El Principito, las fuentes y la capacidad de crítica


Es curioso como un hecho aparentemente tribial puede ser, en ocasiones, motivo de reflexión.

El sábado pasado se casó mi hermano por lo civil. Me pidió que leyera algo en la ceremonia, y recurrí a Google (una vez más) para buscar un poema que apoyara el discurso. Encontré un extracto de “El Principito” que me gustó mucho y pensé que era el idóneo. Pero mi mujer, que me había estado ayudando a buscar poemas y que se ha leído la obra unas cuantas veces más que yo, cayó en la cuenta de que el texto no era como ella recordaba del original. Efectivamente, cuando lo cotejamos resultaba que era un refrito con las mejores jugadas del libro.

Y pensé que habitualmente somos más reflexivos y más cautos a la hora de analizar lo que hacemos cuando se trata de una cuestión importante, pero que relajamos el músculo ante retos menos trascendentes. Y concluí que a lo mejor el problema es de actitudes, y no de habilidades.

Moraleja 1: Por muy bello que sea el lago, en caso de sed, mejor beber de la fuente.

Moraleja 2: La capacidad de crítica no sólo es una herramienta para conseguir unos fines, ni sólo una habilidad que se aprende: es una actitud ante la vida.

(Imagen extraída del blog “Mi propio laberinto“).
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