El látigo de la dieta y el coco del colesterol


En un conmovedor artículo un cardiólogo nos cuenta que había descubierto a su hijita Ariel de cuatro años cogiendo a escondidas del frigorífico un pedazo del helado que la abuela había traído para postre. “Por las conversaciones que escuchaba en casa, Ariel sabía que debía evitar las comidas ricas en grasas saturadas y colesterol”. La niña se sintió culpable y su padre se sintió culpable de que ella se sintiera culpable. El padre se sintió aún más culpable por no haber medido el colesterol de la niña todavía, pero se consoló a sí mismo pensando que “no había acuerdo entre los expertos sobre la edad a la que se debía iniciar el despistaje del colesterol en niños”. ¡Pobre Ariel!

Pasaje del libro La muerte de la medicina con rostro humano, de Petr Skrabaneck, haciendo referencia al artículo de Mark R. Goldstein. Daddy likes ice cream too. The American Journal of Medicine 1990; 88 (6): 666.

El jueves pasado vino a mi consulta una pareja de mediana edad. Tras hacerle un par de recetas a la mujer, le toca el turno a José, que venía a recoger los resultados de una analítica. Parecía inquieto, como con las orejas gachas. “Era para hacer un chequeo general, para ver cómo anda todo”.

“Mire, José, aquí vemos los resultados de la hematimetría, donde se ven los niveles de las células de la sangre. Como puede ver, no tiene anemia, las células de las defensas, los leucocitos, están bien, y las de la coagulación de la sangre también”. “¿Y el colesterol?”, preguntaba la mujer. “Espere, ahora llegamos, no se adelante. El azúcar, José, perfecto. La función del riñón y del hígado, normales. Esto de la PSA y la alfafetoproteína, bueno, la verdad es que no sé muy bien porqué se lo han pedido, pero están bien de todas formas.” Insistente, la mujer se adelanta de nuevo: “¿Y todas estas estrellitas? Son del colesterol, verdad”. “Sí, le explico: tiene alto el colesterol, cierto, pero no son valores preocupantes, y además tiene elevado el colesterol total pero a base de tener alto tanto el “malo” como el “bueno”, con lo que en realidad el exceso de riesgo de uno compensa el otro. Usted hace ejercicio, ¿verdad, José?” “Sí, todos los días. Ni fumo ni bebo”. “¿Y no tiene antecedentes en su familia de problemas cardíacos?” “Sí, pero ya era mayor cuando comenzó”. “Bien, pues eso me da más pie a pensar que no hay porqué preocuparse”.

Se hizo el silencio. La mujer miró de refilón a José, el cual no se dio por aludido. “¡Vamos, díselo! Mire, doctor, es que a mi José le gusta mucho el chocolate. Y yo le digo que si no será por eso por lo que tiene alto el colesterol”. “Sí, puede ser. ¿Y?” “!Pues que eso no puede ser bueno¡”, me decía la señora, sorprendida porque no riñera a su marido. “Puede, pero tenga en cuenta que José lleva una vida sana, y que él sabe lo que hacer con ella. Él sabe que no debe abusar del chocolate, como de otras cosas, pero no seré yo quien vaya detrás de él prohibiéndole que haga esto o que deje de hacer lo otro. El mejor consejo que puedo darle es que sea feliz y que siga con su vida como hasta ahora, viéndole como es no creo que le vaya mal”.

De repente José sonrió y le cambió el color cenizo que traía a la consulta. La mujer, de verlo contento, dibujó también una sonrisa. Los emplacé a consultarme lo que quisieran, pero no parecía haber ningún otro problema. Quedamos en vernos en unos meses, si no había más incidencias, y que nos íbamos a olvidar del colesterol una temporada larga.

La vida sigue… ¡incluso a pesar de nosotros mismos!


3 comentarios on “El látigo de la dieta y el coco del colesterol”

  1. […] This post was mentioned on Twitter by Belén García Busto, Enrique Gavilán. Enrique Gavilán said: El látigo de la dieta y el coco del colesterol: http://wp.me/pD3FL-Xt […]

  2. Tuviste suerte, Enrique, de que los esposos se fueran contentos. No siempre es tan fácil. A riesgo de caer en un “psicoanálisis de secano” soy de la opinión de que las posturas castrantes o las simples ganas de fastidiar son bastantes frecuentes en la relación de pareja. Y se busca la participación del médico para que colabore, con el chantaje de la salud, en una actitud que quiere ser de prepotencia. Detrás de ese colesterol hay muchos sinsabores de la vida cotidiana. Ese es el reto para el médico

  3. […] Posted: 21 diciembre 2010 by melmack2k in Medicina y Salud, Pacientes 0 Hace unos días recordaba en otro blog esta cita que encontré en el libro de Petr Skrabaneck “La muerte de la medicina con rostro […]


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