Para combatir la heladoterapia, risoterapia


Hace unas semanas, este mismo verano, cuando apretaba el calor, escuchaba una entrevista a un famoso heladero valenciano, un tal Félix, que un buen día comenzó a elaborar y vender helados con propiedades terapéuticas. Heladoterapia, lo dio a llamar.
Helados para enfermedades «tan graves» como la celutitis (centella asiática usa este señor), los gases (anís verde), el estrés (valeriana), el exceso de grasas (fucus), el insomnio y la impotencia (qué obsesión con el miembro, por favor!). Con productos naturales, todos ellos con propiedades terapéuticas (¿todos ellos? Algunos, pocos… la mayoría o no se han probado o incluso se desaconsejan) que han sido usados por nuestros abuelos y bisabuelos y antes de ellos por nuestros tatarabuelos… cuando no había otra cosa, claro. Productos naturales que no están exentos de efectos adversos, interacciones y potenciales problemas de salud. Sin ningún tipo de control sanitario, es de suponer. No veo yo a la dependienta de helados asesorando sobre los potenciales efectos hipertiroideos del fucus (como tampoco lo veo ni lo hacen en las herboristerías, por otra parte…).
Según el inventor de remedios, «el secreto está en crear una mezcla de plantas para combatir el mal deseado y luego añadirles algunos ingredientes que mejoren su aroma». Más o menos como Panoramix (foto).


Va, desde luego, muy en la línea de otras terapias de muy reconocidos efectos para la salud, como la colorterapia, la chocolaterapia, etc.

Está claro que me equivoqué de carrera… Para vivirse de risa!


Cocktail Molotov: Fast food grasiento, chicas explosivas y un poco de jeta


Si tuvieras que ponerle nombre a un restaurante de comida rápida con torres de hamburguesas grasientas con cuádruple ración de queso, servidas por mujeres cuyo escote está a punto de saltar por los aires y con faldas de infarto… ¿cómo lo llamarías?

Lógico: Heart Attack Grill.

¿Su menú? Sencillísimo:

(Imagen del blog «Death by 1000 papercuts«)


Suficiente para notar como las arterias comienzan a obstruirse: hamburguesas tamaño XXL, refrescos extradulces, bufé libre de patatas fritas en grasa de cerdo y, por si fuera poco, un paquete de cigarrillos sin filtro como postre. (Texto extraído de la web de ocio «El tío calambre«).

¿Las camareras? Como sacadas de una peli X.

(Imagen de la web «The examiner«)

¿Y el dueño? Mejor sin comentarios, ¿no?

(Imagen extraída de «The Telegraph«)



Análisis tridimensional de la pandemia de gripe A


Los argentinos, generalmente (sólo los licenciados y doctores, los de clase media-alta; los que padecen de malnutrición, que son muchos, lamentablemente bastante tienen con sobrevivir), se caracterizan por hacer análisis sesudos de todo lo que se mueve. En muchas ocasiones con mucha palabrería (perdón, verborrea, queda mejor), pero la mayoría de las veces te quedas con la boca abierta por la capacidad de análisis que manejan. Y por una cuestión que me parece fundamental: contemplan casi siempre el contexto y las repercisiones sociales, y el trasfondo político y económico, en cuyo poder suele estar la clave de muchos fenómenos sociales.

Un ejemplo: La pandemia de la gripe A. Caemos en la tentación de analizar el problema de una manera reduccionista, casi siempre ligado a la especialidad de cada cual: yo desde el punto de vista sanitario, el sociólogo desde el prisma social, el político desde la vertiente de ganancia de popularidad o de votos (no siempre…), etc. Sin embargo, algunas veces nos topamos con que alguien te analiza un fenómeno sanitario como éste desde tres vertientes no excluyentes: lo sociocultural, lo clínico-epidemiológico y lo político-económico. Y te lo relatan de una manera sutilmente crítica con el tratamiento peridístico (aunque todos «pasamos revista» con este tema) y con la repercusión mediática y social de la pandemia.

El rol de los grandes lobbys alimentarios (la empresa Smithfield Foods Inc, la productora de carne porcina más importante del mundo, de cuyo papel en el origen de la pandemia no está aclarado y del cual no se habla nada en absoluto), Donald Rumsfield como factor de confusión (Uno de los principales accionistas y ex presidente del laboratorio Gilead Sciencies, que vende los derechos de fabricación y comercialización del Tamiflu a la empresa Roche), la alarma sanitaria(saturación de los servicios ambulatorios y de internación), el aislamiento social parejo al miedo «al otro» (Bocas cerradas que se esconden tras bufandas, que inhiben bostezos bajo la forma de una mueca, miradas desconfiadas y llenas de miedo son ahora la fotografía del espacio urbano), automedicación indebida (La compra de antibióticos, antigripales y la búsqueda desenfrenada de Tamiflu), consumismo basado en la cultura del miedo (universalización del barbijo -Mascarilla de tela para cubir boca y nariz-, del uso de alcohol y hasta aparecieron los pañuelitos Dr. Ginés), la relatividad en la relación entre la epidemiología y la noticia periodística (seguirán en silencio las otras epidemias existentes en la Argentina, algunas de las cuales matan más que la gripe porc… perdón A (H1N1). Nos referimos a la tuberculosis, el Chagas, la lehismaniasis, los accidentes viales y los accidentes de trabajo, los homicidios y las adicciones)…

Pura ciencia poética armada de crítica y ausente de prejuicios. Vale la pena leerlo.
Gracias a Fer, por habernos pasado esta joya. Abrazos
(Imagen de unos escolares con barbijo, extraída del diario argentino «Día a día«)

Fármaco del mes: Actimel para todo


Después de cinco días con los dos niños con fiebre, con la caló que estamos pasando, el termómetro corporal y el ambiental rozando los 40ºC y los antitérmicos a destajo, ya no hay quién se resista a ir al médico. Incluso siendo tú mismo y tu pareja médicos de familia ambos, y aún sabiendo que se trata de una «simple» estomatitis herpética.

Lo que no espera uno es que un pediatra de carrera y de especialidad, de cientos de años de experiencia laboral y profesional, haga una recomendación tan peculiar:

Para las llaguitas de la boca, le puedes dar a tomar Actimel, que para estas cosas va muy bien.

De veras…

Buceando en internet uno puede ver algunos otros ejemplos de la indicación antillagas cuando menos irritables:

Esto es PB(n)E (Porquerías Basadas en (ninguna) Evidencia), y lo demás es pura tontería: Yo me hago enjuagues con Actimel, me calma el dolor durante un rato, y me parece que hasta se van antes.

Con base fisiopatológica, claro: He oído quer salen pro defensas bajas, ¿Puede ser por eso? Suelo tomar mucho Actimel y aún así me salen.

Esto creo que supera con creces el post del otro día para otra indicación alucinante del Actimel: la dispepsia.

Claramente, después de estos dos antecedentes, hemos decidido por unanimidad los autores de este blog elevar al Actimel a la categoría de fármaco, y, cómo no, darle el merecido premio por ser el no-medicamento con más indicaciones del mundo (con algo de retraso hemos fallado el premio de este mes, pero ha merecido la pena, como véis). Lo que no haga el marketing y la ansiedad de unos y de otros no lo hace nada!

Pues nada, esto es lo que hay…

Por cierto, recojerá el premio, como no, nuestra querida amiga Susana Griso, la de la foto, esa madre y periodista.
(Foto extraída del blog «Eciencia» )