La formación hospitalcentrista nos aleja del paciente


No hace falta aportar muchos argumentos para sostener que la formación sanitaria en general, y la médica en particular, está basada eminentemente en el hospital. Pero, por si caso, ahí voy: los profesores universitarios de las asignaturas clínicas son sobre todo del entorno hospitalario, las prácticas son casi siempre en el hospital, la inmensa mayoría de las tesis doctorales se hacen en el hospital, y durante la formación especializada hasta los residentes de medicina de familia pasan más tiempo en el hospital que en el centro de salud (y no digamos los de las especialidades médicas hospitalarias, claro, que consideran que “bajar” a los centros de salud a rotar o a hacer prácticas es una pérdida de tiempo).

El que ello sea así tiene la gran ventaja de que proporciona una formación clínica sólida, pero sólo en la parte biológica de la práctica médica. Una gran parte de la manzana sigue sin ser mordida. Lo psicológico-emocional, la biografía personal de los pacientes, sus opiniones, expectativas, concepciones y preferencias son generalmente obviados. El paciente es examinado como un ser aislado, sin considerar casi nunca la influencia de la familia y menos aún se tiene en cuenta su entorno social o cultural. Sin embargo, practicar una medicina que sólo concibe al individuo como un engranaje impersonal de órganos y sistemas susceptibles de fallar tiene el inconveniente de que olvide lo esencial: que no somos máquinas (ni siquiera los propios médicos).

Básicamente, esta otra alternativa de considerar al individuo como una persona con cuerpo físico y unos atributos humanos, contextualizado en un entorno familiar y social determinado, es la base de lo que se conoce como Modelo Centrado en el Paciente (MCP). En él, además de tratar lo meramente físico, se concede un valor primordial a lo emocional, se tiene en cuenta las vivencias de la persona, y las creencias del paciente y sus ideas son consideras a la hora de tomar conjuntamente las decisiones. No se trata de atender a todas las peticiones del paciente, como me decía un residente hace poco, se trata de considerarlas y tenerlas en cuenta, por partir de una persona de carne y hueso que piensa y que siente y padece, como a ti mismo te gustaría que te pasara si estuvieras al otro lado y las etiquetas y roles se intercambiaran.

Hay evidencias, muchas, que prueban que la formación del futuro médico (estudiante o residente) basada sobre todo en el ámbito hospitalario obvia todas estas cuestiones, no aprendiendo a integrar lo biológico con lo psicológico o lo social.

Hablamos el otro día de un estudio en el que se concluía que cuantas más horas de formación se invierten en el hospital, menos era el grado en el que se producía un modo de relación que tuviera en cuenta que la perspectiva del paciente. En la misma revista se ha publicado en este año un estudio cualitativo hecho con alumnos de medicina y sus tutores y profesores. En él se analiza el fenómeno de “alejamiento progresivo del paciente” que se produce desde el comienzo de la formación universitaria. No valen excusas: no sólo es cuestión de que “no tenemos tiempo” de escuchar al paciente; no es sólo culpa de la maldita presión asistencial y de los alocados esquemas y programas docentes, que no nos deja hacer lo que quizá debiéramos. No podemos tampoco caer en la simplista frivolidad de identificar hospital con una deficiente formación. El problema no es el continente, sino los contenidos. El problema son las actitudes. El problema son los modelos deshumanizados de atención sanitaria que se perpetúan y se retroalimentan y se transmiten con mucha facilidad a los futuros médicos.

Éstas y otras muchas pruebas científicas, evidencian que basar la formación hospitalaria en lo meramente técnico y en lo biológico-físico, en definitiva, lo que hace es alejamos metafóricamente del paciente.

Y si esto nos aleja del paciente, ¿a qué nos acerca? Miedo me da pensar en las posibles respuestas…


2 comentarios on “La formación hospitalcentrista nos aleja del paciente”

  1. Javier Macias dice:

    Absolutamente de acuerdo contigo. En la formación como especialistas en demasiadas ocasiones se olvida el lado humano de nuestra profesion, aunque es de justicia reconocer que también en los hospitales se encuentran excelentes profesionales que te enseñan a valorar y tener muy en cuenta las perspectivas del paciente. Yo he tenido la suerte de convivir con algunos.

  2. “Y si esto nos aleja del paciente, ¿a qué nos acerca?”. Pues me temo que a actuar como máquinas y a seguir el ejemplo hospitalario: atender pacientes-objeto en vez de pacientes-persona. La MBE parece ser excluyente, por desgracia, del proceso de comunicación clínica establecido por los grandes médicos humanistas. Pero bueno, amigo Enrique, no nos desalentemos, que una cosa es lo que te dicen que hagamos y otra muy distinta lo que, en conciencia, debemos hacer.
    Un abrazo.


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