Farmaindustria, los ministros, el empleo y el uso racional de los recursos


El último trimestre de 2008 y el primero del presente pasarán a la historia como uno de los momentos de mayor destrucción de empleo de este país. La industria farmacéutica no estaba al margen de esta tendencia brutal, y cientos de empleos se perdieron. La realidad se imponía a las declaraciones: a pesar de lo que decía en su momento la Señora Maravillas (Secretaria General de Empleo, se llama así, no es que yo le haya acuñado ese nombre), quien afirmaba que en sectores como la Sanidad (…) o la industria farmacéutica, se siguen generando empleos, lo cierto es que se hicieron muchos recortes en personal. Los más perjudicados fueron los visitadores, la “red de ventas”, pero también se vieron afectados cargos intermedios (responsables de áreas concretas, generalmente de demarcación territorial), cuyo tijeretazo en puestos de trabajo hizo que tuvieran que cubrir más provincias, lo que implicaba más desplazamientos, más trabajo, más estrés…

El gobierno quería poner coto a tanta sangría, y el mandato en todos los ministerios era claro: hacer todo lo posible y lo imposible por mantener el empleo en los sectores implicados, aunque fuese a costa de pactar con el diablo. Y así lo hizo el diligente Dr. Soria, antes de dejar la cartera de sanidad, con Farmaindustria. Poco tardó su sucesora, Trinidad Jiménez, en ir a los medios a contar que “avalaba el acuerdo“, fuese a pasar que los otros se arrepintieran.

Fue en abril de este año. Nos hicimos eco en este blog. El pacto, nunca hecho público pero sí objeto de propaganda por ambas partes, era, grosso modo, el siguiente:

Farmaindustria se comprometía a mantener o incrementar la inversión en investigación y desarrollo (también innovación y marketing?), al mismo tiempo que mantener las plantillas. Compromiso que, recientemente, ante el repunte esperado en las cifras de paro, se ha apresurado (ahora el ministro de trabajo) en volver a consultar a Farmaindustria si lo mantiene… por si acaso. Y Farmaindustria, al menos sobre el papel, lo mantiene.

Por su parte, el Ministerio, sin que las comunidades autónomas, sospechamos, supieran nada, dejaba a un lado su política de uso racional del medicamento (hasta ahora financiado con los dineros del “impuesto revolucionario” que cobramos a Farmaindustria todos los años), ahora reconvertida en programas autonómicos de mejora a la atención a pacientes crónicos y polimedicados, menos agresiva en la contención del gasto por poner más énfasis, al menos retóricamente, en la adecuación terapéutica que en el gasto farmacéutico (lo cual, de paso, permitirá, según el gobierno, contratar a unos 500 farmacéuticos: ¡todo cuadra!).

El gasto farmacéutico no parece haber aumentado sustancialmente en este año, a pesar del acuerdo, aunque los programas de polimedicados, hasta la fecha, están funcionando (en los sitios donde lo hacen) sin que hayan recibido aún un sólo euro del ministerio. Por otro lado, desconocemos si el pacto lo está cumpliendo Farmaindustria. Desde luego, no se ha vuelto a ver ni una sóla nota de prensa sobre ERE o despidos en ni una sóla filial española (sí, sin embargo, en otros países, como bien refleja Fernando Comas en su blog). Lo que sí nos consta es que las ofertas de empleo que las páginas web de las grandes, como Pfizer o…. no están muy actualizadas: o no es está generando empleo, o los pocos que salen ni se publicitan.

Proponemos a nuestros lectores y seguidores una actividad: preguntar a los visitadores qué está pasando desde abril hasta aquí. Si se está echando a gente a la calle, si los están reubicando debiendo asumir más carga de trabajo y más territorio, si están recortando sus salarios y primas. Y que vayáis comentando los resultados de vuestras pesquisas en el blog para conocimiento público de la situación, sea cual sea. ¿Os parece?

Gracias…

PD: Mientras tanto, en la web de farmaindustria extractan recortes de prensa en los que los titulares lo dicen todo: que si el ministerio no invierte dinero en investigación, que si Zapatero pone en peligro la investigación, que si no fuera por nosotros, que mira que buenos somos que mantenemos empleo en plena crisis

(Imagen extraída del blog “Biografías de los grandes“)

Para relajarnos un poco de tanta política, escuchemos con delicia la voz sofisticada de esta mujer de la clase alta africana, Rokia Traoré:

Gracias por estar ahí…



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