Los yordis


¿Qué es un “yordi”, se preguntarán ustedes?

Antes de contestar, prevengo de que no debe leerse esta entrada en clave política ni nacionalista de ningún signo. Es sólo la descripción de una realidad solapada y callada, que se vive en muchos centros de salud de, sobre todo, Castilla La Mancha, Andalucía y Extremadura.

A partir de los años 50 y 60 del pasado siglo, muchas familias de estas comunidades autónomas se desplazaron a los polos industriales de nuestro país, atraídos por la oferta de empleo. Las áreas metropolitanas de Madrid, Barcelona y Bilbao eran las zonas preferentes. Se tratada de personas jóvenes, hábiles, con pobres recursos y escasa formación, que ejercían labores de poca capacitación, sobre todo manuales, en largas cadenas de montaje, alienados, en fábricas donde se dejaron su juventud. Aunque mejor era nada: la alternativa era la miseria de la España pobre que vivía del campo, que ni era suyo sino de los señoritos terratenientes.

Muchos de ellos, al jubilarse, han vuelto con los años a sus lugares de origen, pero sus hijos, como es lógico, no les acompañaron. Estos emigrantes ahora son ya muy mayores, están comiditos de achaques y la mayoría viven solos, con débiles redes sociales de apoyo. Para muchos de ellos, principalmente para los que no viven en residencias sociosanitarias, las visitas ocasionales del médico y la enfermera, además de las de alguna vecina, son de las pocas veces que tienen contacto con el exterior, porque suelen vivir solos, sin apenas familiares cercanos y con cierto desarraigo. Pero también por ese motivo solemos estar más pendientes de ellos.

En verano, semana santa y navidades suelen recibir las visitas de sus hijos. Los entrañables “yordis” (calificativo cariñoso procedente del nombre catalán Jordi). No debe ser fácil saber que tu trabajo te impide estar con tu ser querido, y de ahí que se deshagan en atenciones en esos días. De ahí que no tarden mucho en visitar al médico de familia, solicitando mil pruebas, varias volantes para el especialista y decenas de nuevos medicamentos para sus familiares.

“Está mucho peor ahora”. “Efectivamente, señora, su madre ha empeorado mucho en este último año. Lo he ido observando mes tras mes…”.

Dicen las malas lenguas que ese comportamiento es fruto de una espinita de la conciencia. Puede. Pero también creo que lo que denota es un cambio social brutal que se manifiesta dejando quasiabandonados a nuestros mayores cada vez más mayores y enfermos, ya sea en casa o en residencias cada vez más atestadas. También se puede observar ese cambio en unos centros de salud soportando una presión insostenible, intentando afrontar una demanda que en la mayoría de las ocasiones no es sanitaria. Pero el que sea un “fenómeno cultural y social” no exime de su responsabilidad a los familiares, por supuesto. Pero eso es otra manifestación ineludible de otro fenómeno: delegar funciones y responsabilidades en papá estado y sus empleados públicos, tan denostados últimamente.

[Foto: El anciano en su balancín, de evsmvf]


10 comentarios on “Los yordis”

  1. Manuel Sarmiento dice:

    ¡Cuánta razón tienes! Pero ojo, ayer vino uno de esos “yordis” con un informe de una clínica privada (a la cual había llevado a su madre porque no podía ser que estuviera tan mal) y desgraciadamente sí que ha estado justificada: una masa en cabeza y otra en cuerpo de páncreas con metástasis hepáticas y en ambos pulmones! Tanto avisar que viene el lobo…q al final, desgraciadamente, ha sido así.

    • Enrique Gavilán dice:

      Sin duda, Manu.
      Cuando trabajaba en urgencias de hospital, con los que más cuidado tenía era precisamente con los que habían estado viniendo de forma reiterada en los últimos días. La mayoría considera que “son unos pesados”, pero te llevabas muchas sorpresas, así que de pesados nada! No hay que dejarse llevar por la primera impresión. Ni por los prejuicios.
      Un abrazo

  2. ¡Hombre Enrique!, puede que tengas razón en que haya un poco de dejación filio-paterna. Pero es que la sociedad ha cambiado, la familia extensa es cosa de otros momentos socioeconómicos y las redes de apoyo se han reducido considerablemente.
    Los determinantes sociales conducen a estos comportamientos y no es fácil juzgarlos. Cuando las circunstancias son las actuales, es necesario un estado que responda a estos desajustes ya que se nutre (se enriquece) de que la familia haya pasado a ser nuclear. Esto se llama la acción social y es lo que debería haberse desarrollado con la misma eficiencia con la que la ha hecho la acción sanitaria. Una pena de que no haya sido así.

    • Enrique Gavilán dice:

      Pepe,
      Precisamente. Ha habido un cambio social importante, de forma que ahora dejamos en manos de las instituciones lo que antes era algo que se afrontaba en el ámbito doméstico. No los juzgo, sólo reflejo una realidad que todos vivimos, unos desde un lado y otros desde otra. Espero que nadie lo haya leído con tono despectivo, para nada iban los tiros por ahí.
      Un abrazo

  3. […] This post was mentioned on Twitter by Eduardo Puerta. Eduardo Puerta said: Los yordis: http://t.co/tlOqCBO […]

  4. Enrique describe muy bien la realidad cuando atiende a Yordi , ya que como médico de familia en Rentería ( Gipuzkoa) aunque veo también a muchos ancianos sólos , veo también a Yordi y asu mujer Amaya , que en ocasiones acude con mareos con cefaleas, a pedirme el lormetazepan…Cuando les pregunto cómo están los padres de Yordi, al que fueron a visitar la ultima Semana Santa , es cuando se desata en la consulta un torbellino de comunicación no verbal y verbal , …” mi padre no quiere venirse…nos se..¿donde va dormir? , la madre de Amaya también está con nosotros…”

    • Enrique Gavilán dice:

      Está claro que no estamos preparados para estar a cargo de los mayores, ni individualmente ni como sociedad. Y cada vez los viejos son más viejos…

  5. gerineldo dice:

    El fenómeno de las aves migratorias: de hijo a hijo, a meses, y ninguno quiere que sea a él a ‘quien se le muera’.

  6. A los 14 me impresionaron las familias extremeñas que tuvieron que dejar su tierra, Extremadura, por esa condicón que le da el nombre para irse a tierras norteñas a trabajar ( y comer). A los 25, como residente MFyC de San Pedro de Alcantara (Cáceres), viví en el hospital las avalanchas veraniegas con los familiares que eran traidos a expuertas a urgencias. Más de 20 años después, la realidad continúa.


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