¿Simva, prava, fluva, lova, rosu, ator? ¿Marca, genérico? ¿O ninguna?


Un grupo de médicos de familia, internistas generales y pediatras de atención primaria (AP) adscritos a la National Physicians Alliance de EEUU, ha identificado, a través de técnicas de generación de consenso, las 5 actividades que mejor balance beneficios- (riesgos+costes) podrían tener en el ámbito de la AP.

Uno de ellos sería, según estos colegas, el uso de genéricos de estatinas de entrada como tratamiento de la hipercolesterolemia, dejando como alternativa las marcas en caso de no obtener los objetivos terapéuticos. El argumento es el ya conocido de que “todas las estatinas son efectivas en reducir la mortalidad, los infartos de miocardio y los ictus cuando se dosifican para conseguir unos niveles de LDL-colesterol adecuados”.

El argumento además queda refrendado por los resultados de otro estudio, esta vez farmacoeconómico y realizado en nuestro país, que concluye que la simvastatina es el fármaco más coste-eficiente en bajar el colesterol en pacientes de riesgo bajo-moderado, mientras que otros medicamentos de marca (rosuvastatina y ezetimiba) serían los de elección para los pacientes de alto riesgo o los que precisan de una bajada de colesterol adicional.

Supongo que estos argumentos son la base de diversos programas de intercambiabilidad terapéutica que están impulsando las gerencias y servicios de salud, en los que se insiste en la necesidad de cambiar prácticamente todas las estatinas a simvastatina.

Sin embargo, si nos vamos a la evidencia científica actual, el uso de estatinas parece que sólo estaría indicado sin discusión en la prevención cardiovascular secundaria. En personas que no hayan tenido problemas cardiovasculares previamente podría mejorar algunos resultados pero no todos, y los que mejora sólo lo hacen de una manera poco relevante. Tampoco está claro del todo si tratar a los de alto riesgo es la mejor estrategia.

Por tanto, si la prevención primaria cardiovascular con estatinas está aún en discusión, lo que parece un engañabobos es decidir si es más coste-eficiente utilizar una estatina u otra. Pongamos, pues, los recursos (y las energías) donde tengamos que ponerlos, y no en incentivar a los médicos para que se peleen entre ellos (atención primaria contra especialistas del hospital, o viceversa) o traten de convencer a sus pacientes para que abandonen las marcas y se dejen prescribir un genérico…

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