El totem sagrado de la osteoporosis


En la última visita, Elisa me comentó que al día siguiente tenía cita con un ginecólogo “de pago”. “Porque estos dolores me tienen que venir a mí de algún lado”. Le adelanté que muy probablemente el ginecólogo le pediría una densitometría, y que por añadidura le caería un bifosfonato.

Al cabo de dos semanas, Elisa se presentó en mi consulta de nuevo, con el resultado de la densitometría y con la prescripción facultativa: Osteopenia vertebral, normalidad en la densidad mineral ósea de cuello de fémur y una receta con un abanico de posibilidades de diferentes presentaciones de bifosfonatos. La consulta con el ginecólogo privado fue, según la paciente, rápida, muy técnica, directa, prácticamente sin ningún intercambio de información.

La encerrona me obligó a reaccionar y desplegar todas mis armas persuasorias. Que si la menopausia es un proceso natural; que si la osteoporosis producido por la menopausia no es ninguna enfermedad (cuando menos que ella ni siquiera tenía osteoporosis, sino osteopenia); que si no había ninguna indicación para esa prueba porque no tenía tampoco ningún factor de riesgo para padecer osteoporosis; que en cualquier caso la densitometría era sólo para ver la densidad del hueso y que los huesos se rompen por otras causas además de por la osteoporosis; que sus dolores no eran provocados -al contrario de lo que le había insinuado el ginecólogo y lo que dicen muchos sites en Internet– por “el desgaste de huesos”, sino por los signos incipientes de artrosis que en anteriormente habíamos visto en sus radiografías; que si aunque ella desarrollara osteoporosis en el futuro sólo 1 de cada 100 mujeres como ella tendrían fracturas al cabo de 10 años, consiguiendo esas pastillas que el ginecólogo le había recomendado evitar a “media” persona tener rotura de huesos; que además esas pastillas, paradójicamente, aumentan el riesgo de tener otras fracturas como la de fémur o la de mandíbula; que si, como ella misma sabía, los ancianos se caen no es sólo porque se les rompan los huesos, sino por otros motivos más de índole social o familiar; etc., etc.

Pongamos que en la consulta con el ginecólogo privado éste invirtiera 5 minutos en prescribirle el tratamiento para la presunta osteoporosis; más de 20 tuve que invertir yo para desmontar todos los mitos que éste había introducido con tanta facilidad. Y no tengo garantizado el éxito, porque la marea en contra es tremenda (basta con buscar en google osteoporosis y bifosnonatos y leer un poco…).

Los médicos hemos estado muchos siglos medicalizando la sociedad, pero especialmente desde los años 60-70. Aunque desde ahora nos pusiéramos todos a desmontar esos grandes y fuertes totems -sólidos como huesos bien calcificados-, me temo que necesitaríamos más de un siglo para desmedicalizar lo medicalizado. Entre otras cosas, porque las vacas sagradas no van a mover el culo de su acomodado sitio.

(Foto: Totem, por Shayan)


8 comentarios on “El totem sagrado de la osteoporosis”

  1. […] This post was mentioned on Twitter by El Comprimido and Clara Benedicto, Enrique Gavilán. Enrique Gavilán said: El totem sagrado de la osteporosis http://wp.me/pD3FL-18d […]

  2. Vicente Baos dice:

    Es fatigante y un esfuerzo increíble, pero esa es la diferencia. la gente lo sabe apreciar.
    Saludos y enhorabuena

  3. Ignacio dice:

    A diario pasa esto. La sra. X se va a la consulta de Don Fulanito , médico de gran prestigio que le recomienda X ” para proteger sus huesos” . Muchísimas veces sin hacer una DMO.
    Despues pasan a ver el “médico del ambulatorio” a por la receta.
    En una consulta con 50 consultantes tienes que intentar desmontar los consejos de su excelencia. A veces la situación acaba en que la sra. X se cambie a otro medico que no haga preguntas y le firme el vale- descuento ( receta). Es muy frustrante. ¿Si por ir al centro de salud hubiese que pagar algo, no los 200 euros que ha cobrado su excelencia, tendrían más peso nuestros consejos y explicaciones? No me gusta, pero algo de eso hay.
    Gracias por el post

    • Enrique Gavilán dice:

      Es triste la realidad, Ignacio, cierto. Como último recurso (o quizá primero?) estaría acogerse a la prohibición de transcribir en recetas las prescripciones de facultativos privados. Pero el problema viene de cuando éste trabaja en tu hospital de referencia…
      El otro día me pasó con una señora de mi cupo al que le han prescrito dronedarona, a pesar de la que está cayendo con este fármaco por las alertas que están saliendo. La excusa (no tan excusa, porque es una amenaza real) en este caso puede ser la del primum non nocere.
      En definitiva, y a donde voy, que armas tenemos, y sabemos hacerlo bien. El problema es que tengamos encerronas de éstas tan a menudo y con tan poco margen de maniobra para poder desplegar dichas armas.
      Un abrazo

  4. Jokin dice:

    Enrique, igual compensa ahorrar unos eurillos para quitarte la publicidad del blog.
    Que digas verdades como puños y al final del texto venga Google y te casque un anuncio de Densia no lo mereces.

  5. Mike MC dice:

    Lo de la medicalización de la sociedad es un verdadero drama. Me impresiona mucho cómo la gente ante el más mínimo dolorcillo de cabeza, por leve que sea, ya se está tomando el “neurofrén” como si fuesen caramelos, o si acaso el paracetamol de 1g que “porque el de 650 no me hace nada”… Os admiro, tiene que ser muy duro intentar convencer al paciente yendo en contra de los mitos de la sociedad y las verdades irrefutables que dicta la televisión. Lo de tener que batallar contra “las órdenes” de otros facultativos sin caer en descalificaciones aunque a veces apetezca también tiene su mérito.

    Pd. WordPress introduce anuncios de forma aleatoria en sus blogs de dominio gratuito cada cierto tiempo. El titular del blog y los lectores habituales nunca los ven. Sí los ven casi todos los lectores que vienen dirigidos desde Google y eventualmente otros lectores que accedan a tu blog. Los anuncios aparecen intercalados entre los mensajes y entre los comentarios y suelen ir relacionados con la temática de los posts.

    Un saludo.

    • Enrique Gavilán dice:

      Mike MC,
      El fenómeno de la medicalización trasciendo a lo que es o no tratable con medicamentos. Consiste en tratar dentro del sistema sanitario cosas que no debieran ser tratados ahí. Supone en la práctica una invasión de las instituciones sanitarias en la esfera de lo cotidiano, de lo informal, de lo doméstico. La automedicación podría ser considerado un fenómeno más de la medicalización, pero en el caso concreto de lo que cuentas no lo veo tan así, puesto que la mayoría de las veces se recurre al medicamento, como remedio accesible que es, pero no al sistema sanitario (salvo al médico a por el cheque-descuento y a la farmacia, que eso es otra…).
      Un abrazo y gracias por el comentario


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