“Señor paciente, es usted pre-enfermo”


Desde hace unos pocos años, la preocupación de muchos médicos (y mucha más gente) no es ya tratar la enfermedad, sino anticiparse a ésta. Una de las traducciones clínicas de este principio es redefinir las enfermedades, de manera que se pueda considerar a una persona como enferma (o en riesgo de serlo) sin ni siquiera tener síntomas, con la idea de actuar precozmente y evitar las complicaciones posteriores.

Lo esperable es que si somos catalogados, por ejemplo, como “pre-hipertensos”, nos quitemos la sal de las comidas, nos pongamos a hacer dieta y ejercicio, moderemos el consumo de alcohol, vayamos al centro de salud o a la farmacia a tomarnos la tensión cada dos por tres, etc.

Pero al mismo tiempo, tener la etiqueta de “pre-enfermo” puede ocasionar problemas: el principal es sentirse enfermo sin serlo. La preocupación por la salud es un signo de mala salud, decía Petr Skrabaneck, ¿no es cierto?

Pongamos ambas cosas en una balanza. La lógica nos lleva a pensar que sería una barbaridad no prevenir, no anticiparse a la enfermedad. Pero, ¿y si no aportara nada?

Unos investigadores de la universidad de North Carolina se han hecho a sí mismos éstas preguntas: ¿Cambiamos nuestros hábitos por el hecho de que estemos en una situación de padecer hipertensión arterial? ¿Le hacemos caso a los médicos? ¿Nos sentimos más enfermos por tener la etiqueta de “pre-enfermos”?

Para ello, compararon dos grupos de pacientes prehipertensos elegidos al azar, de los que uno de ellos había recibido la etiqueta del diagnóstico y a los otros no se les había dicho nada. Ambos grupos recibieron consejos sobre cómo prevenir la hipertensión arterial. Al cabo de 3 meses, se medía cómo de sanos se sentían los pacientes y si habían o no cambiado sus hábitos de vida (dieta, ejercicio, consumo de alcohol).

¿Qué resultados obtuvieron? Pues que el saberse pre-enfermo no hacía que los pacientes se tomaran más en serio que los otros las recomendaciones para modificar su estilo de vida, pero tampoco se sentían por ello más enfermos. O sea, que a la mayoría les es indiferente.

¿Por qué sucede ésto? Las personas que reciben la noticia de que están en situación de riesgo de padecer una enfermedad crónica (o en sus fases iniciales) recurren a varias estrategias psicológicas para poder afrontar esa nueva situación. Una de ellas sería la negación: tener tensión es malo para la salud y provoca problemas, pero eso a mi no me va a pasar. Otra, la normalización: todo el mundo de mi edad tiene problemas de este tipo, no debe ser entonces algo tan malo. Y por último, la acomodación: empecé a tomármelo en serio, doctor, pero en seguida me canso de tanta “vida sana”. Por tanto, aunque para muchos médicos pueda ser interesante comenzar a tratar precozmente el estado-de-riesgo de estar-en-riesgo de padecer problemas, para la mayoría de las personas la vida, simplemente, sigue.

Aún así, no cejamos en nuestro empeño de medicalizarlo todo. Si hacer dieta y ejercicio y esas cosas son, ciertamente, un coñazo, y además, como vemos, los pacientes (con sentido común) siguen haciendo una vida normal y no adquirieren esos “hábitos saludables”, pues arreglemos el tema a pastillazos.

La excusa ahora es buscar la “comodidad” del paciente. Como bien reseña el periodista Ray Moynihan en un reciente editorial de la revista BMJ titulado “Who benefits from treating prehypertension?” (¿Quién se beneficia de tratar la prehipertensión?), lo que se va a llevar a partir de ahora, según los expertos (pagados por los laboratorios), es fabricar medicamentos para personas prehipertensos que no quieren cambiar sus hábitos de vida. No obstante, ciertos estudiosos apuntan que es algo ya “factible“…

¡Por fin hemos desvelado el secreto: el empeño de buscar pre-enfermos es para vender medicamentos! ¡Me lo temía!

😉

Que usted lo sepa, señor paciente: usted no está sano, está preenfermo.

(Foto: Blood pressure, de Andreas D.)

Anuncios

8 comentarios on ““Señor paciente, es usted pre-enfermo””

  1. ¡Qué disparate!. Veo a los estudiantes de Medicina estudiando pre-patología, pre-médicas, pre-ginecología… pre-textos… para medicalizar $$$ más a la población. Pues yo quiero, los días 20 de cada mes un pre-sueldo y no trabajar los viernes (pre-finde).
    Un abrazo Enrique.

  2. Juana dice:

    Usted no está sano, lo que está es mal diagnosticado …. ¡como somos! …. es que esto me ha “traumatizado” :
    ” …. fabricar medicamentos para personas prehipertensos que no quieren cambiar sus hábitos de vida”

  3. gerineldo dice:

    Y yo que me he declarado objetor en relación con la IVE por motivos éticos nada de religiosos ni ideológicos), y que ya me ha creado algunos ‘conflictillos’ en el SESCAM como defino pre-feto, pre-embrión… Quein no tenga dudas éticas al respecto, que tire la primera piedra. Esa cita es de la biblia, creo.
    Salu2.0

    • Enrique Gavilán dice:

      Gerineldo,
      No entiendo del todo qué tiene lo que comentas con el post, pero bueno. Cada uno tiene sus motivos para lo que piensa. Sólo decirte un par de cosas, si me lo permites. Por supuesto, creo que todos tienen algún tipo de dilema ético con el uso de la interrupción voluntaria del embarazo, como todos lo tenemos (o más bien deberíamos tener) con el tratamiento de la prehipertensión, la pre-EPOC, la pornoprevención primaria de la cardiopatía isquémica y el cáncer de mama, por citar sólo algunos ejemplos. La dimensión ética de la práctica clínica está detrás de cada decisión, por nimia que parezca.
      Por otro lado, ya que hablamos de ética, hay que preguntarse por las implicaciones éticas de cada actuación clínica, pero también de la no-actuación. Excepto debates sesgados y malintencionadamente manipuladores, las decisiones del día tienen un trasfondo ético de compleja solución, siempre.
      Un saludo

  4. […] ocurre lo mismo, como vimos hace unas pocas semanas, cuando a uno le cae la etiqueta de “preenfermo“. Al no sentir enfermedad -por no estar ésta aún presente- ni se suele cambiar los hábitos […]

  5. […] ocurre lo mismo, como vimos hace unas pocas semanas, cuando a uno le cae la etiqueta de “preenfermo“. Al no sentir enfermedad -por no estar ésta aún presente- ni se suele cambiar los hábitos de […]

  6. José dice:

    El negocio de la medicina le ha dicho a la población en general ‘tú eres un ignorante, tú no sabes nada de ti … sólo nosotros lo sabemos, por lo tanto tú estas en nuestras manos, lo quieras o no’ y ahora los únicos que no están enfermos son los que no tienen acceso a los servicios de salud.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s