¿Medicamentos que sobran o análisis simplistas?


Es de esperar de los sistemas de información que generen información. Una perogrullada, lo sé. Pero es que no siempre esa información es debidamente analizada e interpretada, o bien luego se presentan sesgadamente de la manera que a uno le convenga mejor.

Cuando hablamos de recetas, lo habitual es que nos presenten datos de gasto, o del incesante crecimiento en el número de recetas que se realizan en los centros sanitarios de este país. Pero hoy, gracias a la automatización del proceso de prescripción que concede el sistema de receta electrónico catalán, hemos conocido un curioso dato: que el 20% de las recetas que se emiten no se recogen de la farmacia.

¿Porqué pasa ésto? A uno se le ocurren algunas explicaciones: que el medicamento prescrito no sea el que el paciente deseara, o que simplemente el paciente considere que no debía tomarlos, a pesar de la recomendación de su médico.

¿Sólo eso?

Según se aventura a explicar El Periódico:

Esto es así incluso cuando la obtención del fármaco recetado es totalmente gratuita porque el titular de la tarjeta sanitaria que motivó el acto médico es un jubilado.

De esto se podría desprender que tengas o no gratuidad en los medicamentos el fenómeno sigue siendo igual. ¿Seguro?

Un grupo de investigadores estadounidenses ha evaluado en un estudio de cohortes recientemente publicado en la revista Annals of Internal Medicine los factores que se asocian al hecho de no recoger de la farmacia (o incluso devolver una vez comprados) los medicamentos prescritos. Y he aquí algunas de las sorpresas (o no tanto) que han encontrado:

– Que los ancianos son los que menos riesgo tienen de abandonar las recetas (la razón de probabilidades era de sólo 0.55).

– Que las personas cuyos medicamentos son más caros, los que tienen menor poder adquisitivo y los que no tienen gratuita la receta suelen tener más riesgo de no retirar los medicamentos recetados.

– Que los medicamentos crónicos son los que menos se dejan de sacar de la farmacia.

– Que la receta electrónica aumenta el riesgo de abandono de las prescripciones (Odds Ratio de 1.6).

Por tanto, subyace a todo este fenómeno un componente estructural importante, de manera que el copago de los medicamentos y el poder adquisitivo de los pacientes es un factor determinante, y no sólo las expectativas del paciente o el grado de acuerdo entre médico y paciente. Y es que a veces el paciente no puede asumir el coste de los fármacos, sobre todo cuando son caros.

Sin embargo, en la reseña periodística sólo ven un motivo: que el paciente, por alguna razón, no pensaba tomárselos.

Y de ahí, el consejero de turno pasa al ataque: vivimos en una sociedad con una “cultura recetista”, en la que las consultas que no acaben con la emisión de al menos una receta están en peligro de extinción y la demanda de medicamentos es altísima. Hasta ahí puedo estar de acuerdo.

Pero a partir de ahí, pasan la pelota: “el médico ha de atreverse a recetar menos, y el enfermo ha de asumir que su doctor siempre sabe más medicina que él”.

La cuestión es mucho más compleja como para echarle la culpa a Internet o a la falta de confianza en el médico o a que éste tenga la pluma fácil.

No podemos seguir hablando de equidad si el nivel de renta no importa a la hora de recibir la prestación farmacéutica. No es éticamente sostenible que mientras que un desempleado activo debe que asumir el 40% del precio de sus tratamientos crónicos, todos los que superan los 65 años tienen gratuidad en los medicamentos aunque tengan planes de pensiones que superen en varias decenas de veces el sueldo de un ciudadano medio. O que los medicamentos de uso doméstico para dolencias menores también se financien de la misma manera que los medicamentos para enfermedades crónicas. O que todos los medicamentos que administrativamente tengan requisitos para ser comercializados deban ser financiados en el sistema nacional de salud independientemente de su utilidad o balance beneficios-riesgos-inconvenientes-costes.

Son mundos distintos, problemas diferentes. No podemos aplicar los mismos remedios a todos por igual. Ni meter a todos en el mismo saco. Ni achacar los problemas a los demás sin ni siquiera hacer un poco de autocrítica y asumir lo que, por lógica, debieran hacer por estar en el sitio donde están.


One Comment on “¿Medicamentos que sobran o análisis simplistas?”

  1. […] This post was mentioned on Twitter by Francisco J Guerrero, Enrique Gavilán. Enrique Gavilán said: ¿Medicamentos que sobran o análisis simplistas?: http://wp.me/pD3FL-17n […]


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