Especialistas en gripe A: la paranoia


A los de grupo gripe y calma nos ha dado envidia de todos los oportunistas como éste, que en este río revuelto están pescando buenas piezas. Como resulta que en el equipo tenemos médicos de familia, pediatras, farmacéuticos, especialistas en cuidados a domicilio, microbiólogos, epidemiólogos, y hasta economistas y especialistas en marketing, hemos decidido montar nuestro propio chiringuito en torno a la gripe. Lo hemos llamado “AIG Direct” (Atención Integral a la Gripe Directa). Hemos susbcontratado los servicios de una clínica privada a punto de quebrar, a algunos residentes y a un par de médicos extranjeros extracomunitarios.
Ayer tuvimos nuestra primera cliente. Era una mujer, de mediana edad, muy insegura y que vivía sola, o si tenía marido como si nada. Llamaba porque tenía síntomas que pudieran ser compatibles con “la gripe esa”, y quería saber si podíamos ir a casa (no quería ir a su centro de salud para que aumentaran las posibilidades de contagio, ni quería esperar tanto tiempo a que la vieran, con lo mal que ella estaba) y hacerle “la prueba de la gripe” (cual anunciantes de mister proper con “la prueba del algodón”). Un equipo nuestro se desplazó y le hizo la prueba, pero dio negativa. Le advertimos que aunque diera negativo que aún así podía tener la gripe. Ella se asustó. Quería tener la seguridad de no tener gripe. “Para eso, señora, tendríamos que hacer otra prueba más fiable pero mucho más cara“. “No pasa nada, lo pago”. “Perfecto, señora”. “Otra cosa. ¿Y si soy de esas personas de los grupos de riesgo”. La señora no era obesa, ni tenía antecedentes de ningún tipo, pero como “la gente sana son enfermos que se ignoran”, le ofrecimos nuestros servicios para hacer un despistaje de todas las enfermedades consideradas de riesgo. La mujer accedió. Para trasladarla a la clínica, “en su estado, señora, mejor en ambulancia”, nuestra, por supuesto, una UVI móvil medicalizada de segunda mano pero adecentada para la ocasión. Le hicimos un TAC torácico y cerebral, un ecocardio, una electromiografía, una prueba de esfuerzo, un Holter, una espirometría forzada, una impedanciometría, una biopsia hepática guiada por eco, un TAC abdominal para comprobar si tenía bazo, un analí completo de sangre y orina, una prueba de tolerancia oral a la glucosa, la pesamos y la tallamos. Como le descubrimos una estenosis aórtica leve asintomática, le advertimos que, en principio, estaba dentro de los grupos de riesgo, así que le administramos la primera dosis de antivirales, y comenzamos con un seguimiento telefónico a demanda para controlar la aparición de síntomas de severidad. Claro está, esta tarea se la encomendamos al residente.
Con pacientes como esta, en pocos días amortizamos la inversión inicial. De oro nos vamos a poner…


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