió de este otro sketch, participante en el notodofilmfest, aunque no está claro
En cualquier caso, lo mismo dicho de manera diferente puede tener efectos contrarios. Cosas del marketing. A ver si aprendemos…

(Videos facilitados por los miembros del Grupo Comunicación y Salud de Galicia, gracias al mailing del incombustible Rafa Gracia)


Kit de visita médica: ¿lo que es y lo que puede ser?


Hace unas semanas hablamos de la iniciativa de la autodenominada “Universidad de Pacientes”, llamada “Kit de visita médica”. No sólo han editado dípticos informativos, sino también videos que han colgado en Youtube.
Nos detenemos hoy en uno de ellos: “En la sala de espera”.
En primer lugar, y sin que sirva de precedente, aplaudimos que los creadores del video hayan pensado en la sala de espera de UN CENTRO DE SALUD para realizar la escena. ¡Bueno, bueno, comenzamos bien!
El primer consejo: llegar al centro un poco antes de la hora concertada, para, entre otras cosas, quitarse la ropa de abrigo. Muy aconsejable sobre todo para los mayores en invierno. Aunque quizá debiera haberse complementado con otro consejo: Al acabar la consulta con el médico, en vez de ponerse el abrigo en la consulta mientra entona el clásico “poyaque”, por favor, póngaselo fuera y deje pasar al siguiente, que tenemos sólo 5 minutos para verle y llevamos ya 14!
Seguimos bien…
Otra joya: Durante la espera puede ser útil utilizar técnicas de relajación, como respirar lenta y profundamente… Puf, pensaba que iban a recomendar para destensar la espera el típico ejercicio de poner verde en alto al médico por no haber hecho aquella receta del especialista o ejercitar el deporte nacional de quejarse de lo que tarda en atenderte.
Aparentemente todo el video es una maravilla. Tanto que chirría inadvertidamente el hecho de que todo sea tan tranquilo y ordenado. Nada que ver con el barullo habitual que abarrota las salas de espera. Ni siquiera se ve a nadie de pie agolpada en la puerta de la consulta para escuchar el momento en el que el paciente se despide del médico. Y ¿qué me decís de la “gente bien” del video? (claro, no me extraña, viniendo de una universidad de pacientes…). La gente de verdad de los centros de salud suele tener otras pintas, otras edades, otros olores…
Es un video promocional, claro, no un documental. No tiene porqué reflejar “la realidad” de un centro de salud. No está mal si la diana a la que se dirige son personas como las que se ve en el video. Pero ¿qué pasa con la gente de verdad? ¿Os imaginais?

La lista de la compra en salud


La Universidad de Pacientes ha editado, con la colaboración de tres sociedades de Atención Primaria (SEMG, SEMERGEN y semFYC) (por una vez se ponen de acuerdo para algo que merece la pena), un triptico de consejos a los pacientes para comunicarse mejor con los pacientes. Lo llaman “kit de visita”. La campaña está financiada por Esteve y al parecer debe haber acuerdo con algunos servicios de salud, porque se pretende difundir por los centros de salud.

En un post anterior nos manifestamos sobre iniciativas como esta, que por lo visto deben estar proliferando. Curiosamente, algunas veces son los laboratorios quienes están detrás de estas campañas. En la del post anterior era Pfizer, y en la presente Esteve. O bien determinadas asociaciones sin ánimo de lucro como la de Lance Armstrong, e incluso aseguradoras.

Parecen acertadas las campañas cuya finalidad presumiblemente es mejorar la comunicación entre los profesionales sanitarios y los pacientes. Y esta lo puede ser. Los contenidos del folleto informativo así lo parecen, uno por uno, sin excepciones. Pero, intentando ir un poco más allá, alientan un debate:

  • No sé si el sistema sanitario está preparado para satisfacer todas las dudas de los pacientes. Me refiero, organizativamente hablado. Escuchar y recoger las expectativas de los pacientes se ha visto que consume tiempo, pero también es cierto que dicho consumo se amortiza, con lo que parece que es una de los aspectos comunicativos más eficientes. En resumidas cuentas, escuchar es una inversión. Sin embargo, el beneficio de escuchar al paciente no se obtiene a corto plazo, sino a medio-largo plazo, cuando la confianza, eje de la relación clínica, se establece. Pero, claro, estos aspectos tan subjetivos no se valoran ni se aprecian lo suficiente. La cultura de la inmediatez no está dispuesta a esperar a dar oportunidades para una mejor comunicación y un clima emocionalmente sano en las consultas.
  • Tampoco sé si estamos dispuestos a escuchar todas las quejas y problemas del paciente… Habitualmente estamos los profesionales sanitarios (y en especial los médicos) acostumbrados a ejercer el control de la consulta, de una manera más o menos férrea. No solemos, generalmente, compartir el poder, ni escuchar lo suficiente al paciente… La impaciencia delante del paciente nos hace cortarle muy pronto en su vaciaje inicial y reconducir la consulta apenas a los 15 segundos de inicada la entrevista. Esto genera los ya famosos “poyaques”, favorecidos por el paciente que habitualmente no sabe priorizar ni comunicarse, o bien lo hace de una forma anárquica o como puede o como buenamente le deja el profesional. Una de las virtudes del folleto de la Universidad de Pacientes es que permitiría, en una consulta llevada por un profesional atento y respetuoso con la agenda del paciente, que entre los dos se pudiera negociar qué aspectos del listado de demandas del paciente se podrían tocar en la consulta de forma inmediata y cuáles de forma diferida.
  • El tipo de pacientes que habitualmente colman las salas de espera de centros de salud y hospitales no sé si corresponden al paciente-tipo al que va dirigida la campaña, porque culturalmente no estamos (ninguno de nosotros) acostumbrados a preparar la visita al médico en los términos en que el folleto aconseja. Lo cual no quita que pueda ser algo aconsejable. La pregunta es si esto podría conducirnos a un extremo en el que los pacientes apunten en la lista las cosas que espera de la consulta del médico como quien apunta los géneros que quiere comprar en el supermercado…
  • Por último, me atrevo a preguntarme y preguntaros: ¿qué motiva a las empresas farmacéuticas a financiar este tipo de campañas? Uppsss, esa pregunta lo dejo para que cada cual se lo responda y, si lo tiene a bien, lo comparta con los lectores de este post!

Salud!