Efectos adversos de los medicamentos y transparencia ¿Cuestión sólo de comunicación?


La aparición de efectos adversos en los medicamentos ya comercializados puede ocasionar quebraderos de cabeza a las compañías de fármacos. En seguida la noticia salta a los medios científicos, y de ahí a la prensa general, y no digamos nada de la viralidad que confiere la red.

Que un medicamento, cuya imagen socialmente representada es que sirve para curar o para aliviar enfermedades o síntomas, pueda ocasionar problemas de salud es algo que genera mucha alarma social, más o menos justificada. Si, además, el problema deriva en que se retiren del mercado lotes o fármacos enteros entonces, el pánico está asegurado. Presionados por la avalancha del miedo, la bolsa, esa asustadiza ricachona que vive en la calle más global del mundo, Wall Street, se desploma ocasionando mermas en la abultada cuenta de beneficios de la empresa.

De ahí que la industria se quiera anticipar a los hechos. Leo en Correo Farmacéutico un interesante artículo donde Irene Tato, directora de la consultora y agencia de comunicación SC (Salud y Comunicación) nos habla de la necesidad de que las compañías dispongan de sus “planes contra incendios”. Auténticas estrategias para controlar la información en caso de que sobrevenga una “crisis” de este tipo y con ello evitar situaciones como las que hemos descrito en la introducción.

Pero, claro, el problema no es sólo saber cómo “comunicar”, sino también cuándo y qué. ¿Qué pasa cuando la compañía dispone de información de que un medicamento no va bien y la oculta deliberadamente? Como ha ocurrido recientemente con la rosiglitazona y la multinacional GSK. Como ha ocurrido otras muchas (demasiadas) veces (a todos se nos viene a la cabeza el desgraciado caso Vioxx-MSD o los aumentos conocidos del riesgo de suicidio atribuible a algunos antidepresivos). ¿Ejemplos aislados? ¿Opacidades inevitables atribuidos a un sistema de farmacovigilancia cadudo y rígido?

Como en muchas otras ocasiones, el discurso corporativo va por un lado

[“Un razonamiento simple diría que, si hay un efecto adverso, lo mejor es no enterarse. Pero es justo lo contrario”. Y no sólo por razones éticas o regulatorias… “Cuanto más pronto se produzcan todas esas informaciones, menor coste tendrá solucionar el problema, ya que se evitará que la magnitud del efecto vaya a más” (palabras del Dr. Emili Esteve, director técnico de Farmaindustria)]

y la realidad por otra.

¿Tienen también las empresas diseñados planes o estrategias para ocultar los problemas de salud que ocasionan sus productos o simplemente van improvisando sobre la marcha? ¿Es la reputación de las empresas (y sus beneficios) lo único en juego? ¿Es la apuesta (teórica) por la transparencia un simple juego retórico para lavar la mala imagen de los laboratorios?


8 comentarios on “Efectos adversos de los medicamentos y transparencia ¿Cuestión sólo de comunicación?”

  1. Alain Ochoa dice:

    Muy buena observación. La comunicación de crisis está claro que es un último recurso cuando todo lo demás ha fallado. Ese “todo lo demás”, en cualquier campo y más en el sanitario, es un mínimo exigible a todas las compañías.

  2. gerineldo dice:

    Me llama la atención una cosa sobre medicación y ‘efectos adversos’. Vía Medscape leí hace una semana más o menos que la FDA está investigando la posible asociación entra ARA-II y cáncer de pulmón, obviamente, con reservas. En la EMEA y en la AGEMED, de esto ni una palabra. La FDA, Medscape (adaptable a distintas especialidades). ¡Qué grandes webs!
    Por cierto, también la FDA está con el tema rosiglitazona (Avandia)… en España tendremos que esperar, pero ellos de entrada ya han publicado que existen otras alternativas para tratar a los pacientes con DM-2. Con un par de h… de gavilán.

  3. Luis Carlos dice:

    Todo esto sin contar que la farmacovigilancia que conocemos es la punta del iceberg, multitud de RAMs no se notifican (dejadez, desconocimiento de como se notifica, enmascaramiento con la clínica basal…). El coste en salud y económico de las RAMs está minimizado, es un problema al que no se le presta la suficiente atención. Nosotros intentamos dar una charla a los nuevos residentes de todas las especialidades de como notificar reacciones adversas y de la importancia de la farmacovigilancia, debemos ser pesados con un tema tan importante.
    Por otro lado quiero pensar que los centros de farmacovigilancia autonómicos funcionan y que la industria farmacéutica cumple con su papel de garantizar la seguridad de lo que comercializa hasta que se demuestre lo contrario, si no fuese así estamos hablando de un delito muy grave, que asuman responsabilidades y que penalicen duramente a los infractores. La salud es nuestro mas preciado tesoro. Saludos

