Cuando el paciente desconfía


La práctica de la medicina tiene sus altibajos. Curiosamente, el hecho de que uno se sienta bien o mal en su trabajo no depende sólo de hacer las cosas bien desde el punto de vista técnico, sino de cómo es la relación con los pacientes. Si la relación es de confianza, de manera que hasta se pueden confesar los errores de una y otra parte sin que haya culpabilización de nadie, uno generalmente se siente bien, incluso diría que orgulloso. Pero cuando falla esa confianza desde un principio casi siempre se genera insatisfacción ante cualquier mínimo motivo, y la tolerancia a los errores es muy baja. Y cuando eso sucede es fácil que uno de los dos comience a recriminar y echar en cara al otro hasta el último detalle de la relación viciada que de otra forma hubiesen quedado olvidados o relegados a un rincón.

Pocas veces me he sentido como hoy en la consulta. Si que un paciente te diga con sinceridad que confía en tí es lo mejor que te pueden decir, lo contrario te hunde. Y si además reconoces parte de la culpa, la duda se extiende a tí mismo. Pero cuando además el reproche se hace con ensañamiento entonces ya lo último que deseas es volver a desenfundar el fonendo…


3 comentarios on “Cuando el paciente desconfía”

  1. Estimado Enrique, coincido con tu reflexión. Empatizar con el paciente es muy útil. Yo intento ponerme en su lugar, el confía en mi: son las bases de una buena relación profesional-paciente. Un saludo. JOSU.

  2. kinito dice:

    Ánimo, Enrique. Cade uno de los momentos como estos siempre son compensados por mil una situaciones de satisfacción. Nunca llueve a gusto de todos, y siempre habrá quien no sepa apreciar lo que tiene como debe.

    NO sé si te servirá de algo, pero para mí te has convertido en un referente para el ejercicio de esta profesión. SIgue así, pero sobre todo sigue compartiéndolo con nosotros. YO te seguiré leyendo… y aprendiendo.
    Gracias.

    • Enrique Gavilán dice:

      Kinito,
      Muchas gracias por tus amables palabras.
      Doy por hecho de que uno no siempre hace las cosas a gusto de todos, que soy humano, que no siempre hago las cosas como a mi me gustaría. Con razón o sin ella, a veces el paciente desconfía de nosotros, y ésto también forma parte de nuestro día a día. Hay que aceptarlo. Lo que sucede es que al igual que uno se siente muy bien cuando el paciente corresponde a la confianza, cuando estamos en el polo opuesto la cosa cambia y es inevitable sentirse mal. La vida sigue, empero…
      Un abrazo


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