¿Qué valor tiene la vida de un paciente que se va a morir?


El cáncer de pulmón no microcítico es una de las formas más agresivas de cáncer. Su pronóstico es un tanto sombrío, ya que cuando está avanzado el paciente no suele llegar a los dos años, siendo su calidad de vida lamentablemente mala.

Más malas noticias: no tiene cura, me temo. Se han probado, sin mucho éxito, la radioterapia, así como distintos tipos de quimioterápicos (cisplatino, carboplatino, paclitaxel, docetaxel…). En los últimos años se están ensayando nuevos quimioterápicos, como el gefitinib, erlotinib y lapatinib. Del primero ya se han publicados varios ensayos clínicos comparados con otras pautas (carboplatino + paclitaxel y docetaxel sólo) y con placebo

Analicemos brevemente el balance beneficios/riesgos-costes. Los resultados vienen a decirnos que el retraso en la llegada de “lo inevitable” es de sólo de 1 a 3 meses respecto a la terapia activa (7 meses comparado con placebo), añadiendo un 5-40% de incremento en la calidad de vida (distintas medidas de la misma) y con un menor porcentaje de eventos adversos clínicamente relevantes (efectos neurotróficos y neutropenia sintomática) respecto a las terapias activas. El coste del tratamiento (3 semanas) de gefitinib casi duplica el de las más antiguas (1431 € y 695-857 €, respectivamente).

¿Merece la pena? ¿Añaden algo los nuevos tratamientos respecto a los más conocidos? No es fácil responder a la pregunta. No hay patrones estándar para decidir si un nuevo medicamento es coste-efectivo (¿quién pone el límite a partir del cual no se financia un medicamento para una enfermedad mortal?). Cuanto menos para sopesar si humanamente es aceptable o no alargar la vida en esas condiciones.

Entonces, ¿qué hacer? Lo que nos dice el sentido común es que sea el paciente, dentro de su contexto familiar y social, y conjuntamente con los médicos que le atienden, el que decida qué hacer con lo que le queda de vida. Pero ya sabemos que a veces el sentido común no es el más común de los sentidos…


6 comentarios on “¿Qué valor tiene la vida de un paciente que se va a morir?”

  1. Juana dice:

    Mi opinión personal, en esto de la muerte todo es muy personal, como tu bien dices, el paciente y su entorno deciden, si no quieren hacer nada, por favor dejarlos, y si quieren intentarlo (aunque sepan que hay pocas posiubilidades) pues a apoyarlos.
    En mi familia somos más de la primera opción, pero defendería la segunda donde haga falta, porque 3 meses más de vida a algunas personas les merece la pena, aún a costa de más dolor.

  2. l'home del sac dice:

    Recibe mi admiración y afecto por tu valentia por exponer un tema en el que muchos pensamos pero pocos os atrevéis a publicar. Creo que efectivamente habria que abrir un debate sobre este importante tema y también sobre otros no menos importantes como “hasta cuando la prevención?” Un abrazo!

  3. Luis Carlos dice:

    Un tema espinoso pero interesante, hoy mismo me enseñaba un visitador un artículo sobre un nuevo citostático que había demostrado aumentar la supervivencia de los pacientes en 6 meses, el fármaco vales más de 6.000 euros al mes. ¿Dónde se pone el límite?, es muy difícil, la realidad es que el gasto en medicación quimioterápica se lleva gran parte del gasto farmacéutico hospitalario y va en aumento año a año, y también es cierto que los pacientes con cáncer (por lo general) cada vez viven más.
    Los recursos son limitados, la inmensa cantidad de dinero que nos gastamos en aumentar la vida a un paciente un mes podría utilizarse en mejorar el acceso a la sanidad de miles de personas. Si nos tocase a todos cerca quisiéramos que nuestro familiar viviese un mes más… No tengo más que preguntas y pocas respuestas.

    • Enrique Gavilán dice:

      Luis C.
      No querría yo hacer una lectura sólo en clave económica, porque me parece simplificar mucho el tema. Creo que el fondo de la cuestión es más de tipo humano. Puede que haya personas que decidan libremente vivir más tiempo aún sabiendo que igualmente van a terminar dejándonos, pero otras quizá preferirán no aplazar lo inevitable y prepararse para ello. Sin embargo, la visión sanitaria no siempre entiende que ésto es una decisión personal, y asumimos que lo que hay que hacer es lo primero, aún a veces a costa de la voluntad del paciente. Si hubiese salida a la enfermedad terminal no estaríamos hablando de este tema, pero la cuestión es que ya que no la tiene el que debe decidir el camino a tomar es el paciente. Es su vida.
      El hombre del saco apunta algo interesante: un debate te lleva al otro. Debatir sobre los esfuerzos en curar y tratar enfermedades hace que te planteees si no es mejor emplearlos en prevenirlas (coste oportunidad). El problema es que la prevención no está exenta de este mismo debate ético del respeto a la autonomía (Srabanek P. Why is preventive medicine exempted from ethical constraints? J Med Ethics. 1990 December; 16(4): 187–190).
      Y Juana introduce un elemento interesante: el apoyo a la decisión del paciente, sea cual sea. No somos apóstoles de ninguna religión, es cierto…
      Un abrazo y gracias,

  4. Juan Manuel dice:

    Hoy he visitado a un paciente con un Ca epidermoide en LII, T2; irresecable, pero por mala función pulmonar (EPOC muy evolucionado, con oxigenoterapia); el paciente no quiere QT ni RT “porque eso mata”, aunque le dijeron que mejoraría. De momento sólo hay dolor, que se controla bien con Sevredol 10 cada 6 horas y estreñimiento por la morfina. El paciente me ha dejado impresionado por lo claro que tiene cual es su pronóstico; aunque me parecía un pelín sobreexcitado. Había una hija en la casa, que estaba tranquila y también la esposa, que estaba más preocupada en que ella también estaba enferma y a lo peor no lo podía cuidar (o no la podían cuidar a ella, eso no ha quedado tan claro).

  5. Emilienko dice:

    Hoy la blogosfera está llena de temas espinosos.

    La quimioterapia paliativa en pacientes terminales en términos de costeutilidad es uno de ellos.

    Yo no sé, ¿qué quieres que te diga? Este tema se me queda más que ancho. Es terriblemente difícil, tanto que es de los pocos momentos en los que creo que las indicaciones deben ser individualizadas.

    Y dejar al facultativo y al paciente dejar que tomen su propia decisión, dejando las cuentas a un lado.


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