¿Resolutividad en AP para reducir listas de espera hospitalaria?


Esto es lo que dijo, al parecer, el Sr. Truan (que no truhán), consejero de Sanidad del Gobierno de Cantabria, en unas declaraciones recientes en DM:

El Servicio Cántabro de Salud (SCS) está efectuando cambios en el modelo de gestión de los servicios de atención primaria de la comunidad autónoma, y pretende, mediante la adquisición de nuevas tecnologías y su implantación en los centros de salud, hacer viable la introducción de las consultas de alta resolución para los pacientes que presenten cualquier tipo de patología cardiológica, además de las embarazadas.
Un ecógrafo y un ecocardiógrafo digital que ya están operativos en el centro de salud de Reinosa, que atiende a una comarca de casi 20.000 habitantes, constituyen esta apuesta en fase de pilotaje de la consejería que dirige Luis María Truan, que de ofrecer resultados positivos se extendería al resto de centros de salud de la región, dado que evitaría en gran medida las listas de espera que sufren los pacientes en los servicios de atención especializada.
Parece ser que esto de que los médicos de familia sirvamos para rebajar las listas de espera no es algo que se le haya ocurrido, claro está, sólo a este consejero. Otros iluminados van más allá, y creen necesario que los cardiólogos formaran a los facultativos de AP (…), lo cual (insisten) conseguiría reducir las listas de espera sin incrementar los costes, según el Dr. García Fernández, Cardiólogo, Profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y organizador del XIII Curso de Imagen Cardíaca recientemente celebrado en Madrid. Como bien comenta el Dr. Bonis en el blog amigo “El Bálsamo de Fierabrás“, Eso, …pero siempre que los cursos los den esos cardiólogos.

Sé que a veces las declaraciones publicadas en un medio de comunicación a veces no corresponden fielmente al verdadero discurso, y a veces menos incluso a la filosofía que está detrás de las palabras. Si esto sucede, generalmente no es por que el o la peridista sea incompetente, sino por las dificultades intrínsecas al trabajo del periodismo especializado como es éste. Sin embargo, como no entraremos en discutir el caso concreto de las ecos en Reinosa, asumamos lo publicado en DM y analizemos de forma genérica el asunto que aparentemente subyace a la noticia.
Como bien dijo nuestro respetado compañero, el Dr. de Pablo, en 7 Días Médicos:
¿Qué escogemos? ¿Una atención primaria potente y bien dotada, con alta capacidad de resolución, accesible y rápida, que mantenga la eficacia y viabilidad del sistema, o una atención primaria como la actual, con muchas visitas en poco tiempo -la mayoría burocráticas o de problemas nimios- y que deriva casi todo al hospital, provocando largas listas de espera, altos costes, iatrogenia y riesgo de lisis del sistema sanitario público? ¿A qué queremos apuntarnos?

Si la disyuntiva es esa, desde luego sin dudarlo escogo la primera opción. ¿Porqué? Simplemente porque es una de los atributos deseables en la Atención Primaria y sus profesionales, por una cuestión de autoestima, de saberse competente, útil, valorado, y contribuir con ello a la salud de la población y la sostenibilidad del sistema sanitario, por ejemplo. Salvo los vagos y maleantes, que los hay hasta con título de médico de familia, probablemente (casi) todos los que creemos en el concepto de la Atención Primaria desearíamos lo mismo (¿todos?). Con lo que esto implica: mayor implicación, compromiso, riesgo, manejo de la incertidumbre, formación específica, diversificación de roles, etc.
Ahora bien: si para aumentar la resolutividad en AP tuviésemos que tender a la “sobreespecialización” (hacer ecos a gestantes y ecocardios con validez y fiabilidad suficientes requiere de un nivel de destrezas alto), a lo mejor ya me paro un poco (aunque no lo descartaría si el objetivo es responder a una necesidad real de la población a cargo). Y si además el único objetivo no es satisfacer las prioridades sanitarias de la población, sino simplemente reducir las listas de espera hospitalarias y descargar de trabajo a los “especialistas”, pues entonces me planto. Por mucho que, como es de lógica, llegar a cumplir este objetivo redundara parcialmente en beneficio de los pacientes. Y por mucho que las listas de espera, estén o no infladas artificiosa y maliciosamente (¿alguien con el corazón en la mano cree sinceramente que esto no sucede alguna que otra vez?… pero no entraremos, hoy, en ello), por sí mismas, supongan un problema de salud pública, en muchas ocasiones. Porque a lo mejor si nos ponemos a hacer ecocardios a los pacientes y también las ecos de las gestantes, aumentamos nuestro nivel de competencia, inflamos el ego y las aspiraciones de superespecialización de algún que otro médico de familia, y si encima lo ligamos a un porcentaje generoso de productividad incluso nos pagamos las vacaciones, pero podríamos quizá descuidar cuestiones que claramente son de nuestra competencia, como es el abordaje biopsicosocial, o dinamizar alguna actividad comunitaria, o coordinarnos con la enfermera o con el farmacéutico comunitario, o simplemente dedicarnos a escuchar un poco más a María con sus paranoias. Y no digamos nada sobre la repercusión que sobre las propias listas de espera en AP podría tener… De ser una especialidad amplia donde las haya, podríamos pasar a ser considerados como sub o infraespecialialistas.
Sobre este tema, gente con infinitos argumentos más que yo y con más estilo y experiencia, sin duda, como son Bárbara Stardfield y el propio Juan Gérvas, han hablado en alguna ocasión. Vale la pena pararse a leerlos.
Para cerrar y no llegar al infinito en las disquisiciones, lanzo algunas preguntas al aire, por si alguien las quiere recoger:
¿Porqué no analizar y tratar el tema de las listas de espera desde la raiz, en vez de desde la superficie?
Si “resolutividad” es hacer ecocardios para reducir listas de espera, ¿qué indicador sería el que midiera este objetivo? Está claro, no? ¿Se pararán, entonces, a analizar los costes, las derivaciones directas ocasionadas por este programa, los falsos positivos, la satisfacción del usuario y del profesional con este nuevo servicio? ¿Qué pasaría si realmentese cumplieran los objetivos y las listas de espera bajaran lo suficiente? ¿Se dejarián de hacer ecos? Y qué pasaría entonces con la población? ¿Y con los profesionales? ¿Hasta ese punto de desprecio por la labor de los profesionales de AP llegaríamos? ¿Hasta qué puntode degradación llegaríamos nosotros?
¿Estos son los cambios en el modelo de gestión de los servicios de atención primaria en los que piensan los consejeros y gestores de la sanidad española? ¿Se atreverá algún consejero o gerente disfrazar una propuesta como esta con la etiqueta de “una forma de autogestión”?
¿Es esto “alta resolución en AP”, o poner a disposición del hospital el capital humano y el tiempo de los profesionales de AP?
Y es que gestionar la cartera de servicios de AP desde la óptica de las necesidades del hospital no sé si es la mejor opción…
Acabamos, para relajar el ánimo, con una pieza delicada y suave de Toumani Diabate y Taj Mahal en el álbum de 1999″Kulanjan”. Ideal para disfrutarlo en atardeceres de verano.

Gracias…

Anuncios


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s