Pequeñas revoluciones de salón


¿Será en el fondo el “empowerment” dar palabras y dar la palabra a quien habitualmente no la/s tiene?

Salvador García y Francesc Borrell. Empowerment: el poder de una palabra. Dimensión Humana 2002; 6(2): 74-9.

La crisis económica está dejando huella en la sociedad. Una huella que no será fácil de borrar. El gobierno parece más preocupado por saciar el hambre de los mercados y la sed de los bancos, mientras la gente de la calle lo pasa mal.

Sin embargo no parece que esté pasando nada, a decir porque nadie parece moverse. Los sindicatos lo intentaron, y ya vimos la respuesta. Las mentes parecen adormecidas, anestesiadas…

Mientras las masas asalariadas y subsidiadas se mantienen atrincheradas en sus casas, los hay que prefieren que la gente -y su dinero- se mueva (la dinámica del capital). Y por eso nos llaman a movilizarnos. Lo intentaron con una campaña que dieron en llamar “EstoLoArreglamosEntreTodos” (¿qué “todos”?) y ahora con un manifiesto que pretende Transformar España” a través de la movilización de la “Sociedad Civil” (¿quién compone esa sociedad civil?). Iniciativas ambas que parten de intelectuales, expertos y, sobre todo, empresarios, que pretenden superar las instituciones y “hacer algo” para cambiar las cosas.

Pero me pregunto qué puede cambiar si los discursos están vacíos. Si ambas iniciativas lo único que persiguen es incitarnos a consumir, a dar de comer a las empresas con recursos humanos diseñados a su medida, a incitar a una clase media acomodada a que de todo lo que tiene de sí para ser competitivos y productivos. En cierta manera, es una reivindicación de un trasvase de poder de las instituciones y de los gobiernos a unos ciudadanos ávidos de empowerment.

Campañas que dicen buscar “situar al ciudadano en el epicentro de nuestra sociedad”, a modo de pequeña revolución ilustrada (no veo entre los que han elaborado el documento “Transforma España” peluqueros de barrio, ni desempleados, ni barrenderos, ni amas de casa, sino muchos académicos, empresarios y “gente con talento”) del siglo XXI, a ser posible vehiculizada a través de las nuevas tecnologías.

Con documentos de guante blanco, con compendios de ideas de salón de hotel de lujo, con productos de mercadotecnia que no bajan a la arena del día a día de millones de españoles que no tienen “talento” ni “oportunidades” para competir ni de “construir inteligencia colectiva”, señores, no se cambia un país. Sólo se consigue dar más poder a las empresas y engrosar su cuenta de beneficios. La sociedad civil no es tonta, lo siento.


One Comment on “Pequeñas revoluciones de salón”

  1. […] This post was mentioned on Twitter by Miguel Angel Mañez and Clara Benedicto, Enrique Gavilán. Enrique Gavilán said: Pequeñas revoluciones de salón: http://wp.me/pD3FL-11T […]


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