Embarazosas Damas de Hierro


Ya sabemos lo que puede pasar con los protocolos y guías de actuación: asumimos que las cosas son así y punto. Hasta que te encuentras, a veces de chiripa, con algo que lo contradice. Y te quedas con cara de bobo.

Algo así me ha pasado hoy. Estaba revisando si existía alguna evidencia del uso intermitente, en vez del diario, de la ferroterapia profiláctica en mujeres con menorragia recurrente, cuando me he topado sin querer con sendas revisiones Cochrane que cuestionan no ya el uso preventivo del hierro, sino la propia ferroterapia como tratamiento de la propia anemia en el embarazo de bajo riesgo en mujeres sanas.

No era eso lo que tenía entendido, pensé. Y reculé, aturdido.

¿Qué dicen las guías clínicas (tipo Fisterra)? ¿Y los protocolos de las Comunidades autónomas? Lo que recordaba de todo esto: que el uso preventivo no está recomendado, pero sí cuando hay anemia durante el embarazo.

¿Y qué evidencias hay al respecto de lo segundo? Pues que sí, que disminuye el riesgo de anemia si lo comparamos con el placebo (Riesgo Relativo = 0,38, Intervalo Confianza: 0,26-0,55), que aumenta la hemoglobina (11,3 g/dl versus 10,5 g/dl; diferencia 0,80; IC: 0,62-0,98) y la ferritina (diferencia entre grupos 0,70; IC: 0,52 a 0,88), como no. Pero, ¿y? ¿Para qué se trata la anemia durante el embarazo? ¿Influye en algo en los síntomas de la madre? ¿Disminuye el riesgo de que el niño presente alguna complicación, tipo muerte fetal, parto prematuro, bajo peso al nacer o problemas de desarrollo tras el nacimiento? Pues… no, señoras y señores, no. De hecho, los autores de la revisión, tajantes, quieren dejar las cosas claras:

No se encontraron bases científicas que indiquen que en mujeres por lo demás sanas, los beneficios de los tratamientos para la anemia leve en el embarazo superarán los efectos adversos asociados con ellos.

No se encontraron pruebas de que en las mujeres con anemia ferropénica en el embarazo, la mejoría en los índices hematológicos se traduzcan en mejorías clínicas para ellas o sus hijos.

La historia de la medicina está llena de recomendaciones realizadas con “fuerte voluntad y determinación”, como las famosas Damas de Hierro, por el hecho de haber sido basadas en estudios científicos. Pero a veces sucede que dichos estudios prueban sólo variables intermedias, sin ninguna vinculación con resultados finales relacionados con la salud. De nuevo (ahora con la ferroterapia en las embarazadas, ayer con la vitamina D en los niños, y así ad absurdum), nos encontramos otro ejemplo de este peculiar fenómeno.

A uno le cabe preguntarse si las personas que redactan las guías y protocolos supuestamente basadas en evidencias lo hacen pensando en los que tienen que tomar decisiones clínicas, o más bien en anatomopatólogos, analistas o microbiólogos. O es malicia o es ignorancia. O es, simplemente, haber perdido el norte de lo que significa esto de la medicina.


One Comment on “Embarazosas Damas de Hierro”

  1. […] Gavilán, desde su nido, nos habla de la controversia del uso del hierro en las mujeres embarazadas; días antes había abordado la cuestión del uso de vitamina D en niñ@s y […]


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