Las naranjas de Gonzalo


Cuando Gonzalo me llama para decirme que vaya a por unas naranjas de su huerto yo ya sé que en realidad lo que sucede es que no se encuentra bien.

A Gonzalo le vi por última vez en la consulta el día que me contó que ya venían a por él. Estaba asustado. Cada vez que salía de casa y andaba dos pasos le empezaba a doler el pecho, y se le descomponía la barriga, y ese día, viniendo a la consulta, le volvió a pasar. Gonzalo, ya no vengas por aquí en un tiempo, yo iré a verte.

Y por eso ahora me llama, como quien no quiere la cosa, para tantearme: las naranjas son la excusa para que vaya a verlo. El miedo le impide reconocer que está solo, que siente la muerte cerca, que tiene necesidad de contárselo a alguien. Pero su mirada, a medio metro de mi, no me engaña.

[Foto: Naranja, de Ghost of Kiju ]


2 comentarios on “Las naranjas de Gonzalo”

  1. Juanma Parras dice:

    Y ahí esta su medico de familia para acompañarlo en su enfermedad. No nos olvidemos de la importancia que tiene acompañar a nuestros “Gonzalos”. Gracias x remover ese interior nuestro. Un abrazo Enrique

    • Enrique Gavilán dice:

      De hecho, Juanma, creo que si pudiéramos reorientar nuestro trabajo para tratar de equilibrar un poco las desigualdades en salud deberíamos estar más con los gonzalos que firmando recetas o viendo catarros. Pero se ve que esa labor de acompañamiento no tiene para todos el mismo valor…
      Un abrazo a vos por estar ahí…


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