Horas extra en la formación: ¿más es mejor?


Siguiendo un símil deportivo, si a algo se parece el periodo de formación sanitaria especializada es al comienzo de una carrera de fondo. No se trata tanto de aprender todo lo aprendible en un periodo de tiempo determinado, sino de, valga la redundancia, aprender a cómo aprender en el resto de tu vida profesional. Sobre todo, quizá, a cómo hacerse amo y señor del tiempo.

Sin embargo, una de las primeras cosas que interiorizas de forma casi inconsciente durante la formación es que todo el tiempo que le dediques a tu formación es poco. El día que te incorporas a la plaza de Médico Interno Residente (MIR) comienza una especie de carrera contrarreloj que durará 4 o 5 años de tu vida, y en la que cada día parece vital. La sucesión de cursos, talleres, congresos, rotaciones y sesiones se hace a veces difícil de soportar por los residentes, que presentan claras señales de agobio y cansancio en determinados momentos de su formación. Incluso en muchas ocasiones, el MIR, ya sea contagiado por este estresante ambiente o por iniciativa propia (¿otra manifestación del síndrome de Estocolmo durante la residencia?), renuncia a parte de su tiempo libre quedándose a trabajar el día después de la guardia o prolongando su jornada laboral por las tardes, con la consecuente repercusión en su vida personal.

El impacto que toda esta presión tiene sobre el residente ha sido estudiado por numerosos autores. Pero ¿qué pasa con los pacientes a los que atienden? ¿Acusan el cansancio y el estrés del residente? ¿Se sienten igual atendidos? ¿Cómo repercute en la forma en que se desarrolla el encuentro médico-paciente?

Según parece desprenderse de los resultados de un reciente estudio llevado a cabo en residentes de segundo y tercer año de pediatría en consultas de un hospital, hacer “horas extra” prolongando la jornada laboral repercute negativamente sobre la orientación al paciente (en este caso sus padres). Así, el residente suele dedicar durante la consulta más tiempo a hablar a los padres del niño que a escucharles (muchos de estos niños estaban en cuidados críticos). Además, el tiempo que el MIR habla de cuestiones que interesa a los padres (sus expectativas, temores, dudas y opiniones) es menor, y también hay menos charla social (primordial para poder construir una relación de confianza).

Al contrario que lo que se piensa, los residentes que echaban horas extras a su formación no se sentían más competentes ni más realizados como profesionales, pero sí, lógicamente, más cansados… Tampoco las consultas que tuvieron más charla social y estuvieron más centradas en el paciente duraron más que las otras. Se rompen así algunos mitos que parecían inquebrantables.

Viendo los resultados de este estudio, uno se pregunta: ¿merece pues la pena echar más horas al trabajo para aprender más? ¿Saben los residentes manejar el tiempo (tanto de encuentro con el paciente como los ritmos en los que se forman y desarrollan profesionalmente)? ¿Qué es prioritario en la formación sanitaria especializada?


4 comentarios on “Horas extra en la formación: ¿más es mejor?”

  1. Sophie dice:

    Eso me pregunto muchas veces, Enrique. A veces me han dicho “Sophie, mañana tenemos previsto hacer tal o cual cosa”, que me interesa mucho, me pilla en saliente de guardia…y claro, me planteo qué es mejor, quedarme a verlo aunque esté reventada en caso de que la guardia de puerta haya sido mala o dejarlo para otro día que esté más fresca, pero a lo mejor tardará en volver a darse esa oportunidad…
    Con los cursos pasa lo mismo, veo algunos que me interesan mucho, pero a veces se hacen por la mañana,¿qué hago, comento al adjunto con el que estoy rotando que estaré dos días sin asomar el flequillo porque mientras tanto estaré aprendiendo otras cosas, lo dejo para otro momento? ¿Qué pasa cuando se juntan varios cursos intesantes, estoy dos semanas que apenas aparezco por el servicio en el que roto? Si es por la tarde, pues mira, no me importa estar una semana saliendo del hospital a las 8 de la tarde o las 9, siempre que sea algo que me cunda y tenga la sensación de que lo estoy aprovechando; por otra parte, eso lo puedo hacer de tiempo en tiempo, pero estar más de un mes con esa dinámica sería complicado para mí y me terminaría afectando bastante, tanto a la hora de descansar y desconectar del hospital como de relacionarme con los demás, ¡hay vida fuera del hospital!😛

    • Enrique Gavilán dice:

      Cierto, Sophie, no es nada fácil conjugar vida personal, formación y atención sanitaria adecuada y centrada en el paciente. A veces nos vemos obligados a sacrificar algo, casi siempre el tiempo personal… Pero pocas veces caemos en que haciendo más horas de formación el que se sacrifica es el paciente. Por eso, me planteo que no siempre que sea necesario dedicar más horas a la formación sea atendiendo pacientes, salvo excepciones, claro.
      Besos

  2. jose maria dice:

    Mientras leo tu entrada pienso dos cosas.
    (1) La semana pasada mientras estaba hablando y tratando explicar algo a una usuaria suena el teléfono de ésta (mi teléfono móvil está en silencio y en la puerta de la consulta hay un cartel que pide silencio telefónico a todo el mundo que entra). Ella responde y se pone a hablar a su interlocutor. ¿Cómo influye esto en mi ánimo? ¿en mis posteriores consultas? ¿en la posibilidad de una charla social distinta a la que ella mantiene con su interlocutor?

    (2) Me avisan con 4 días de antelación que tengo que ir a una clase presencial de un curso de un año de duración. El día que debo acudir a esa clase tengo guardia. ¿Debo pedir un favor a un compañero para que me cambie la guardia con tan corto aviso de cambio para así poder formarme?

    Por otra parte el MIR aprende (yo lo hice) que si quiere formarse y trabajar de un modo en que se sienta un poquitín a gusto con su persona no tiene más remedio que hacer horas extras para sus pacientes y muchas, muchas, muchas para su formación. Con un sistema endiablado de unos 50 usuarios en atención primaria al día no hay otra posibilidad.

    Un saludo y gracias por tu entrada.

  3. […] los médicos internos residentes, algo similar se preguntaba hace unos días Enrique Gavilán en su nido, haciendo referencia a un estudio sobre el número de horas trabajadas y aspectos como quedarse en […]


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