Embarazos y la cara de algunos


Afortunadamente en casa no solemos ver mucho la televisión. Sin embargo hay un programa que casi nunca nos perdemos últimamente, y es El Tiempo de TVE. Reconozco que, al margen del interés de saber si al día siguiente te vas a tener que abrigar más o menos o preparar el paraguas, uno de los principales alicientes es saber su la directora y presentadora, Mónica López, “la preñada de España”, sigue activa a pesar de que su embarazo está ya avanzadito.

El otro día escuché que su audiencia había subido en las últimas semanas, siendo uno de los programas más vistos de la televisión. No sabemos si todos ven el programa por el mismo motivo que nosotros, el caso es que media España está siguiendo día a día el embarazo de esta dinámica chica.

En el lado opuesto, hay embarazadas, como mi cuñada, a las que su empresa no les permite trabajar durante el embarazo. Mi cuñada no es, por ejemplo, una de esas profesionales sanitarias de cualquiera de los servicios de salud de una de las españas, no crean. Ni trabaja en una mina. Con toda la honra del mundo, su trabajo consiste en ser una de las muchas empleadas de las tiendas del grupo Zara. Y no les permiten trabajar con el bombo. Por la imagen, dicen, que debe dar una empleada que está de cara al público. El mismo motivo por el que a partir de cierta edad ya no les renuevan los contratos.

Pero, claro está: si no les permiten trabajar encintas, se ven obligadas a que sus médicos les den la baja. ¿Baja por? ¿Quién asume esos gastos? ¿Nadie denuncia? ¿Qué problema hay en que te atienda o te de el parte meteorológico una mujer que espera un bebé?

Lo que hay que ver…


3 comentarios on “Embarazos y la cara de algunos”

  1. Jokin dice:

    El corte inglés hace algo similar, a partir de la semana 30, pero se gestiona (y paga) a través de su mutua. No se carga la baja al sistema público. Y no hace obligatorio dejar de trabajar.

  2. Laura dice:

    Independientemente al problema económico es una cuestión de dignidad: el embarazo no es una enfermedad (salvo cuando existen complicaciones) y por lo tanto, las mujeres embarazadas seguimos siendo mujeres y, parece absurdo tener que recordarlo, seguimos siendo personas.

    • Enrique Gavilán dice:

      Sin duda, Laura, lo curioso es que determinados puestos de trabajo lleven asociada la tarea de la mujer como mero objeto que debe transmitir una imagen joven, bonita y agradable, y que nadie se horrorice por ello. En este contexto, lo que no sé es quién ha determinado que una mujer embarazada ofrece una “imagen inadecuada” para una empresa. Para mi gusto es cuando más guapas estáis… 😉 (Comentario machista, ya lo sé…)
      Un beso


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