Pioneros de la Atención Primaria española: Montánchez 1977-1979


Apenas 3 meses antes de las primeras elecciones democráticas de la transición española un grupo de 4 jóvenes médicos, una bióloga y ocasionalmente un psicólogo comenzaron en Montánchez, Cáceres, una de las primeras experiencias españolas de centro de salud basado en el modelo de Atención Primaria que posteriormente se difundiera a los cuatro vientos en la localidad kazaja de Almaty.

Se hacían llamar “Equipo sanitario de Montánchez” o “Equipo Extremeño para el estudio de la Salud”, e incluso a veces se autoproclamaron como “Junta Protectora de la Salud”. Su principal obsesión fue buscar mecanismos para disminuir las desigualdades en salud y lograr una transformación social a través de la movilización del pueblo y su participación en las decisiones sobre la salud: en sus propias palabras, buscaban “despertar una conciencia colectiva de necesidad de transformar un conjunto de condiciones que estabana afectando a su salud”.

En cuanto al trabajo en el centro, el grupo introdujo una serie de innovaciones que visto desde hoy parecen increíbles para la época: uso sistemático de historias clínicas, gestión de la demanda (con un descenso documentado de 50 pacientes al día a sólo 14) y creación de una consulta administrativa con el fin de aumentar el tiempo de consulta, disminuyeron el gasto farmacéutico, redujeron las bajas laborales y las derivaciones e ingresos hospitalarios. Llevaron a cabo numerosas campañas preventivas, como las vacunaciones, y desarrollaron otras encaminadas a la protección maternoinfantil y planificación familiar. Su proyección a la comunidad cristalizó de varias maneras. Una de ellas fue con lo que llamaron “consultas comunitarias”, consultas monográficas para grupos de pacientes de enfermedades de alta prevalencia (hipertensión, diabetes, EPOC). También realizaron una intensa labor de educación para la salud, en la que intervenían médicos de pueblos cercanos y vecinos del pueblo. Conscientes de que los determinantes de salud no sólo dependían de la esfera sanitaria, contribuyeron a crear una asociación de vecinos y una comisión para la salud (lo equivalente a lo que posteriormente fueron los consejos de salud de zona), que, entre otras cosas, tenía planificada desde la construcción de un gimnasio de rehabilitación hasta la reivindicación de la reparación de las carreteras locales.

Prueba de su enfoque salubrista y de que el grupo consideraba que su trabajo no se ceñía al ámbito de la consulta es la lucha por intentar convencer a las autoridades locales de que cloraran el agua de consumo y las contínuas denuncias sobre la utilización de aguas fecales para el riego. También intentaron por diversas vías controlar las condiciones del vertedero municipal, excesivamente cercano al pueblo, con animales rondando por doquier y con residuos sin incinerar. ¿La respuesta del alcalde?:


Tiene guasa el gachón, como dicen en mi tierra.

El equipamiento del centro de salud era tan parco, por decirlo de alguna manera, que era provisto por los vecinos y por los propios miembros del grupo. Bueno, quizá mejor decir que por uno sólo de ellos, que era el que tenía plaza en dicho pueblo y el único con sueldo asegurado, que compartía con el resto de sus compañeros. Aún así, tuvieron la visión de querer ser autoresolutivos, adquiriendo un aparato de rayos, un oscilócetro y un electrocardiógrafo, y montando un laborotorio de análisis clínicos. Se trataba, huelga decirlo, de un equipo autoconstituído, porque formalmente no estaban reconocidos, y esa flata de organización formal fue la excusa de su fin.

Además de su labor asistencial y de salud pública, tuvieron una intensa actividad docente, investigadora y divulgativa. Una vez acabada la iniciativa tuvieron una larvada relación con los primeros residentes de la recién creada especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria, contribuyendo al primer programa del mismo.

La iniciativa no duró mucho, apenas dos años, a pesar de que los aires que corrían por la actualidad política y sanitaria eran favorables. Pero eso de atender por igual a pobres y a ricos, en el mismo sitio, por la misma gente y sin tratos de favor, debía ser demasiado transgresor para la época, generando muchas resistencias de los privilegiados, recelos políticos por parte del Ministerio de Sanidad y amenazas y coacciones de las autoridades locales y provinciales. Así, en marzo de 1979 el único médico titular del centro fue cesado, sin más, y el equipo expulsado, acabando de raíz con la iniciativa. A pesar de que se pidió expresamente la intervención del colegio de médicos, éste no reaccionó, dejando en evidencia al equipo.

Según el trabajo de investigación de Angélica Fajardo, el que  no se quedó de brazos cruzados fue el pueblo de Montánchez: recogieron firmas pidiendo la continuidad del equipo y elevaron sus protestas al que en esta primera junta preautonómica extremeña era el consejero de sanidad, el mismísimo Don Juan Carlos (Rodríguez Ibarra para más señas). Sin embargo, ya el rumbo de la historia seguía imparable hacia otros derroteros.

En suma, la experiencia de Montánchez fue una iniciativa de autonomía organizativa y de gestión valiente, liderada por médicos generales que tenían una visión adelantada para su época. Resultaría fácil juzgarlos desde la óptica del hoy, pero sin duda estaríamos cayendo en un error. La historia no está para ser evaluada, sino para contarla y aprender de ella. Y de la iniciativa de Montánchez hay mucho que aprender.

NOTA: Prácticamente todo lo escrito en esta entrada está sacada de estos dos documentos de Angélica Fajardo:

http://www.ugr.es/~esmujer/Paginas%20Personales/AngelicaFajardo/pdf/Montanchez-congresoSEHM.pdf

http://hera.ugr.es/tesisugr/16925506.pdf (a partir de la pág 176)

Gracias

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5 comentarios on “Pioneros de la Atención Primaria española: Montánchez 1977-1979”

  1. jjbila dice:

    ¡Que bonito!!!!

    • Enrique Gavilán dice:

      Juanjo, ¿tu sabes algo de lo que pasó en Bizcaia entre el 76 y el 79 con le plan de salud? Por lo poco que sé, iba más o menos en la misma línea que Montánchez y Tirajana, no?
      Un abrazo

  2. Sophie dice:

    ¿Y qué pasó después?

    • Enrique Gavilán dice:

      No me di cuenta y publiqué ayer la entrada sin que estuviera del todo acabada. Ahora ya está subsanado el error y acabado el post.
      No pasó nada. El equipo se disolvió y miembros del mismo contribuyeron a la creación de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria y a los grupos de trabajo que elaboraron la reforma de la AP.
      Del pueblo no sé qué fue. Probablemente con la reforma de la AP se crearía un centro de salud como todos los demás y poco a poco con la democracia comenzarían a cambiar las condiciones del pueblo.
      En todo caso me parece una historia fabulosa…
      Un beso y gracias, guapa!
      😉

  3. Sara Trabajos dice:

    …se me han puesto los pelos como escarpias y me han dado ganas hasta de llorar…qué bonito pero qué triste a la vez…
    Hoy que ando yo decepcionada con la esencia del ser humano, no me viene nada bien leer cosas así…aunque me han entrado ganas de escaparme a Montanchez a hablar con los viejos de allí…gracias por compartirlo.


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