  4. Irene Tato dice:

    Por alusiones..
    Mi recomendación es que todas las empresas (y los laboratorios lo son) tengan hecho un manual de comunicación de crisis que es una herramienta de gran ayuda para facilitar las gestiones y demandas de información que sobrevienen tras un acontecimiento de repercusión negativa.
    Por mínima repercusión pública que tenga es evidente que afectará a su imagen, por ello se insiste en el ejercicio de la mayor trasparencia.
    Debe ser una apuesta de ética empresarial si quieres llamarlo así, pero no una estrategia de camuflaje. Hoy ninguna empresa seria puede ignorar a los grupos con los que se relaciona (proveedores, clientes, administraciones, accionistas, socios..) pues todos ellos exigen respuestas claras e información puntual.
    CONLCUSION; Cualquier empresa que no sea clara pagará un precio alto tarde o temprano porque habrá perdido la confianza de sus clientes/proveedores/socios, etc.

    • Enrique Gavilán dice:

      Gracias, Irene, por visitar este blog y hacer tu amable comentario.
      Estoy de acuerdo con tu visión. Me parece muy encomiable vuestra labor, transparente y un ejemplo de buen hacer.
      Que las compañías farmacéuticas tengan un manual de procedimientos para manejar la comunicación en caso de crisis me parace fundamental. Igualmente, la administración debería ser consciente de esto, porque crisis alimentarias o epidémicas ocurren con frecuencia, y no estamos acostumbrados a manejar estas situaciones (ni que decir tiene que el año pasado por estas fechas el revuelo con lo de la gripe A fue un despropósito, así que me imagino que las consejerías y servicios de salud que no hubieran prestado suficiente atención a estas cosas habrán tomado nota).
      En respuesta a los demás comentarios, sí, todos tenemos mucho que aprender sobre este tema a veces un tanto descuidado. Me consta que la mayoría de las compañías farmacéuticas están en general muy atentas a este tema y que la mayoría actúa de forma razonable y éticamente. El problema sobreviene cuando hay intereses en juego, y es ahí donde la transparencia se obvia, de alguna manera. Algo lícito, quizá desde el punto de vista financiero, pero no desde el punto de vista social. Afortunadamente, la ocultación deliberada de datos de consecuencias graves de salud pública por mantener unos intereses comerciales es una excepción, aunque (coincidiréis conmigo) es algo detestable. Igual si es la administración público, el poder político o cualquier otro quien cae en ese juego. Sigue siendo igualmente detestable y punible, venga de donde venga.
      Saludos a todos y gracias

  5. Enrique, aunque lo escribí hace más de tres años, creo que no ha perdido un ápice de vigencia: http://matovar.blogspot.com/2006/10/la-retirada-de-un-medicamento.html
    Keep up the good work!

    • Enrique Gavilán dice:

      Efectivamente, Miguel Ángel, no ha perdido vigencia.
      Está claro que la farmacovigilancia es una tarea en la que todos estamos involucrados. Incluiría también en el listado de responsables a los que trabajamos en la docencia de los profesionales sanitarios, intentando promover y organizar actividades que traten de paliar el déficit de formación en esta faceta. En nuestra área todos los años organizamos unas jornadas de uso adecuado del medicamento. Dentro de poco divulgaremos el programa.
      Haces alusión, si me lo permites, Miguel Ángel, a la medicina personalizada, como si realmente pudiera estar en disposición de evitar problemas de seguridad. Creo que eliminar el riesgo de efectos adversos es imposible. Siempre hay riesgos asociados a toda intervención sanitaria. Escribir en un blog sobre cosas relacionadas con la salud es otra intervención sanitaria, que puede tener beneficios, sí, pero también efectos adversos, costes e incovenientes, que hay que sopesar.
      Hace poco había un debate similar con las interacciones dieta-gen. Se pretendía conocer todas las características genómicas del sujeto que pudieran estar asociadas estadísticamente a una mejor respuesta a la dieta en cuanto a activación de una proteína como la paraoxonasa, o la disminución de la respuesta oxidativa de las partículas de colesterol LDL, por ejemplo. Supongo que tal teoría fracasará. Es imposible abarcar este mundo de la medicina personalizada y la genómica desde el paradigma de la ciencia tal y como la conocemos actualmente. Creo.
      Un abrazo y gracias por visitar mi blog.
      PD: por cierto, tengo un amigo placentino que se llama igual que tu, MAT, y cuando vi por ahi que había un MAT escribiendo en un blog me dije que era imposible, porque este amigo mío es sindicalista! Qué pequeño es el mundo!

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