No nos toquen los huevos


Os adjuntamos un comentario editorial de un tutor de la Unidad Docente de Badajoz, Paco Buitrago, publicado hace unas semanas en el diario Hoy de Extremadura, cuyo título puede sorprender y pensar que se trata de un comentario soez. Pero no lo es. Te invitamos a que lo leas y nos comentes qué os parece, si estáis o no de acuerdo, si suscribís los contenidos del editorial, y cualquiero reflexión que os sugiera el texto.

Saludos,

vuestro técnico

No le toquen los huevos

El ideal de la salud es sin duda uno de los más extendidos en las sociedades de los países desarrollados. Y como todos los ideales propuestos a la colectividad tiene una dimensión emancipadora (liberación de las amenazas de la enfermedad) y una faceta coactiva, de imposición disciplinaria, en la que los médicos jugamos un importante papel. Pero los médicos deberíamos estar dispuestos a adoptar un compromiso de respuestas sensatas ante las expectativas excesivas de los pacientes en su búsqueda irreal de una salud perfecta, cada vez más entendida como el bienestar integral de la persona que sueña con poseer una felicidad continua, indefinida y estable. Y, junto con los medios de comunicación, tratar de frenar la excesiva medicalización de la vida cotidiana.

Los médicos, en cuestiones como la dieta cardiosaludable y en otros temas, repetimos machaconamente y con arrogancia recomendaciones que hacen sufrir a nuestros pacientes, bien por el sentimiento de culpa de no ser capaces de cumplirlas o bien por la renuncia a los aspectos placenteros que pueda suponer la aceptación de la recomendación dada. Sin embargo, muchas de esas recomendaciones no se sustentan en la evidencia científica.
El colesterol es una sustancia imprescindible para la vida, pues constituye un componente necesario de la membrana celular y es un elemento precursor de múltiples hormonas esteroides. Pero la elevación del colesterol malo (el LDL-colesterol) es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. La ingesta de alimentos ricos en colesterol incrementa los niveles plasmáticos de colesterol total y de LDL-colesterol, aunque ese efecto es relativamente pequeño comparado con el ocasionado por la toma de ácido grasos saturados (quesos, bollería, salchichas, tocino,..). La mayor parte del colesterol del torrente sanguíneo procede de la síntesis endógena que tiene lugar principalmente en el hígado. Las discrepancias observadas entre la toma de grasas y los niveles de colesterol entre diferentes individuos pueden explicarse por variaciones en la respuesta individual y genéticas a la ingesta de colesterol.
Para evitar elevaciones plasmáticas de colesterol y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, las autoridades sanitarias aconsejan no consumir más de 300 miligramos diarios de colesterol y limitar el consumo de huevos, que contienen alrededor de 200 miligramos de colesterol por huevo. La limitación en el consumo de huevos se ha venido preconizando desde hace décadas, siendo frecuente la recomendación médica de no tomar más de dos huevos por semana.


Los grandes estudios epidemiológicos, en los que durante años se han seguido a cientos de miles de pacientes y que han analizado la relación entre el consumo diario de huevos y el padecimiento de enfermedades cardiovasculares, concluyen que el consumo de huevos, tras ajustar por diferentes factores de la dieta, no está asociado con un incremento de episodios cardiovasculares. Solamente en las mujeres diabéticas se ha observado que un consumo excesivo se asocia de manera significativa a un incremento discreto del riesgo cardiovascular.
El huevo contiene muchos otros nutrientes básicos además de colesterol, incluyendo proteínas de alta calidad, vitaminas, minerales, lecitina, colina, fosfolípidos, ácido linoleico, antioxidantes, ácidos grasos monoinsaturados y una relación favorable entre ácidos grasos polinsaturados y saturados. Todas estas propiedades hacen que el huevo forme parte de toda dieta equilibrada, incluida por supuesto la mediterránea y no parece sensato estar contando sistemáticamente los huevos consumidos.


Las personas sanas no tendrían por qué limitar los huevos a una cantidad específica por semana y solo los diabéticos, especialmente las mujeres, debieran reducir su consumo. Consumirlos con mesura, dentro de una dieta equilibrada y acompañada de ejercicio físico son recomendaciones cardiosaludables muy pertinentes, sin olvidar que el máximo beneficio cardiovascular se obtiene con el abandono del tabaco
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