Hacia la necesaria isoapariencia de los medicamentos


Muchos profesionales sanitarios nos hemos manifestado a favor de la prescripción por principio activo. Personalmente, si lo hago es por lo que en este artículo recuerdan sus autores:

Porque desvincula al médico prescriptor del mundo de las marcas y, por tanto, del mercado, o al menos lo sitúa en una distancia más saludable.

Sin embargo, la prescripción por principio activo en definitiva no nos aleja del todo del mercado (el mercado lo es ya todo en la práctica clínica, aunque no nos demos cuenta). Así, cuando el paciente acude a su farmacia, el farmacéutico dispensa un medicamento genérico que ya casi nadie duda (bueno, los hay que aún siguen pensando lo contrario) que es igual de efectivo que el medicamento original, pero en apariencia es diferente. Y si encima la constante guerra de precios o la disponibilidad de los medicamentos hace que una vez se dispense una caja y la siguiente otra, tenemos un lío asegurado en la medicación del paciente. Y ésto, señores, además de seguir siendo la misma mierda de siempre (la prescripción del facultativo sometida a las leyes del mercado) supone un peligro para la seguridad del paciente.

Es por ello que muchos nos preguntamos porqué los medicamentos no tienen todos la misma apariencia (“bioapariencia” o, como a mí me gusta más denominar, isoapariencia): la misma forma de la pastilla, con blisters de la misma cantidad, en cajas donde figure la marca del medicamento y el logotipo del laboratorio pero con el mismo tamaño, color, tamaño de letra y cantidad de medicación.

Cuando he tenido la ocasión de estar cerca de representantes de la industria farmacéutica innovadora y de genéricos, así como de la administración sanitaria central y de ciertas autonomías, todos dicen que eso de la isoapariencia o bien “no toca” o bien “es que no puede ser”.

En el tercer número de 2010 del Boletín “Información Terapéutica del Sistema Nacional de Salud“, responsables de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) del Ministerio de Sanidad tratan de desmontar muchos mitos de los que está revestido el ancestral debate sobre “genérico sí, genérico no”. Y aunque para mi gusto lo hacen de una forma en exceso técnica y nada práctica, por lo menos despejan muchas dudas.

Pero en lo que, de nuevo, no se pringan ni lo más mínimo es en el tema de la isoapariencia de los medicamentos:

No es factible obligar a que los genéricos tengan el mismo aspecto que el medicamento de referencia por varios motivos, entre los que destacamos que los genéricos son a menudo de ámbito europeo o global, donde sustituyen a originales con diversa apariencia. Asimismo existen aspectos de propiedad que desaconsejan o impiden que los genéricos se presenten como imitadores de los medicamentos de referencia; los genéricos son medicamentos de otra compañía pero de los que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios garantiza su intercambiabilidad.

Justifican así la ausencia de isoapariencia entre medicamento original y genérico, pero ¿qué pasa entre unos y otros medicamentos genéricos? ¿No podrían al menos éstos últimos ser iguales o al menos similares en apariencia física?

En su lugar, lo que nos conminan los señores del ministerio es a informar a los pacientes de que los cambios en apariencia no conllevan cambios en la eficacia y la seguridad.

Pues, sinceramente, en los mundos de yupi quizá sea fácil informarle al paciente en esos términos, pero en la vida real cuesta, y cuesta mucho.

¿No será una excusa para no molestar al mercado de los medicamentos, señores del ministerio?


5 comentarios on “Hacia la necesaria isoapariencia de los medicamentos”

  1. José Manuel Brea dice:

    He aquí mi sinfonía “patética” farmacológica
    http://medymel.blogspot.com/2011/02/sinfonia-patetica-farmacologica.html

    Vivimos en un país extremadamente complicado (¿o Extremadura es excepción?). Y en nuestro particular sistema no tengo claro que es mejor; o sí lo tengo, pero es utópico: tener tiempo suficiente para pensar y prescribir menos. Porque si prescribes por principio activo, en farmacia cada vez dispensan con apellido distinto… Si genérico con apellido, resulta que hay desabastecimiento de envase grande…Si marca, se decodifica y hay que anular para hacer de nuevo… etc., etc., etc. Para seguir hablando de Programa de Sintrom ®, que aquí se impone la marca monopolizadora. Hasta para recetar productos sanitarios surgen complicaciones: se dificulta la prescripción de una muñequera de modo electrónico, porque ¡la hispana “ñ” no es interpretada!… en tanto aparece un listado de trescientos mil pañales (o absorbentes que es más fino). Un compañero me dice repetidamente que interesa que perdamos el tiempo en nimiedades para evitar que pensemos; después de haber sido censurado un intercambio de opiniones en el correo oficial sobre las grandes deficiencias de nuestro programa informático, le creo.
    Saludos desde el extremo(duro) escepticismo.

    • Enrique Gavilán dice:

      Extremadura no es una excepción. El desatino en relación a todo lo relacionado con “la prestación farmacéutica” es de enormes proporciones. Las presiones, internas y externas, son a veces poco asumibles. Y cada vez va resultando más difícil estar al margen de todo ello y poder trabajar con normalidad, tomando decisiones de forma conjunta con el paciente sin que haga injerencias externas.
      Un abrazo, Xosé

  2. Anna dice:

    ¡Qué de acuerdo estoy! A pesar de no tener todavía práctica clínica”real”, en lo poquito que he podido ver esto no hace más que dificultar la medicalización del paciente y generarle dudas… no hace falta ir tan lejos, en casa nos pasa eso cada vez que vamos a la farmacia!!

    Siempre he creído que, al menos los genéricos entre sí, sí deberían tener la misma apariencia… pero claro, como dices, no hay que molestar a la indústria.

    Besos!!

    • Enrique Gavilán dice:

      Un amigo mío, farmecéutico (A. Villafaina, para más señas) me comenta que incluso todo ésto se resuelve si una vez dispensado el medicamento en la propia farmacia se le pone una pegatina con el nombre del medicamento y datos de información sobre cómo tomarlo, etc., tapando la marca y los colores de la caja, para que al final parezcan todos iguales. El problema es que muchas veces cambia en el tamaño de la caja, o en el número de pastillas, o en los blisters o incluso el tamaño y color de la pastilla, y al final suele igual haber confusión en el paciente que sigue pensando en que son diferentes.
      En fin.
      Un beso

  3. […] el Nº 2: un post de El Nido del Gavilan, que trata sobre la Isoapariencia de medicamentos, y es que en el tema de los principios activos no […]


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